“We got played”
“Nos engañaron”

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“We got played”

Summit held with Seattle leaders on Amazon

Story by Gregg McQueen

“We got played,” said City Council Speaker and Acting Public Advocate Corey Johnson.

It’s a tale of two cities.

Lawmakers from Seattle visited New York this past Mon., Jan.7th to share cautionary tales about their city’s dealings with Amazon, while New York City elected officials and labor leaders railed against the deal to bring a new headquarters to Long Island City.

Hosted by the Retail, Wholesale and Department Store Union (RWDSU) and its leader, Stuart Appelbaum, the summit cast a critical eye on New York’s HQ2 arrangement with Amazon, where the commitment of $3 billion in tax credits and grants from the city and state — with no public input or land review process — has caused activist groups and many elected officials to balk.

Appelbaum pointed out that the company, valued at approximately $1 trillion, has a reputation for being anti-union and mistreating workers.

“As a union leader, we have been talking about Amazon for a very long time, long before there was any talk of HQ2,” Appelbaum said. “Amazon’s business model is based on feasting on public subsidies, paying little or no taxes and mistreating and dehumanizing its employees.”

“This isn’t a deal that brings any benefits to the city. They should be paying us to come here,” added Maritza Silva-Farrell, Executive Director of ALIGN New York, an advocacy group which seeks to “create good jobs [and] vibrant communities.”

The conference room was packed with legislators, labor and community leaders.

Amazon warehouse worker Rashad Long told attendees how employees at the company’s Staten Island fulfillment center are made to work 12-hour shifts five or six days a week with few breaks and no air conditioning.

“We have asked the company to provide air conditioning for us, but they told us the robots inside cannot work in cold weather, so there’s nothing they can do about it,” stated Long.

At its HQ2 in Long Island city, Amazon has promised to create at least 25,000 new jobs in which workers will make an average annual salary of $150,000 by 2029.

The company will build between four and eight million square feet of commercial space along the Long Island City waterfront.

After a year-long national competition, Amazon selected both New York City and Crystal City, Virginia as the sites for its new headquarters.

City Council Speaker and Acting Public Advocate Corey Johnson suggested that Amazon knew all along where it wanted to put its HQ2 and created a battle between municipalities to squeeze out the best deal possible.

“[Seattle] is getting whiter, and it’s getting richer,” said Councilmember Teresa Mosqueda.

“This was the Hunger Games,” he remarked. “Amazon set up the Hunger Games and pitted city after city against each other.”

“We got played by Amazon,” Johnson added. “Our local government got played; our state government got played.”

City Comptroller Scott Stringer called the size of Amazon’s tax breaks “unprecedented” and questioned what the city’s return on investment would be. He said the tax subsidy programs used in the deal lack reporting and performance requirements.

“Potentially the biggest problem is the lack of reporting,” he said. “We may never know the number of jobs that are actually being created.”

Councilmembers Lisa Herbold and Teresa Mosqueda of Seattle, where Amazon’s HQ1 is located, said the company’s presence has driven up housing costs and pushed lower income residents out of the center of the city.

They said housing costs have ballooned from 35 percent above the national average in 2012, to 113 percent above in 2017, with the median cost of a home now at $740,000.

“More families are getting pushed further and further out, and the demographics in Seattle are dramatically changing,” Mosqueda said. “It’s getting whiter, and it’s getting richer.”

Herbold said Amazon was resistant to efforts to have the company contribute funding to improve the housing crisis in Seattle, including a proposed $275 tax per employee.

Protestors have also traveled to Albany.

They warned New Yorkers that many of the jobs promised by Amazon would be low-paying.

“The majority of the population that was living in Seattle, who were low-income working families, have been pushed out,” Mosqueda said.

Herbold urged New York lawmakers to pressure Amazon into a better deal before it was too late, by demanding labor protections and other concessions.

“We know that you guys have the leverage, we know that you have the opportunity that Seattle didn’t,” remarked Herbold.

On Monday, Amazon released a statement committing to “being a great neighbor” and making the new headquarters “a win for all New Yorkers.”

“Amazon makes substantial positive contributions to the economy, the communities where we operate, and to the lives and careers of our employees,” the statement read. “We have created more than 250,000 full-time, full benefit jobs across the U.S. that now have a minimum $15 an hour pay and we have invested more than $160 billion in the U.S. economy since 2011.”

“Nos engañaron”

Cumbre celebrada con líderes de Seattle sobre Amazon

Historia por Gregg McQueen

Es una historia de dos ciudades.

Legisladores de Seattle visitaron Nueva York el pasado lunes 7 de enero para compartir historias de advertencia sobre los tratos de la ciudad con Amazon, mientras funcionarios electos de la ciudad de Nueva York y líderes laborales se manifestaron contra el acuerdo de la ciudad para traer una nueva sede a Long Island City.

Organizada por el Sindicato de Tiendas de Venta al por Mayor, al por Mayor y Departamentales (RWDSU, por sus siglas en inglés) y su líder, Stuart Appelbaum, la cumbre echó una mirada crítica al acuerdo HQ2, donde el compromiso de $3 mil millones de dólares en créditos fiscales y subvenciones de la ciudad y el estado -sin retroalimentación del público ni proceso de revisión de la tierra- ha causado que muchos grupos activistas y funcionarios electos se opongan.

Appelbaum señaló que la compañía, valorada en 1 billón de dólares, tiene una reputación de ser antisindical y de maltratar a los trabajadores.

“Como líder sindical, hemos estado hablando de Amazon durante mucho tiempo, mucho antes de que se hablara de HQ2”, comentó Appelbaum. “El modelo de negocios de Amazon se basa en un banquete con subsidios públicos, pagando poco o ningún impuesto y maltratando y deshumanizando a sus empleados”.

“Este no es un trato que traiga beneficios a la ciudad. Deberían pagarnos por venir aquí”, agregó Maritza Silva-Farrell, directora ejecutiva de ALIGN Nueva York, un grupo de defensa que busca “crear buenos empleos [y] comunidades vibrantes”.

La sala de conferencias estaba llena de legisladores, líderes laborales y comunitarios.

Rashad Long, un trabajador del centro de distribución de Amazon en Staten Island, dijo a la sala repleta que los empleados deben trabajar en turnos de 12 horas, cinco o seis días a la semana, con pocos descansos y sin aire acondicionado.

“Le hemos pedido a la compañía que nos proporcione aire acondicionado, pero nos dijeron que los robots no pueden funcionar en climas fríos, por lo que no hay nada que puedan hacer al respecto”, afirmó Long.

El contralor de la ciudad, Scott Stringer.

En su HQ2 en Long Island City, Amazon ha prometido crear por lo menos 25,000 nuevos trabajos en los empleos tendrán un salario promedio anual de $150,000 dólares para 2029.

La compañía construirá entre cuatro y ocho millones de pies cuadrados de espacio comercial a lo largo de la costa de Long Island City.

Después de una competencia nacional de un año, Amazon seleccionó tanto a la ciudad de Nueva York como a Crystal City, Virginia, como los sitios para su nueva sede.

Corey Johnson, presidente del Concejo de la Ciudad y defensor interino del pueblo, sugirió que Amazon sabía desde el principio dónde quería colocar su HQ2 y creó una batalla entre los distritos para obtener el mejor trato posible.

“Estos fueron los Juegos del Hambre”, comentó. “Amazon organizó los Juegos y enfrentó a una ciudad contra la otra”.

“Fuimos engañados por Amazon”, agregó Johnson. “Nuestro gobierno local fue engañado, nuestro gobierno estatal fue engañado”.

El contralor de la ciudad, Scott Stringer, calificó el tamaño de los beneficios fiscales de Amazon como “sin precedentes” y cuestionó cuál sería el retorno de inversión de la ciudad. Dijo que los programas de subsidios fiscales utilizados en el acuerdo carecen de información y requisitos de rendimiento.

El evento atrajo una gran audiencia.

“Potencialmente, el mayor problema es la falta de informes”, dijo. “Es posible que nunca sepamos la cantidad de empleos que realmente se están creando”.

Las concejalas Lisa Herbold y Teresa Mosqueda, de Seattle, donde se encuentra la sede HQ1de Amazon, dijeron que la presencia de la compañía ha incrementado los costos de vivienda y ha expulsado a los residentes de menores ingresos del centro de la ciudad.

Dijeron que los costos de vivienda se han disparado de 35 por ciento por encima del promedio nacional en 2012, a 113 por ciento arriba en 2017, con el costo promedio de una casa ahora en $740,000 dólares.

“Más familias están siendo expulsadas cada vez más lejos, y la demografía en Seattle está cambiando dramáticamente”, dijo Mosqueda. “Se está volviendo más blanca, y se está haciendo más rica”.

Herbold dijo que Amazon se resistía a los esfuerzos para que la compañía contribuyera con fondos para mejorar la crisis de vivienda en Seattle, incluyendo un impuesto propuesto de $275 dólares por empleado.

Advirtieron a los neoyorquinos que muchos de los empleos prometidos por Amazon serían de bajos salarios.

“La mayoría de la población que vivía en Seattle, que eran familias trabajadoras de bajos ingresos, ha sido expulsada”, dijo Mosqueda.

“Nos engañaron”, dijo el presidente del Concejo Municipal y defensor interino del pueblo, Corey Johnson.

Herbold instó a los legisladores de Nueva York a presionar a Amazon para que logre un mejor acuerdo antes de que sea demasiado tarde, exigiendo protecciones laborales y otras concesiones.

“Sabemos que ustedes tienen la ventaja, sabemos que tienen la oportunidad que Seattle no tuvo”, comentó Herbold.

El lunes, Amazon emitió un comunicado comprometiéndose a “ser un gran vecino” y hacer de la nueva sede “una victoria para todos los neoyorquinos”.

“Amazon hace contribuciones sustanciales positivas a la economía, a las comunidades donde operamos y a las vidas y carreras de nuestros empleados”, se lee en el comunicado. “Hemos creado más de 250,000 empleos de tiempo completo y con prestaciones completas en los Estados Unidos que ahora tienen un salario mínimo de $15 dólares por hora y hemos invertido más de $160 mil millones de dólares en la economía de los Estados Unidos desde 2011″.