Open House
Puertas abiertas

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Open House

Story and photos by Mónica Barnkow

The Dyckman Farmhouse Museum.

The Dyckman Farmhouse Museum.

It was spring cleaning time.

After taking a winter break for renovations, the Dyckman Farmhouse Museum prepared for its imminent re-opening by hosting a neighborhood gardening day.

Executive Director Meredith Horsford greeted volunteers who braved the chill early on Sat., Apr. 4th.

“We wanted to spruce up, so we are ready when we open,” explained Horsford. Beyond gaining helping hands, the invitation to neighbors to join in the renewal of the garden was intended to lay a foundation for ongoing collaboration.

“We want to do a lot to involve the community,” said Horsford, who came to head to iconic farmhouse in February.

The Dyckman Farmhouse was built in 1784.

The Dyckman Farmhouse was built in 1784.

Built in 1784, the Dyckman Farmhouse, located at the northwest corner of Broadway and 204th Street, is Manhattan’s last Dutch Colonial style farmhouse.

The farmhouse is a National Historic Landmark, and first opened its doors as a museum in 1916.

Closed presently for winter break, it is expected to re-open in coming weeks, between April and May. In the meantime, the staff is hard at work preparing and planning for its new season.

“We are taking time to think what programs we are going to open and how to connect with the community,” said Horsford.

Among some of the events planned are exhibits showcasing local artists, and academic enhancement and summer programs for children.

“We wanted to spruce up,” said Executive Director Meredith Horsford.

“We wanted to spruce up,” said Executive Director Meredith Horsford.

On Saturday, among those volunteering were Parks Department and Farmhouse staff and members of Shorakopok Earth Keepers, who hosted a small ritual at the beginning of the day.

Group leader Luis Ramos gathered the group in a circle on the grass. He placed baskets of fruits and flowers on the ground, played drums, and sang. Participants then passed around a small bag of sage as they identified themselves and spoke on their own ethnicity and culture.

“It is a friendship ceremony,” said Ramos, explaining that the custom had roots in the Taino tradition. “We hope you all become friends with the farmhouse.”

The ceremony resonated with volunteer Gabriela Romanelli, a Sociology Professor at City College of New York.

“I am of Taíno descent,” echoed Romanelli, adding that she learned more about her indigenous identity after reading The Indian Chronicles, a novel by Cuban-American writer José Barreiro.

Local volunteers joined in.

Local volunteers joined in.

Afterwards, volunteers grabbed their garden tools and began trimming, pruning, and planting.

Sara Fischer, a member of Friends of Inwood Hill Park, said that green open spaces needed to be actively sustained, and that the contributions of volunteers were vital.

“We are more dependent than ever on the public,” said Fischer, as she dug her shovel into the dry soil.

For Ramos, the efforts of those gathered were a promising start.

“This is the first day of many years ahead,” said Ramos.

For more on the Dyckman Farmhouse, please visit www.dyckmanfarmhouse.org or call 212.304.9422.

Puertas abiertas

Historia y fotos por Mónica Barnkow

La casa abrió sus puertas como museo en 1916.

La casa abrió sus puertas como museo en 1916.

Era hora de una limpieza de primavera.

Después de tomar vacaciones de invierno para las renovaciones, la Granja Museo Dyckman se preparó para su inminente reapertura organizando un día de jardinería del barrio.

Meredith Horsford, la directora ejecutiva, saludó a los voluntarios que desafiaron el frío tempranero del sábado 4 de abril.

“Queríamos arreglar el lugar para que estuviera listo para la apertura” explicó Horsford. Más allá de ganar manos dispuestas a ayudar, la invitación a los vecinos a sumarse a la renovación del jardín tuvo la intención de sentar las bases para una colaboración continua.

“Queremos hacer mucho para involucrar a la comunidad”, dijo Horsford, quien llegó a dirigir la icónica granja en febrero.

La Granja Dyckman fue construida en 1784.

La Granja Dyckman fue construida en 1784.

La Granja Dyckman, construida en 1784, está situada en la esquina noroeste de Broadway y la calle 204, es la última granja de estilo colonial holandés de Manhattan.

La casa es un monumento histórico nacional y abrió sus puertas como museo en 1916.

Cerrada por las vacaciones de invierno, se espera que vuelva a abrir en las próximas semanas, entre abril y mayo. Mientras tanto, el personal está trabajando duro para preparar y planear su nueva temporada.

“Estamos tomándonos nuestro tiempo para pensar en qué programas vamos a abrir y cómo conectarnos con la comunidad”, dijo Horsford.

Entre algunos de los eventos programados están: exposiciones de artistas locales y programas de mejoramiento académico de verano para niños.

"Este es el primer día de muchos años por delante", dijo Luis Ramos de los Guardianes de la Tierra Shorakopok.

“Este es el primer día de muchos años por delante”, dijo Luis Ramos de los Guardianes de la Tierra Shorakopok.

El sábado entre los voluntarios, estaba el personal del Departamento de Parques y de la granja, además de miembros de Guardianes de la Tierra Shorakopok, quienes organizaron un pequeño ritual al inicio de la jornada.

Luis Ramos, líder del grupo, reunió a todos en un círculo en el pasto. Colocó cestas de frutas y flores en el suelo, tocó tambores y cantó. Luego, los participantes pasaron una pequeña bolsa de sabio, mientras se identificaban y hablaban sobre su propia etnia y cultura.

“Es una ceremonia de amistad”, dijo Ramos, explicando que la costumbre tiene raíces en la tradición taína. “Esperamos que todos se conviertan en amigos de la granja”.

La ceremonia resonó con la voluntaria Gabriella Romanelli, profesora de sociología en el City College de Nueva York.

“Yo soy de ascendencia taína”, explicó Romanelli, agregando que aprendió más sobre su identidad indígena después de leer The Indian Chronicles, una novela del escritor cubano americano José Barreiro.

Posteriormente, los voluntarios tomaron sus herramientas de jardín y empezaron a podar y a sembrar.

Los participantes se reunieron en un círculo.

Los participantes se reunieron en un círculo.

Sara Fischer, miembro de Amigos del Parque Inwood Hill, dijo que los espacios verdes abiertos necesitan mantenerse activos y que las contribuciones de los voluntarios son vitales.

“Somos más dependientes que nunca del público”, dijo Fischer, mientras clavaba su pala en el suelo seco.

Para Ramos, los esfuerzos de los reunidos son un comienzo prometedor.

“Este es el primer día de muchos años por delante”, señaló.

Para más información sobre la Granja Dyckman, por favor visite www.dyckmanfarmhouse.org o llame al 212.304.9422.