Religion

The Legacy of Pope Francis

The Legacy of Pope Francis

By José López Zamorano | La Red Hispana

Pope Francis, born Jorge Mario Bergoglio, the Argentine Jesuit pontiff who shook the Catholic Church with his transformative spirit, his pastoral approach, and his defense of the marginalized, has died at the age of 88.

Francis was the face of a relatable Christianity, far removed from palaces and rooted in the shantytowns, prisons, and existential peripheries.

Pope Francis I kisses a child during a prayer in front of St. Peter’s Basilica in Vatican City in April 2013. Photo: Shutterstock.com

His election in 2013, following the historic resignation of Pope Benedict XVI, marked a turning point: for the first time, the name of a Latin American Jesuit—inspired by the poor man of Assisi—resonated in St. Peter’s Square.

His simple style—buses instead of limousines, phone calls to the sick—broke protocols and showed that the Gospel should not be elitist, but “smell of sheep,” a phrase he coined to underline the closeness a leader must have with his flock. Francis’s papacy was marked by a series of bold reforms aimed at modernizing the Church and making it more inclusive. He urged the Church to be more compassionate toward the divorced and remarried, and to embrace LGBTQ+ people.

His encyclical “Laudato Si” issued an urgent call to action on climate change and environmental justice, making him a leading voice on the world stage on these critical issues.

Francis confronted the sexual abuse scandal that called into question the moral authority of the Catholic Church and cracked down on clerical abuse, establishing new norms to hold bishops accountable and protect children.

His decentralizing approach to Church governance, giving more authority to local bishops, drew both praise and criticism.

While his critics accused him of diluting traditional Catholic doctrine, his supporters praised him for bringing the Church back to its evangelical roots and for building bridges with other faiths.

His historic visit to Cuba in 2015 and his role in mediating US-Cuba relations during the Barack Obama administration were a testament to his diplomatic skill and dedication to helping solve contemporary problems with the support of faith.

Pope Francis I shook the Catholic Church with his transformative spirit, writes Zamorano. Photo: Alessia Pierdomenico | Shutterstock.com

He was a vocal critic of immigration policies and border control since the first Trump era. “Anyone who thinks only about building walls, wherever they are, and not about building bridges, is not a Christian.”

Pope Francis’s legacy is complex and multifaceted. He was a pastor, a reformer, and a world leader who left an indelible mark on the Catholic Church and the world.

His emphasis on mercy, compassion, and social justice will continue to inspire generations to come.

Latin America and the world mourn their father, but celebrate his legacy: a Church that must be a “field hospital,” not a fortress of power. In his own words: “Do not get used to injustice, fight for dignity, even if the world tells you it is useless.”

 

For more, please visit laredhispana.org.

El Legado del Papa Francisco 

Por José López Zamorano| La Red Hispana

El Papa Francisco, nacido Jorge Mario Bergoglio, el pontífice jesuita argentino que sacudió a la Iglesia Católica con su ánimo transformador, su enfoque pastoral y su defensa de los marginados, ha muerto a los 88 años.

Francisco fue el rostro de un cristianismo cercano, alejado de los palacios y arraigado en las “villas miseria”, las cárceles y las periferias existenciales.

Su elección en 2013, tras la histórica renuncia del Papa Benedicto XVI, marcó un giro histórico: por primera vez, el nombre de un jesuita latinoamericano —inspirado en el poverello de Asís— resonaba en la Plaza San Pedro.

El Papa Francisco I besa a un niño durante una oración frente a la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano en abril de 2013.
Foto: Shutterstock

Su estilo sencillo —autobuses en lugar de limusinas, llamadas telefónicas a enfermos— rompió protocolos y mostró que el Evangelio no debe ser elitista, sino “oler a oveja”, una expresión acuñada por él mismo para subrayar la cercanía que debe tener un líder con su rebaño.

El papado de Francisco se caracterizó por una serie de reformas audaces destinadas a modernizar la Iglesia y hacerla más inclusiva. Instó a la Iglesia a ser más compasiva con los divorciados y vueltos a casar, y a acoger a las personas LGBTQ+.

Su encíclica “Laudato Si” hizo un llamamiento urgente a la acción sobre el cambio climático y la justicia ambiental, convirtiéndolo en una voz destacada en el escenario mundial sobre estos temas críticos.

Francisco confrontó el escándalo de abuso sexual que puso en entredicho la autoridad moral de la iglesia católica y tomó medidas enérgicas contra el abuso clerical, estableciendo nuevas normas para responsabilizar a los obispos y proteger a los niños.

Su enfoque descentralizador del gobierno de la Iglesia, dando más autoridad a los obispos locales, generó tanto elogios como críticas.

Si bien sus críticos lo acusaron de diluir la doctrina católica tradicional, sus partidarios lo elogiaron por llevar la Iglesia de vuelta a sus raíces evangélicas y por construir puentes con otras religiones.

El Papa Francisco I sacudió a la Iglesia Católica con su ánimo transformador, escribe Zamorano.
Foto: Alessia Pierdomenico | Shutterstock.com

Su histórica visita a Cuba en 2015 y su papel en la mediación de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba durante el gobierno de Barack Obama fueron testimonio de su habilidad diplomática y su dedicación para ayudar a resolver problemas contemporáneos con el apoyo de la fe.

Fue crítico de las políticas migratorias y el control fronterizo desde la primera era Trump. “Quien solo piensa en construir muros, dondequiera que estén, y no en construir puentes, no es cristiano”.

El legado del Papa Francisco es complejo y multifacético. Fue un pastor, un reformador y un líder mundial que dejó una huella imborrable en la Iglesia Católica y en el mundo.

Su énfasis en la misericordia, la compasión y la justicia social seguirá inspirando a generaciones venideras.

América Latina y el mundo lloran a su papá, pero celebran su herencia: una Iglesia que debe ser “hospital de campaña”, no fortaleza de poder. En sus propias palabras: “No se acostumbren a la injusticia, luchen por la dignidad, aunque el mundo les diga que es inútil”.

Para más, favor visite laredhispana.org.

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