Shopping and superstitions
Compras y supersticiones

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Shopping and superstitions

Story, photos and video by Sherry Mazzocchi

This is the sixth in a series of articles about Moose Hall Theatre Company’s summer season.

looking at lumber WEB

Moose Hall’s technical director Catherine Bruce “shops” at Material for the Arts.

Opening night is just two weeks away and Catherine Bruce has a long list of things that need to get done.

That list involves a trip to Materials for the Arts (MFTA).

The trip is a combination shopping extravaganza and big game expedition.

MFTA is based on the idea that one man’s trash is another man’s treasure.

It’s not unlike a giant city-run Salvation Army that accepts donations of furniture, craft items, fabric, notions and other random stuff.

Non-profit theaters, schools and other organizations get to take what they want for free.

In return, they must write thank-you letters to the donors, describing what they did with the booty.

Getting there involves driving a big car to Forest Hills, Queens.

Finding parking close by is difficult. It pays to get there early. Most of the good items are snapped up right away.

Plus, you’ll get a ticket if you don’t move your car by 11:30 am.

Bruce, Moose Hall Theatre Company’s technical director, was hoping to find specific items. She needed a sturdy chair for the scene in King Lear where Gloucester is blinded.

Their last good chair gave up the ghost in Dracula. She also wanted something that could be transformed into stocks that keep Kent imprisoned.

She found neither. The chairs were too modern—discards from dining room sets or uncomfortable office chairs. She briefly considered the possibilities of converting a small shelf into a stockade.

She envisioned the character playing Kent with his feet stuck in them, and ultimately abandoned the idea.

“I know he’s going to want something cool,” she said. “I can make something better than this.”

She did find two great velvet dresses—one red and the other blue—perfect for both Regan and Goneril.

“It’s unusual to find costumes here,” said Bruce. “They don’t accept clothing.”

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Bruce examines a costume possibility.

Bruce looked longingly at another shopper’s cart, containing a bolt of ruby red shiny fabric. The designer who spotted it first wanted it for a set he was building that included a replica of the Kremlin. It would have been just right for the flags and banners Bruce wants to build.3

But she scored several yards of silver panne velvet stretch fabric.

Bruce wanted something silver for Cordelia to wear under her battle vestments.

She only had to convince the director, her husband Ted Minos, that Cordelia should die in a silvery gown.

This production of King Lear is set sometime around 500 A.D., not in the time of Stonehenge as the play indicates.

“If we do that, every one will be dressed in skins and sacks. So we took it up a thousand years so people can actually wear clothes,” she said.

Shakespeare himself allowed anachronisms in the play. There was no King of France—much less a country called France—back then.

Theater people are notoriously superstitious.

They don’t jinx another’s audition or performance by saying “good luck.”

Instead they say, “Break a leg.”

Only foolhardy souls utter the word “Macbeth” anywhere near a stage.

Instead, they refer to it as “that Scottish play” because its association with witches, magic and evil deeds is supposed to wreak havoc just by uttering the word.

Another theory, unrelated to theater, posits that if it rains on Shavuot, it will be a rainy summer. Celebrated seven weeks after Passover, Shavuot is – among other things – the Jewish holiday commemorating the day God gave the tablets to Moses.

Its relationship to future weather is unclear.

In 2009, New Yorkers felt rain on Shavout.

According to the National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), the city had 10.66 inches of rain that June.

That’s significantly more than the 6.55 inches the year before or the 2.20 inches a year later.

That June, it rained more than half an inch on 10 days.

It was Moose Hall’s rainiest season.

Rain drowned out the opening night of Moose Hall’s production of Merchant of Venice and many subsequent performances.

InwoodHillPark is Moose Hall’s performance space. If it rains even a little, actors get wet. Footing is slippery and audiences tend to stay home. If it rains a lot, the show is cancelled even if the actors want to perform. Water does permanent damage to sound equipment.

On the day before Shavout last week, Bruce was a little concerned about the rainy weather forecast.

The next day was cloudy, with a bit of drizzle.

“I’m hoping that doesn’t count,” she said.

 

To go shopping with Catherine Bruce and hear about the last time she built a coffin, please visit http://bit.ly/MT_118.

Compras y supersticiones

Historia, fotos y video por Sherry Mazzocchi

looking at lumber WEBLa noche de apertura está a sólo dos semanas y Catherine Bruce tiene una larga lista de cosas pendientes.

Esa lista incluye un viaje a Materials for the Arts (MFTA).

El viaje es una combinación de paraíso de las compras y expedición mayor de caza. Materials for the Arts se basa en la idea de que la basura de un hombre es el tesoro de otro.

No es diferente de un Salvation Army gigante de gestión citadina que acepta donaciones de muebles, artesanías, tejidos, ideas y otras cosas al azar.

Teatros, escuelas y otras organizaciones sin fines de lucro pueden obtener lo que necesitan de forma gratuita.

A cambio, ellos deben escribir cartas de agradecimiento a los donantes, describiendo lo que hicieron con la recompensa.

Llegar hasta allí implica conducir un coche grande a Forest Hills, Queens.

Encontrar estacionamiento cerca es difícil, vale la pena llegar temprano. La mayoría de los buenos artículos vuelan de inmediato. Además, usted recibe una multa si no mueve el coche antes de las 11:30 a.m.

Bruce, directora técnica de la compañía de teatro Moose Hall, tenía la esperanza de encontrar objetos específicos. Necesitaba una silla firme para la escena en King Lear en la que Gloucester es cegado. Su última buena silla expiró en Drácula.

También quería algo que se pudiera transformar en cepos que mantuvieran a Kent encarcelado.

No encontró ninguno. Las sillas eran demasiado modernas, desechadas de juegos de comedor o sillas de oficina incómodas. Consideró brevemente la posibilidad de convertir un pequeño estante en una estacada. Imaginó el personaje interpretado por Kent con los pies atrapados en ellos y finalmente, abandonó la idea.

“Yo sé que él va a querer algo bueno”, dijo. “Yo puedo hacer algo mejor que esto”.

Encontró dos grandes vestidos de terciopelo, uno rojo y el otro azul, perfectos tanto para Regan como Goneril.

“Es raro encontrar trajes aquí”, dijo Bruce. “No aceptan ropa”.

Bruce miró con anhelo el carrito de otro comprador, que contenía un rollo de tela brillante rojo rubí. El diseñador que lo vio primero lo quería para un conjunto que estaba construyendo, que implicaba una réplica del Kremlin. La tela habría sido la exacta para las banderas y pancartas que Bruce quiere construir.

Pero ella anotó varias yardas tela elástica de pana plateada de terciopelo.

Bruce quería algo de plata para que Cordelia usara debajo de sus vestimentas de batalla. Ella sólo tenía que convencer al director, su esposo Ted Minos, que

Cordelia había de morir en un vestido plateado.

Esta producción de King Lear está ubicada alrededor del año 500 A.C., no en la era de Stonehenge como la obra lo indica.

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“Si lo hiciéramos todos estarían vestido con pieles y sacos. Así que lo llevamos un millar de años adelante para que la gente pudiera usar ropa”, dijo.

El propio Shakespeare dejó anacronismos en la obra, no había ningún rey de

Francia y mucho menos un país llamado Francia en ese entonces.

La gente de teatro es muy supersticiosa. Ellos no echan mala suerte en una audición o la presentación de otro diciendo “buena suerte”. En cambio dicen “rómpete una pierna”. Sólo las almas temerarias pronuncian la palabra

“Macbeth” en cualquier lugar cerca de un escenario.

En su lugar, se refieren a ella como “la obra escocesa”, por su asociación con las brujas, la magia y las malas acciones. Se supone que el sólo pronunciar la palabra causa estragos.

Otra teoría, sin relación con el teatro, plantea que si llueve en Shavuot, será un verano lluvioso. Celebrado siete semanas después de la Pascua, Shavuot es -entre otras cosas – la fiesta judía que conmemora el día en que Dios le dio a Moisés las tablas.

Su relación con el clima futuro es incierta.

En 2009, los neoyorquinos vieron llover en Shavuot. Según la NOAA, la ciudad tenía 10.66 pulgadas de lluvia ese junio. Eso es mucho más que las 6.55 del año anterior o las 2.20 pulgadas de un año más tarde.

Ese junio llovió más de media pulgada por 10 días.

Era la temporada más lluviosa de Moose Hall.

La lluvia inundó el estreno de la producción de El mercader de Venecia y muchas actuaciones posteriores de Moose Hall.

El parque Inwood Hill es el espacio de actuación de Moose Hall. Si llueve, aunque sea un poco, los actores se mojan. El piso es resbaladizo y las audiencias tienden a quedarse en casa. Si llueve mucho, el show se cancela, incluso si los actores quieren realizarlo.

El agua daña permanente el equipo de sonido.

El día anterior a Shavuot, la semana pasada, Bruce estaba un poco preocupada por el pronóstico de lluvias. Al día siguiente estaba nublado, con un poco de llovizna.

“Espero que no cuente”, dijo.

 


Para ir de compras con Catherine Bruce, favor visite
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