Summer: One Last Sip
Verano: Un último sorbo

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Summer: One Last Sip

Story by Debralee Santos

“¡Piragua!”

No sooner have you decided to leave behind cherry, your childhood choice, and settle definitively on sesame seed (ajonjolí o cocol) as your new favorite than your daily fix starts to dry up. After conducting an exhaustive series of tastings all summer long, squaring off with the pig-tailed, gap-toothed gangs on street corners, braving the sharp elbows of stroller-pushing moms, and not a few stained white shirts, it all goes away.

As the molten humidity of summer gives way to the crisp snap of early fall, our shirt sleeves and pant hems get longer – and so do our sidewalks, it seems.

The deeper we burrow into September, the longer and wider become our streets. Bit by bit, the vendors that once packed onto the sidewalks hawking fresh strawberries, avocadoes, and mangoes vanish. Gone is the morning’s freshly squeezed morir soñando (the orange juice and milk drink) whipped together at the corner shopping cart; disappeared is your lip-staining coquito pick-me-up doled out by the Dixie cup.

And your piraguas – the shaved ice concoction prepared with liquid candy syrups in flavors such as cherry, watermelon, coconut and pineapple that is manned (and they are virtually always men and their carts) by a typically quiet soul with strong arms?

Adios.

This last gasp of summer just before and as school starts, when children don pleated uniforms and sport colorful book bags, offers a small window of opportunity for the piragua connoisseur.

During the summer, most piragüeros work long days from noon until sunset, parking themselves by busy pedestrian walkways and parks. They’ll work 6 – 7 days a week, charging a dollar for piraguas in flavors that have become ever more eclectic.

Their carts are lined with glass bottles filled to brimming with deeply hued, jewel-toned liquids whose colors rival a Tiffany display case: tawny amber for tamarind, stunning violet-red for watermelon, an opaque, blue-tinged white for leche [milk]. They dazzle in the bright sunlight in which they are often stationed, an edible urban palette.

The piragüero is the original fusion chef, the first mixologist and barmeister. They’ve added to their taste arsenal over the years: diversifying their syrup portfolio, adjusting to new palates.

Many of the flavors are as sweet as you would expect, although there is the satisfying soft, sour tang of pineapple, and a buttery finish to the sesame seed.

And you can experiment: flavor your scoop of fresh slivers of ice with generous pours of tamarind and coconut together for an uber-tropical treat to savor in your new fall boots. Or try strawberry and leche – a crushed ice strawberry shortcake to slurp while you check on school supply lists.

The word piragua, a take on “pyramid,” a nod to the triangular block of ice and “agua,” will soon to cease be called aloud on our street corners.

There’ll be apples and pumpkins to savor soon enough.

In the meantime, grab a sweater, head down to the corner cart, dollar bill in hand, and have one last icy sip.

Hurry.

Verano: Un último sorbo

Historia por Debralee Santos

“¡Piragua!”

Tan pronto como usted ha decidido dejar atrás la cereza, la elección de la infancia, y se establece definitivamente en las semillas de ajonjolí como su nuevo favorito, su dosis diaria comienza a secarse. Después de realizar una exhaustiva serie de degustaciones durante todo el verano, enfrentándose con la cola de cerdo, dientes separados, pandillas en las esquinas de la calle, desafiando las trenzas, los agudos codos de las madres empujando sus coches, y no pocas camisas blancas manchadas, todo se va. Mientras que la humedad del verano hace paso al principio del otoño, nuestra camisa y pantalón se hace más largo – y también parece que nuestras aceras.

Cuanto más profundamente penetra septiembre, más largo y ancho pasan a ser nuestras  calles. Poco a poco, los vendedores que una vez llenaron las aceras vendiendo fresas, aguacates y mangos, se desvanecen. Se ha ido el recién exprimido morir soñando (la bebida de jugo de naranja y leche) mezclada en el carrito de la esquina; desaparece la mancha de su labio del coquito en el vaso Dixie.  Y sus piraguas – el hielo raspado preparado con siropes de dulce en sabores tales como fresa, melón, coco y piña que son tripulados (y virtualmente siempre son hombres y sus carritos) por un alma generalmente  callada con fuertes brazos. Adiós.

El último toque de verano justo antes y mientras comienza la escuela, cuando los niños con uniformes y coloridos bultos, le ofrecen una pequeña ventana de oportunidad para el conocedor de piraguas.

Durante el verano, la mayoría de los piragüeros trabajan largos días desde el mediodía hasta el atardecer, estacionándose en concurridas aceras y parques. Ellos trabajan de 6 a 7 días a la semana, cobrando un dólar por piragua de sabores que han pasado a ser un poco más eclécticos.

Sus carritos están alineados con botellas de cristal llenas hasta el borde de líquidos de colores, líquidos con tonos de joyas cuyos colores rivalizan a una vitrina de Tiffany: ámbar para el tamarindo, un impresionante rojo violáceo para el melón, un opaco, con tono azulado blanco para la leche. Ellos brillan en la luz del sol en donde a menudo están estacionados, una deliciosa paleta urbana.

El piragüero es la fusión original de chef, mezclador y barman. En los últimos años han  añadido sabor a su arsenal: diversificando sus jarabes, ajustándolos a nuevos paladares.

Muchos de los sabores son tan dulces como es de esperar, aunque esta el suave sabor a piña, y el acabado sabor a mantequilla del ajonjolí.

Y puede experimentar: sazone su vaso con frescas tajadas de hielo con generoso tamarindo y coco, juntos, para un trato tropical para saborear en sus nuevas botas de otoño. O trate fresa y leche – una tarta de hielo triturado de fresa para sorber mientras verifica las listas de artículos escolares.

La palabra piragua, tomada de “pirámide”, una mirada al triangular bloque de hielo y “agua”, pronto desaparecerá de las esquinas de nuestras calles.

Pronto habrán manzanas y calabazas para saborear.

Avancemos.