Wall collapses on Cabrini
Muro se derrumba en Cabrini

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Wall collapses on Cabrini

Story and photos by Robin Elisabeth Kilmer

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A retaining brick wall collapsed into 81 Cabrini Boulevard, causing extensive damage.

The residents of 81 Cabrini Boulevard woke up with a bang in the early morning on Sat., Jun. 8th when a retaining wall collapsed into their building.

The rear brick retaining wall of neighboring 72 and 74 Pinehurst Avenue collapsed at about 4:30 a.m. into 75 and 81 Cabrini Boulevard, causing for about 35 apartments and 90 tenants in the four buildings to be temporarily evacuated.

There were no reported injuries.

The wall has held back a deluge of dirt and hillside from tumbling into the rear of the building, which has a foundation set at least two stories below that of its backside neighbor.

Tony Lulgjaraj, the building manager who was at the scene a mere 15 minutes after the wall collapsed, estimated that at least 30 tons of material had tumbled into the building’s courtyard, slamming into apartments on the first floor.

“It’s quite a lot of material,” he said, shaking his head.

Minerva Román, who lives on the sixth floor of 81 Cabrini Boulevard, recalled hearing a tremendous noise in the middle of the night.

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An estimated 30 tons of material had fallen into the courtyard.

“I woke up when I heard all the noise, but then I went back to bed, thinking everything was fine.”

Román was surprised when, not soon after, firefighters were pounding on her door to evacuate her.

“I told them, ‘There’s no fire here,’” she recalled, with a laugh.

Julio Espaillat, the building superintendent, did not hear the big bang.

“Everyone woke up but me,” he said.

Fortunately, Espaillat was quickly shaken out of his slumber by his wife, Celinda Peralta.

“I heard the cracking before the wall fell, then I heard a boom. And I wondered what happened back there,” said Peralta, who dwells with her family in a first floor apartment in 81 Cabrini Boulevard that faces the front of the building.

The massive pile of debris and torn façade suggest the kind of destruction associated with recent tornados, or a massive earthquake.

The building’s fire escape was a mangled mess, and cement chunks of the courtyard of an apartment complex dangled precariously.

Sections of the of wall have buckled where the debris hit, and some windows were shattered, leaving gaping holes that seem to have been caused by a wrecking ball.

Lulgjaraj said one woman, whose bed was situated between two damaged windows, was saved by the mere fact that her windows have guards.

“Thank God no one got hurt,” said Román.

“Not even a scratch,” added Espaillat.

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“We’re lucky that the building is so structurally sound,” said Councilmember Robert Jackson.

Councilmember Robert Jackson surveyed the damage in the early afternoon, and attributed the lack of injuries to the solidity of the pre-war buildings characteristic of Northern Manhattan.

Still, the extent of the collapse – which ran the length of two buildings – was surprising to him.
“I thought it was just a wall,” he said, “but it’s not just a wall. It’s part of a mountain of rock and dirt that was built up. We’re lucky that the building is so structurally sound.”

Lulgjaraj estimated that the retaining wall was at least a century old, and there are many more like it in the area.

The retaining wall at the Castle Village Apartments that collapsed in 2005 cost $28 million to fix, noted Councilmember Jackson.

“It’s going to take a long time [to fix],” he added.

The season’s uncharacteristically heavy rains, particularly this past Friday’s record rainfall, are believed to have played a role in the collapse.

A total of 4.16 inches inundated the city on Friday, shattering the day’s previous rainfall record of 1.95 inches from1918.

The city typically receives 4.41 inches of rain during the entire month of June.

On Saturday afternoon, Lulgjaraj kept an eye on the wall – and the sky.

“If it rains any more, more of this could fall.”

As the day wore on, most evacuated residents were permitted to return to their homes, and by late afternoon, only three apartments remained empty.

Being alive – and able to return to their homes – was the focus for residents.

“We’re alive, thank God,” said Peralta.

Muro se derrumba en Cabrini

Historia y fotos por Robin Elisabeth Kilmer

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La pared posterior de ladrillo de los edificios vecinos del 72 y 74 de la Avenida Pinehurst se derrumbó.

Los residentes del número 81 del Boulevard Cabrini despertaron con una explosión la madrugada del sábado 8 de junio, cuando un muro de contención se derrumbó sobre su edificio.

La pared posterior de ladrillo de los edificios vecinos del 72 y 74 de la Avenida Pinehurst se derrumbó alrededor de las 4:30 am en el 75 del Boulevard Cabrini, provocando que unos 35 apartamentos y 90 inquilinos de ambos edificios fuesen evacuados temporalmente.

No se reportaron heridos.

El muro había retenido una avalancha de tierra y ladera de caer en la parte trasera del edificio, que tiene unos cimientos construidos por lo menos dos pisos debajo de la de su vecino del lado posterior.

Tony Lulgjaraj, el administrador del edificio quien llegó a la escena apenas 15 minutos después de que la pared se derrumbara, estima que al menos 30 toneladas de material habían caído en el patio del edificio, estrellándose en los apartamentos de la primera planta.

“Es bastante material”, dijo, sacudiendo la cabeza.

Minerva Roman, quien vive en el sexto piso del edificio 81 del Boulevard Cabrini, recordó oír un ruido tremendo a mitad de la noche.

“Me desperté cuando escuché el ruido pero luego me fui a la cama, pensando que todo estaba bien”.

Roman se sorprendió cuando no mucho tiempo después, los bomberos estaban golpeando a su puerta para evacuarla.

“Yo les dije que no había fuego en el departamento”, recordó, con una sonrisa.

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Se estima que al menos 30 toneladas de material se cayó en el patio del edificio.

Julio Espaillat, el encargado del edificio, no escuchó el estallido.

“Todo el mundo se despertó, excepto yo”, dijo.

Afortunadamente, Espaillat fue despertado rápidamente de su sueño por su esposa, Celinda Peralta.

“Escuché el crujido antes de la caída del muro, entonces escuché una explosión y me pregunté qué había pasado”, dijo Peralta, quien habita con su familia en un departamento del primer piso del edificio 81 del Boulevard Cabrini que da a la parte delantera del edificio.

La enorme pila de escombros y la fachada rota indican el tipo de destrucción asociada con recientes tornados, o un terremoto masivo específico en el sitio.

La escalera de incendios del edificio es un desastre mutilado y los pedazos de cemento del patio de un complejo de departamentos cuelga precariamente.

Las secciones de la pared del han cedido donde golpearon los escombros y algunas ventanas se hicieron añicos, dejando huecos que parecen haber sido causados por una bola de demolición.

Lulgjaraj dijo que una mujer, cuya cama estaba situada entre dos ventanas dañadas, fue salvada por el simple hecho de que sus ventanas tienen protecciones.

“Gracias a Dios nadie resultó herido”, dijo Roman.

“Ni siquiera un rasguño”, agregó Espaillat.

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“Tenemos suerte de que el edificio sea tan sólido estructuralmente”, dijo el Concejal Robert Jackson.

El concejal Robert Jackson inspeccionó el daño temprano en la tarde y atribuyó la falta de lesiones a la solidez de los edificios de la preguerra, característicos del Norte de Manhattan.

Sin embargo, la magnitud del derrumbe, que se extendía a lo largo de dos edificios, fue sorprendente para él.

“Pensé que era sólo una pared,” dijo, “pero no es sólo una pared. Es parte de una montaña de roca y tierra que fue construida. Tenemos suerte de que el edificio sea tan sólido estructuralmente”.

Lulgjaraj estima que el muro de contención tenía por lo menos un siglo de antigüedad y hay muchos más como este en la zona.

La reparación del muro de contención de los departamentos Castle Village que se derrumbó en 2005 costó $28 millones de dólares, señaló el Concejal Jackson.

“Va a tomar mucho tiempo [arreglarlo]”, señaló el Concejal Jackson.

Se cree que las inusuales fuertes lluvias de la temporada, sobre todo el récord pluvial del viernes pasado, jugó un papel en el derrumbe.

Un total de 4.16 pulgadas inundó la ciudad el viernes, rompiendo el récord anterior de precipitación del día de 1.95 pulgadas en 1918.

La ciudad recibe normalmente 4.41 pulgadas de lluvia durante todo el mes de junio.

El sábado por la tarde, Lulgjaraj mantuvo un ojo en el muro y en el cielo.

“Si llueve más, más de esto podría caer”.

A medida que avanzaba el día, se le permitió a la mayoría de los residentes evacuados regresar a sus hogares, sólo tres departamentos permanecieron vacíos.

Estar vivos -y con la posibilidad de regresar a sus hogares- fue el tema central para los residentes.

“Estamos vivo, gracias a Dios”, dijo Peralta.