The sound of music, just around the corner
El sonido de la música, a la vuelta de la esquina

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The sound of music, just around the corner

Story by Atom Fellows

Richard Lissemore, who once studied microbiology, has established a local music studio where he says people love “the ambiance.”

Richard Lissemore, who once studied
microbiology, has established a local
music studio where he says people
love “the ambiance.”

A neighborhood always seems to find what it needs precisely when it needs it.

When Richard Lissemore climbed over the bushes in 1999 to peek into the window of what was once a doctor’s office on Fort Washington Avenue and found it empty, that random moment of curiosity would soon develop into what would be one of the neighborhood’s most important musical nerve centers.

Just not right away.

Lissemore Music Studios is today a communal space for the musicians of Washington Heights and Inwood.

There, not only can teachers share knowledge with student, but musicians of all levels meet and practice their craft.

But to think, the man who brought the resource to fruition was first well on his way to becoming a doctor when he began his undergraduate studies in microbiology at Rutgers some twenty years earlier.

Halfway through his time at Rutgers, however, Lissemore began to explore his passion for singing.  And it became apparent early on that he was made for a different path when something unusual started to happen: the microbiology student was getting leads in the university’s musical and opera productions, and was being chosen over the school’s theater majors.

“It was a very unusual situation, having a different perspective on it. [It is] really unlikely for something like that to happen today,” noted Lissemore.

After changing course academically, he was offered a full scholarship to the College-Conservatory of Music in Cincinnati.

Two years later, he went on to the Juilliard Opera Center.

It was during that time he found himself for the first time in Washington Heights cat-sitting for acquaintances for a few months, only a stone’s throw from the site of where his future studio would be a decade later.

Flash forward a few years, and with several high profile performances under his belt as well as a burgeoning teaching career, Lissemore was back in the Heights to stay when he took those fateful steps over the bushes.

He had been looking in Midtown for studio space to use for his students’ vocal training as well as his own personal rehearsal spot, but was having trouble finding something suitable for his needs that offered a long lease.

It never occurred to him that it would be possible to have the perfect spot around the corner from his home.

Nor could he imagine the staple it would become for the community.

Now, Lissemore said, “It’s funny how the awning has become this sort of iconic thing in the neighborhood, and evidently, there’s this mystery [about the space] with people saying, ‘What’s that? What goes on in there?”

For those that know to come right in, there’s no mystery – and Lissemore encourages those less familiar to step right in and pay a visit.

The studio is comprised of two acoustically treated rooms, which makes them “live enough without a lot of reverb, so it’s a great place to teach in,” he said.

It was important for the space to have a boutique feel, to be welcoming and comfortable.  “Chamber groups love the big studio because of the ambience, the feel of the room,” he noted. “They can hear each other.”

The big room, known as The Alice Studio, contains a Kawai grand piano and the smaller room, or The James Room, has a Young Chang Platinum upright piano.

Each room also includes other amenities such as CD players, music stands and temperature control.

These days, the spaces are used mainly for piano, voice and guitar instruction.

And besides Lissemore, the teachers at the studio include Laurelyn Watson Chase (Beginner/Intermediate Piano and Voice), Juan Calderon (Guitar Instructor) and Eliran Avni (Intermediate/Advanced and Professional Piano).

Lissemore said he expects to continue to take his teaching career to new heights.

His work encompasses master classes, workshops as well as consulting, and he caters to an international clientele, while many of his students are television and Broadway stars.

And if you’ve ever watched any television, he added, it’s a safe bet you’ve heard his voice in many popular commercials.

Yet even with all his successes, is it the boutique studio that bears his name that is clearly his pride and joy. It is a creative place in the neighborhood he calls home, one he wishes to share with the community while providing the next generation of musicians and singers a nurturing place to learn and grow.

What happens at the studio, Lissemore explained, is simple: “It’s teaching, practice and people making music.”

For more information on the Lissemore Music Studios located at 495 Fort Washington Avenue at 183rd Street, visit www.lissemoremusicstudios.com.

El sonido de la música, a la vuelta de la esquina 

Historia por Atom Fellows

Richard Lissemore, who once studied microbiology, has established a local music studio where he says people love “the ambiance.”

Richard Lissemore, que una vez
estudió microbiología, ha
establecido un estudio de
música local donde dice que a la
gente le encanta “el ambiente”.

Tal parece que un vecindario siempre encuentra lo que necesita, cuando precisamente lo necesita.

Cuando Richard Lissemore se trepó por los arbustos en 1999 para atisbar por la ventana de lo que en una ocasión fuere la oficina de un doctor en Fort Washington Avenue y la encontró vacía, ese raro momento de curiosidad pronto habría de tornarse en lo que sería uno de los más importantes  centros neurálgicos en el vecindario.

Sólo que no de inmediato.

Hoy en día, Estudios de Música Lissemore constituye un espacio comunitario para los músicos de Washington Heights e Inwood.

Allí, no solo comparten sus conocimientos los maestros con el estudiante, sino que músicos de todos los niveles se reúnen a practicar su oficio.

Pero el hombre que convirtió este recurso en realidad, estuvo en camino de convertirse en médico cuando comenzó sus estudios universitarios de microbiología en Rutgers unos veinte años atrás.

Sin embargo, en la mitad de su tiempo en Rutgers, Lissemore comenzó a explorar su pasión por el canto. Y muy pronto, se evidenció que él estaba hecho para seguir un camino diferente cuando algo poco usual comenzó a suceder: el estudiante de microbiología estaba tomando las iniciativas en las producciones musicales y operáticas de la universidad, y estaba siendo escogido por encima de los más importantes del teatro en la escuela.

“Era una situación fuera de lo común, y ahora que tengo una perspectiva diferente sobre esto, realmente es poco probable que algo así suceda hoy en día”, destacó Lissemore.

Luego de cambiarse académicamente de curso, le fué ofertada una beca completa para la Universidad-Conservatorio de Música en Cincinnati.

Dos años despues, el fue a Juilliard Opera Center.

Fue durante ese período en que se encontró por primera vez cuidando gatos durante unos meses para algunos vecinos en Washington Heights, a tan sólo unos pasos del lugar donde una década después estaría su futuro estudio.

Mirando atrás, cuando se trepó en aquellos arbustos, y con varias presentaciones de gran perfil de experiencia en su resume, y una floreciente carrera como maestro, Lissemore estaba de regreso a los Heights para quedarse.

Había estado buscando por el centro de la ciudad espacio para su estudio para ser utilizado en  el entrenamiento vocal de sus estudiantes, así como su propio lugar para ensayos,  pero estaba confrontando problemas para encontrar algo adecuado para sus necesidades con un largo contrato de arrendamiento.

Nunca se le ocurrió que sería posible encontrar el lugar perfecto al doblar la esquina de su domicilio.

Ni tampoco podría imaginarse que se tornaría en algo básico para la comunidad.

Ahora, dijo Lissemore, “resulta divertido como el toldo se ha convertido en esta especie de cosa icónica en el vecindario, y evidentemente, existe esta misterio [sobre el espacio] de que la gente dice, “Que es eso?  Que está sucediendo allí”?

Para aquellos que saben entrar en seguida, no hay misterio—Y Lissemore entusiasma a aquellos menos familiarizados a que entren y le hagan la visita.

El estudio está compuesto de dos salones acústicamente adecuados, lo que les hace “vivir lo suficiente sin mucho reverbero, así que es un gran lugar para enseñar”, dijo el.

Era importante que el espacio tuviese un sentido de boutique, para que fuese acogedor y cómodo.

“A los grupos de Cámara les encanta el gran estudio por el ambiente, el sentido del salón”, destacó el.

“Ellos pueden escucharse el uno al otro”.

El gran salón, conocido como The Alice Studio, contiene un grand piano Kawai y el salón mas pequeño,  The James Room, tiene un piano vertical Young Platinum.

Cada salón incluye también otras amenidades, tales como toca-CD,  atriles y control de temperatura.

En estos días, los espacios son utilizados principalmente para la instrucción de piano, voz y guitarra.

Y además de Lissemore, los maestros en el estudio incluyen a Laurelyn Watson Chase (Piano y Voz para Principiante/Intermedio), Juan Calderón (Instructor de Guitarra) y Eliran Avni (Piano intermedio/Avanzado y Profesional).

Lissmore dice que el espera continuar llevando su carrera de enseñanza a nuevos niveles.

Su obra abarca clases maestras, talleres así como consultoría, y en sirve a una clientela internacional, al tiempo que sus estudiantes son estrellas de la televisión y de Broadway.

Y si ha visto usted alguna vez la televisión, agregó el, es fácil apostar que ha usted escuchado su voz en muchos comerciales populares.

Aun así y con todos sus éxitos, es la boutique estudio que ostenta su nombre lo que constituye claramente su orgullo y felicidad.

Es un lugar creativo dentro del vecindario al cual el llama su hogar, un espacio que el desea compartir con la comunidad, al tiempo que proporciona un lugar donde aprender y desarrollar a la próxima generación de músicos y cantantes.

Lo que ocurre en el estudio, explicó Lissemore, es sencillo: “Es enseñanza, práctica y gente haciendo música.”

Para más informes sobre el Lissemore Music Studios en el 495 de Fort Washington Avene, en la esquina de la calle 183, visite: www.lissemoremusicstudios.com.