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Strokes of fortune
Golpes de suerte

Strokes of fortune

Story, photos and video by Sherry Mazzocchi


“I have two hundred and sixty five paintings,” says Michael Mendel.
“I have two hundred and sixty five paintings,” says Michael Mendel.

Michael Mendel’s life has been a series of reversals of fortune. But art has never let him down.

Mendel, 80, paints nearly every day. The Bronx resident loves starting with a blank white sheet and filling it with color and an original composition.

Overcoming challenges keeps his work fresh and alive. “Some times I hit a snag – something I can’t get over,” he said. “I can’t solve a problem of lighting, or a facial expression.”

So he takes a walk or rides his bike for a few hours and then comes back.

“I can honestly say—I have two hundred and sixty five paintings and I have solved every one of them,” he said.

One of Mendel’s most compelling works deals with his family’s flight from Germany.

A series of black and white images tells the story in moving detail—his grandfather, Berlin cantor, and his grandmother are sent to prison camps. His father was sent to Gestapo headquarters for “questioning.” One portrait shows him with his parents, on the deck of the S.S. Iberia, traveling from Holland to Havana on their way to the U.S.

His bar mitzvah; original work by Mendel.
His bar mitzvah; original work by Mendel.

The Mendels eventually settled in Washington Heights. His grandfather was released from the camp after the war. He officiated at Mendel’s bar mitzvah at the Hebrew Tabernacle. His grandmother never returned.

His father became a successful commercial photographer. Mendel went to George Washington High School and later studied graphic art at City College.

He didn’t know anything about the music business when a friend got him a job a Columbia Records. One of his first covers, Amor, was for Bronxite Eydie Gormé and The Trio Los Panchos. It was a huge bestseller.

Mendel was so successful that he opened his own independent studio. During the 60’s, 70’s and 80’s he was in demand, creating covers for Tony Bennett, Etta James, Gladys Knight and the Pips and The Isley Brothers. He did movie soundtrack albums for everything from To Sir With Love to The Godfather.

“I love painting,” says the eighty-year-old.
“I love painting,” says the eighty-year-old.

“I loved working for myself and I loved going to work every day,” he said. “You start off with a blank page and do something.”

But behind the album covers, his marriage was in trouble. It ended in divorce. One of his two sons still doesn’t speak to him.

Then the music industry changed and his work dried up. His second wife divorced him.

Mendel had a side business buying and selling Victorian glass. One night, on the way to an art show, his car was stolen. It was packed with $70,000 worth of uninsured inventory. Nothing was ever recovered.

Not long after, his father died two months short of his 100th birthday. He left all his money and property to his caretakers. Mendel got nothing.

That’s when he took up painting.

His grandfather was a Berlin cantor; original work by Mendel.
His grandfather was a Berlin cantor; original work by Mendel.

Mendel takes inspiration from train stations, boats along the waterfront and city parks. He finds subject matter in dumps and abandoned buildings.  He likes old cars and buses.

“The older and crummier they look, the more I like them,” he said.

His ultimate artistic goal is pleasing the viewer—both now and for years to come. “If it doesn’t answer that question, then I don’t paint it,” he said.

He is actively looking for a gallery or a place to show his work. “I’m not a schlock artist,” he said. “I love painting. I love everything I do.”

He still prefers the old ways. He doesn’t use a digital camera. He doesn’t own a computer. “I like pencils with erasers,” he said. But he does own an iPad.

Mendel paints nearly every day.
Mendel paints nearly every day.

When he’s not painting or biking, Mendel drives upstate in his forest green Mini Cooper. He’s fond of telling people that there are 53 stair steps from the front door of his apartment building to where his car is parked.

His certainty is born of experience.

“I take them two at a time,” he says.

To hear more from Michael Mendel, please visit www.thebronxfreepress.com.

Golpes de suerte

Historia, fotos y video por Sherry Mazzocchi


“I love painting,” says the eighty-year-old.
“Amo pintar”, dice el hombre de 80 años de edad.

La vida de Michael Mendel ha sido una serie de reveses de fortuna. Pero el arte nunca lo ha decepcionado.

Mendel, de 80 años, pinta casi todos los días. El residente del Bronx ama comenzar con una hoja en blanco y llenarla con color y una composición original.

Superar los retos mantiene su trabajo fresco y vivo. “A veces me encuentro con una dificultad, con algo que no puedo superar”, dijo. “No puedo resolver el problema de la iluminación o una expresión facial”.

Así que toma una caminata o monta su bicicleta por unas horas y regresa.

“Honestamente puedo decir que tengo doscientos sesenta y cinco pinturas y he resuelto cada una de las dificultades”, dijo.

Una de las obras más cautivadoras de Mendel trata sobre la huida de su familia de Alemania.

His bar mitzvah; original work by Mendel.
Su bar mitzvah; obra original de Mendel.

Una serie de imágenes en blanco y negro cuentan la historia con emotivo detalle. Su abuelo, cantor de Berlín, y su abuela, fueron enviados a campos de prisioneros. Su padre fue enviado a la sede de la Gestapo para “interrogarlo”. Un retrato lo muestra con sus padres, en la cubierta del S.S. Iberia, que viajaba de Holanda a La Habana, en su camino a los Estados Unidos.

Los Mendel eventualmente se establecieron en Washington Heights. Su abuelo fue liberado del campo después de la guerra. Él ofició el bar mitzvah de Mendel en el tabernáculo hebreo. Su abuela nunca volvió.

Su padre se convirtió en un fotógrafo comercial exitoso. Mendel fue a la preparatoria George Washington y más tarde estudió artes gráficas en el City College.

Él no sabía nada sobre el negocio de la música cuando un amigo le consiguió un trabajo en Columbia Records. Una de sus primeras portadas, Amor, fue para la oriunda del Bronx Eydie Gormé y El trio Los Panchos. Fue un gran éxito de ventas.

“I have two hundred and sixty five paintings,” says Michael Mendel.
“Tengo doscientos sesenta y cinco pinturas”, dice Michael Mendel.

Mendel fue tan exitoso que abrió su propio estudio independiente. Durante las décadas de los 60, 70, y 80, fue muy demandado. Creó portadas para Tony Bennett, Etta James, Gladys Knight and the Pips y The Isley Brothers. Hizo álbumes de bandas sonoras de películas de todo, desde To Sir With Love hasta The Godfather.

“Me encantó trabajar para mí y amaba ir a trabajar todos los días”, dijo. “Empiezas con una página en blanco y logras algo”.

Pero detrás de las portadas de discos, su matrimonio estaba en problemas. Terminó en divorcio. Uno de sus dos hijos sigue sin hablarle.

Entonces, la industria de la música cambió y su trabajo se agotó. Su segunda esposa le pidió el ​​divorcio.

Mendel tenía un negocio adicional de compra y venta de vidrio victoriano. Una noche, mientras se dirigía a una exposición de arte, su coche fue robado. Estaba lleno de $70,000 dólares en inventario sin seguro. Nada se recuperó.

No mucho tiempo después, su padre murió, dos meses antes de su cumpleaños número 100. Él dejó todo su dinero y propiedades a sus cuidadores. Mendel no recibió nada.

Fue entonces cuando comenzó a pintar.

Mendel se inspira en las estaciones de tren, en los barcos a lo largo de los parques costeros y en los de la ciudad.

His grandfather was a Berlin cantor; original work by Mendel.
Su abuelo era cantor de Berlín; obra original de Mendel.

Encuentra temas en vertederos y edificios abandonados. Le gustan los viejos coches y autobuses.

“Entre más viejo y curtido se vea, más me gustan”, dijo.

Su objetivo final artístico es agradar al espectador, tanto ahora como en los próximos años. “Si no respondo a esta pregunta, entonces no pinto”, dijo.

Él está buscando activamente una galería o un lugar para mostrar su obra. “Yo no soy un artista basura”, dijo. “Amo pintar, me encanta todo lo que hago”.

Él prefiere las viejas costumbres. No usa una cámara digital, no posee una computadora. “Me gustan los lápices con goma de borrar”, dijo. Pero sí es dueño de una iPad.

Mendel paints nearly every day.
Mendel pinta casi todos los días.

Cuando no está pintando o andando en bicicleta, Mendel conduce al norte del estado en su Mini Cooper color verde bosque. Es aficionado de decirle a la gente de que hay 53 escalones  de la puerta de su edificio de departamentos a donde su coche está aparcado.

Su certeza nace de la experiencia.

“Tomo las dos a la vez”, dice.

Para conocer más sobre Michael Mendel, por favor visite www.thebronxfreepress.com.

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