EspañolFoodLocalNews

SUMMER TREATS: On the stand
GUSTOS DE VERANO: En el puesto

SUMMER TREATS: On the stand

Setting up shop.
Setting up shop.

It is a season ripe for the taking.

Summertime, in our dense urban communities in Washington Heights and the Bronx, means a colorful and delicious bounty making its unlikely way to all corners of our concrete jungle.

Summertime means mangoes as you make your way to the subway in the morning, or a large serving of fresh-squeezed orange juice as you run errands. It means a colorful tropical cornucopia of fruits and vegetables at the peak of their season: limes to dress your salad (or margaritas), tomatoes to pummel into gazpacho with fresh cilantro, and neat green slices of avocado to accompany your rice.

Stop for a second to consider the voyage a mango, an avocado, or an orange must make to reach a street corner.

“The avocado is a goldmine.”
“The avocado is a goldmine.”

An avocado, for example, can start out en un campo in the Dominican Republic, and after a long boat trip, wind up at the Hunts Point Market in the Bronx. There, every day, for the length of summer, Radames, a Bronx resident and vendor stops to pick up a boxload of the green fruit every morning.

“El aguacate es una mina [The avocado is a goldmine],” he says, explaining that they are his top seller. His vegetable cart is a makeshift stand, with shopping cart upon which a few layers of cardboard serve as a long plank from which to choose your fruit or vegetable. Despite the rickety appearance of his stand, Radames says he’s made his living selling fruit for more than ten years.

Setting up shop.
Setting up shop.

“There is something about this time of the year, people just want to walk by and buy their vegetables,” explains the smiling vendor. “They can do it here, and not have to go through the supermarket.”

Radames is one of many such vendors, who daily pick up their merchandise at the Hunts Point Market, and set up shop on the streets of Northern Manhattan and the Bronx, rain or shine. They do so under the blaze of summer heat, near traffic and by the roar of the subway, in neighborhoods where access to fresh fruits and vegetables is sometimes scarce. They provide a healthy, alternative to the “fritura” [fried food] options and a more refreshing option than any sugary soft drink.

 

Flashing the wares.
Flashing the wares.

On the streets of Northern Manhattan, the mango vendors are an emblem of summer. Stationed in front of parks and near school yards, they peel and carve the round fruit masterfully, carving out flowers of the fleshy fruit, and “seasoning” it to your liking with salt and lime juice, or without. As you stroll about, you can peel each mango “petal” and enjoy.

There are also the fresh orange juice carts, all properly outfitted with a shiny manual juicer you can spot blocks away. The orange juice sellers serve freshly squeezed orange juice to passersby, who also have options: plain, or with a touch of condensed milk for a bit of sweetness.

Have a sniff.
Have a sniff.

It takes a certain personality to sell the fruits and vegetables. Everyday, from 11 in the morning until 7 in the evening, Chaudry, who sells both fruits and vegetables, puts his marketing scheme to work on the corner of Simpson Street and Westchester Avenue in the Bronx. For him, it’s all about pushing the very fresh nature of his wares, so he decorates his stand with oranges and limes that are sliced in half, so as to tantalize passerby from afar with their gleaming ripeness.

“I pick different fruit to sell everyday, so I have something different all the time,” he explains. “It keeps people coming back.”

Happy eats.

GUSTOS DE VERANO: En el puesto

Setting up shop.
Montando la tienda.

Es la estación que esta lista para que se disfrute.

El verano, en nuestras comunidades urbanas densas de Washington Heights y el Bronx, significa una recompensa colorida y deliciosa que hace poco probable el camino por todos los rincones de nuestra jungla de cemento.

El verano significa mangos mientras va hacia el metro por la mañana, o una gran porción de jugo de naranja recién exprimido mientras está haciendo mandados. Significa una cornucopia tropical colorida de frutas y verduras en la cima de su temporada: limas para vestir su ensalada (o margaritas), tomates para golpear en el gazpacho con cilantro fresco y rebanadas claras y verdes de aguacate para acompañar el arroz.

Deténgase un segundo a pensar en el viaje que un mango, un aguacate o una naranja tienen que hacer para llegar a una esquina de la calle.

“The avocado is a goldmine.”
“El aguacate es una mina de oro”

Un aguacate, por ejemplo, puede empezar en un campo en la República Dominicana, y después de un largo viaje en barco, terminar en el Mercado de Hunts Point en el Bronx. Allí, todos los días, por la duración del verano, Radamés, un residente del Bronx y vendedor, se detiene para recoger una caja llena de la fruta verde cada mañana.

“El aguacate es una mina”, dice, explicando que es lo que mejor se vende. Su carrito de verduras es un puesto improvisado, es un carrito de compras con unas cuantas capas de cartón que sirven como un largo tablón, en el cual usted puede escoger sus frutas o verduras. A pesar del aspecto raquítico de su puesto, Radamés dice que se ha ganado la vida vendiendo frutas por más de diez años.

Setting up shop.
Montando la tienda.

“Hay algo en esta época del año, la gente sólo quiere caminar y comprar sus verduras”, explica el vendedor sonriente. “Pueden hacerlo aquí y no tener que pasar por el supermercado”.

Radamés es uno de los muchos vendedores que a diario recogen su mercancía en el Mercado de Hunts Point, y que establecen su tienda en las calles del norte de Manhattan y el Bronx, llueva o truene. Lo hacen bajo el resplandor del calor del verano, cerca del tráfico y el ruido del metro, en los barrios donde el acceso a frutas y verduras frescas a veces es escaso. Proporcionan una saludable alternativa a las “frituras” y una opción más refrescante que cualquier refresco azucarado.

Flashing the wares.
Exhibiendo la mercancía.

En las calles del norte de Manhattan, los vendedores de mango son un emblema del verano. Estacionados frente a parques y cerca de patios escolares, ellos pelan y tallan la fruta redonda con maestría, esculpiendo flores de la fruta carnosa y “condimentándola” a su gusto con sal y jugo de limón. Mientras pasea, usted puede pelar cada “pétalo” del mango y disfrutar.

También están los carros de jugo de naranja fresco, todos debidamente equipados con un exprimidor manual brillante que puede ser detectado a varias cuadras. Los vendedores de jugo de naranja recién exprimido sirven jugo de naranja a los transeúntes, quienes también tienen opciones: simple, o con un toque de leche condensada para un poco de dulzura.

Have a sniff.
Olfatee los olores.

Se necesita una cierta personalidad para vender las frutas y verduras. Todos los días, desde las 11 de la mañana hasta las 7 de la tarde, Chaudry, quien vende tanto frutas como verduras, pone en marcha su plan de comercialización en la esquina de la calle Simpson y la avenida Westchester, en el Bronx. Para él, se trata de explotar la naturaleza muy fresca de su mercancía, así que decora su puesto con naranjas y limas cortadas por la mitad, con el fin de tentar a los transeúntes desde lejos con su reluciente madurez.

“Escojo diferentes frutas para vender todos los días, así tengo algo diferente todo el tiempo”, explica. “Hace que la gente regrese”.

Felices comidas.

 

Related Articles

Check Also
Close
Back to top button

Adblock Detected

Please consider supporting us by disabling your ad blocker