Pride rides high in Harlem
El orgullo llega alto en Harlem

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Pride rides high in Harlem

Story and photos by Robin Elisabeth Kilmer

The African-American parade, the oldest celebration of its kind in the U.S., was held in Harlem.

The African-American parade, the oldest celebration of its kind in the U.S., was held in Harlem.

The Buffalo Soldiers were established in 1866 as the first all-black regiment in the United States Army.

Many used to ride horses.

But in the 44th Annual African-American Day Parade held in Harlem this past Sat., Sept. 14th, the Buffalo Soldiers were riding motorcycles.

First founded in 1969, the parade is considered the oldest parade celebrating African-American pride in the United States. The first Grand Marshal was Congressman Adam Clayton Powell, Jr. The purpose of the parade, explain organizers, is to “provide an opportunity for African people to join together on a special day to highlight our history and salute African people throughout America and the world for their outstanding achievements.”

The Buffalo Soldiers were just one of the wonders to be seen at the parade.

It featured numerous marching bands, Freemasons, fire engines, elected officials, including City Councilmember and Public Advocate Letitia “Tish” James, and colorful floats from unions such as the Transit Workers Union (TWU).

We make this a ritual,” said Mona Fuller, with her sister Stacy.

We make this a ritual,” said Mona Fuller, with her sister Stacy.

Marshalling this year’s parade were, among others, the Reverend Al Sharpton, Congressman Charles Rangel, former City Comptroller Bill Thompson and former Mayor David Dinkins.

But sisters Stacy and Mona Fuller didn’t go to see the grand marshals.

Mona’s favorite sights were the marching bands, while Stacy enjoyed the police officers and the firefighters.

“I like thanking them for the safety of the city,” she said.

The sisters have been to the annual parade several times.

“I enjoy the environment, the atmosphere, the unity. We make this a ritual,” said Mona.

It is a ritual that runs deep in the veins of many a Harlemite.

Delores Mills and Joyce Owens have been coming to the parade since its inception decades ago, and grew up just blocks away from where they stood on 125th Street and Adam Clayton Powell Boulevard.

Mills’ dog, Sparkles, however, was seeing the parade for the first time, and she was quite comfortable nestled in the arms of her owner.

The parade featured marching bands and young athletes.

The parade featured marching bands and young athletes.

Mills also sported a jean jacket that featured a painted image of the Twin Towers. She found the jacket at a thrift store a year ago, and wears it whenever she goes out of town.

“I bring this on trips, whenever I am out of state, to represent New York,” she said proudly.

She also wears it on other special occasions, such as Sunday’s parade.

Mills and Owens enjoy coming to the parade because it gives them an opportunity to see old friends who have moved out of the neighborhood.

“This is like a reunion,” said Mills.

“It’s a celebration,” added Owens.

The parade, they both noted, has changed over the years.

Owens and Mills lamented that the route has gotten shorter, and there seem to be less and less participants.

“They’re not coming as much as they used to,” said Owens. She guessed that many former Harlem residents who have moved away might have chosen to skip the parade because of the costs involved in travel and lodging.

“It’s because of the economy—and it’s expensive,” said Owens.

“This is my first time,” said Diante Williams.

“This is my first time,” said Diante Williams.

Both agreed the parade could also use more publicity.

“I don’t think they advertise this parade enough,” said Owens. “Everyone knows about the West Indies Day Parade in Brooklyn, but black people in other parts of the city don’t know about this one.”

“This should be televised,” said Mills.

“Look how beautiful this is,” she motioned as a group of dancers glided past.

One parade-goer who did travel a far distance to the parade was Diante Williams.

Williams, who came all the way from Brooklyn, brought his three-year-old daughter Neriah, who waved at marchers as she perched on top of her father’s shoulders.

“This is my first time (at the parade),” said Williams. “I found out about it on the Internet.”

He had yet to determine what his favorite part was, but as stood on the sun-dappled avenue, Williams had reason to be glad to have made the trip to Harlem.

“I wanted to take my daughter,” he said.

For more information on the African-American parade in Harlem, please visit www.africanamericandayparade.org.

El orgullo llega alto en Harlem

Historia y fotos por Robin Elisabeth Kilmer

El desfile afroamericano, la celebración más antigua de su tipo en los Estados Unidos, se celebró en Harlem.

El desfile afroamericano, la celebración más antigua de su tipo en los Estados Unidos, se celebró en Harlem.

Los Buffalo Soldiers se establecieron en 1866 como el primer regimiento totalmente negro en el ejército de Estados Unidos.

Muchos solían montar a caballo.

Pero en el 44º desfile anual del día Afro-Americano celebrado en Harlem, el pasado sábado 14 de septiembre, los Buffalo Soldiers montaban motocicletas.

Fundado en 1969, el desfile es considerado el más antiguo que celebra el orgullo afro-americano en los Estados Unidos. El primer gran mariscal fue el congresista Adam Clayton Powell, Jr. El propósito del desfile, explican los organizadores, es “proporcionar una oportunidad para que los africanos se unan en un día especial para resaltar nuestra historia y saludar gente africana en América y el mundo por sus destacados logros”.

Los Buffalo Soldiers fueron sólo una de las maravillas que se vieron en el desfile.

Contó con numerosas bandas de música, masones, bomberos, funcionarios electos como la Concejal Letitia “Tish” James (quien se postula como Defensora Pública), y coloridas carrozas de los sindicatos, como el Sindicato de Trabajadores del Transporte (TWU por sus siglas en inglés).

“Hacemos de esto un ritual”, dijo Mona Fuller con su hermana Stacy.

“Hacemos de esto un ritual”, dijo Mona Fuller con su hermana Stacy.

Dirigiendo el desfile de este año estaban, entre otros, el reverendo Al Sharpton, el congresista Charles Rangel, el ex-contralor municipal Bill Thompson y el ex-alcalde David Dinkins.

Pero las hermanas Stacy y Mona Fuller no fueron a ver a los mariscales.

El favorito de Mona fueron las bandas de música, mientras que Stacy disfrutó de los agentes de policía y los bomberos.

“Me gusta agradecerles por la seguridad de la ciudad”, dijo.

Las hermanas han estado en el desfile anual en varias ocasiones.

“Me gusta el ambiente, la atmósfera, la unidad. Hacemos de esto un ritual”, dijo Mona.

Es un ritual que corre por las venas de muchos oriundos del Harlem.

Delores Mills y Joyce Owens han estado viniendo al desfile desde sus inicios, hace décadas y crecieron a sólo unas cuadras de distancia de donde se llevaba a cabo en la calle 125 y el boulevard Adam Clayton Powell.

La perra de Mills, Sparkles, sin embargo, estaba viendo el desfile por primera vez y estaba bastante cómoda en los brazos de su dueña.

El desfile presentó bandas de música y atletas jóvenes.

El desfile presentó bandas de música y atletas jóvenes.

Mills también lucía una chaqueta de mezclilla que lucía una imagen pintada de las Torres Gemelas. Ella encontró la chaqueta en una tienda de segunda mano hace un año y la usa cada vez que sale de la ciudad.

“Traigo esto en los viajes, cuando estoy fuera del estado, para representar a Nueva York”, dijo con orgullo.

Ella también la usa en otras ocasiones especiales, como el desfile del domingo.

Mills y Owens disfrutan asistir al desfile, ya que les da la oportunidad de ver a viejos amigos que se han mudado fuera del barrio.

“Esto es como una reunión”, dijo Mills.

“Es una celebración”, agregó Owens.

El desfile, ambas señalaron, ha cambiado con los años.

Owens y Mills lamentaron que la ruta se haya acortado y parece que hay menos y menos participantes.

“No vienen tanto como antes”, dijo Owens. Supuso que muchos de los antiguos residentes de Harlem que se han alejado podrían haber optado por no asistir al desfile debido a los costos involucrados en el viaje y el alojamiento.

“Es debido a la economía, y es caro”, dijo Owens.

“Es mi primera vez”, dijo Diante Williams.

“Es mi primera vez”, dijo Diante Williams.

Ambas coincidieron en que el desfile también podría utilizar más publicidad.

“No creo que anuncien lo suficiente este desfile”, dijo Owens. “Todo el mundo sabe sobre el desfile del Día de las Indias Occidentales en Brooklyn, pero los negros en otras partes de la ciudad no saben acerca de esto”.

“Esto debe ser televisado”, dijo Mills.

“Mira qué hermoso es esto”, dijo señalando a un grupo de bailarines que se deslizaba frente a nosotros.

Un asistente al desfile que en efecto recorrió una gran distancia para llegar fue Diante Williams.

Williams, que vino desde Brooklyn, trajo a su hija de tres años de edad, Neriah, quien saludó a los que desfilaban mientras se alzaba sobre los hombros de su padre.

“Esta es mi primera vez (en el desfile)”, dijo Williams. “Me enteré a través de Internet”.

Aún tenía que determinar cuál era su parte favorita era, pero como estaba en la avenida moteada por el sol, Williams tenía motivos para estar contento de haber hecho el viaje a Harlem.

“Quería traer a mi hija”, dijo.

Para más información sobre el desfile afro-americano en el Harlem, por favor visite www.africanamericandayparade.org.