Marjorie’s Melody
La melodía de Marjorie

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Marjorie’s Melody

Story and photos by Sherry Mazzocchi

“Ustedes son mi familia", dijo Marjorie Eliot.

“You’re my family,” said jazz maven Marjorie Eliot.

About 50 people settled into folding chairs in a Washington Heights apartment at 555 Edgecombe Avenue to listen to music this past Sunday.

Before the show started, Paul, 8, was at the piano, warming up the crowd.

“There’s something sounding nice there,” said Marjorie Eliot, who was busy in the kitchen arranging snacks for her guests. She told the musicians that at 4:20 they’d have to take a break then.

She was receiving an award from the National Conference of Artists (NCA).

“I have said ‘No,’ and they have said, ‘It’s going to happen.’” she said. “I don’t do it for that and I never thought that that would be happening when I started doing this.”

Eliot started doing “this” in 1992 after her son Phil, 32, died on a Sunday of kidney problems. Every Sunday thereafter, including this past Sun., Mar. 1st, Eliot has filled her home with music and opened her doors to anyone who wanted to listen. The Parlor Jazz Sundays continued even after another son, Michael, 47, passed away from meningitis in 2006.

El edificio ha sido hogar de muchas otras leyendas de la música.

The building has been home to many other music legends.

“The last time I counted it was more than 600 Sundays,” said her son, Rudel Drears. “The math is crazy.”

Eliot has lived at the Triple Nickel for more than 30 years. The building has been home to many other music legends including Count Basie, Lena Horne, Duke Ellington, Johnny Hodges and Paul Robeson.

Outside on Sunday, snow was falling. Inside, the jazz was hot. Eliot, along with tenor saxophonist Sedric Shukroon and trumpeter Koichi Yoshihara, started off the first set with “Precious Lord.“ Later, Drears traded places with his mother at the piano.

People sat in the parlor, the kitchen and lined the hallway, nodding their heads and tapping their feet to bebob jazz standards of the 50’s and 60’s.

Onan Smith sat in the front row. He came all the way from Queens. “It’s not just the music. It’s the ambience. It’s a very friendly environment, very intimate,” he said. “You have much more of a connection with the music and the players.”

El trompetista Koichi Yoshihara, y Shukroon (derecha).

Trumpeter Koichi Yoshihara and Shukroon (right).

Shukroon has played with Eliot for 16 years. “The opportunity to be here so long; it’s like family,” he said. “You’re playing in a more spiritual way. I’m thinking of the spirits of all the people who are involved in that music—the musicians; the people we are celebrating; Marjorie’s sons; people who used to come and have passed away. It’s very special.”

Wilhelmina Obatola Grant, Vice President of the National Conference of Artists New York, said that NCA honors people who exemplify the arts. She presented Eliot with a painting by artist Sophia Dawson of herself with her siblings, entitled “Before They Were Stars.”

“This is because of you,” Eliot told the audience. “I don’t know what I’ve done to really deserve this.

hat’s not false modesty—that’s from the heart. You are everything. You choose to come here and share the beauty of yourself with us. You’ve taken my children and me into your family—so you’re my family.”

Drears said people from all over the world have come to the parlor to hear African American music.

“We’ve done it every Sunday—even when it seemed like a struggle, we would do the show,” he said.

Las audiencias se han reunido desde el 1992.

Audiences have gathered since 1992.

Attendees often say that they may not be religious, but the Sunday jazz is even better than church. They feel a strong fellowship and connection with others in the room.

“They’ll say, ‘That’s my favorite song,’ and we just happened to do it,” Drears said. “It is a give and take thing.”

“For me,” he added, “it’s just being proud…proud of Mommie. She’s been the force behind all of these Sundays. Everybody who comes here comes for a good time.”

La melodía de Marjorie

Historia y fotos por Sherry Mazzocchi

Las audiencias se han reunido desde el 1992.

Las audiencias se han reunido desde el 1992.

Unas 50 personas se acomodaron en sillas plegables en un apartamento de Washington Heights, en el 555 de la avenida Edgecombe, para escuchar música el pasado domingo.

Antes de que comenzara el espectáculo, Paul, de 8 años, estaba en el piano, calentando a la multitud.

“Algo suena bien”, dijo Marjorie Eliot, quien estaba ocupada en la cocina haciendo bocadillos para sus invitados. Les dijo a los músicos que a las 4:20 tendrían que tomar un descanso.

Ella estaba recibiendo un premio de la Conferencia Nacional de Artistas.

“Dije no”, y respondieron: “Esto va a suceder”, explicó. “No lo hago por eso y nunca pensé que sucedería cuando empecé a hacer esto”.

Eliot comenzó a hacer “esto” en 1992, después de que su hijo Phil, de 32 años, murió un domingo por problemas renales. Todos los domingos a partir de entonces, incluyendo el pasado domingo 1 de marzo, Eliot ha llenado su casa con música y abre sus puertas a todo el que desee escuchar. Los domingos de Parlor Jazz continuaron incluso después de que otro hijo de sus hijos, Michael, de 47 años, falleció de meningitis en 2006.

El edificio ha sido hogar de muchas otras leyendas de la música.

El edificio ha sido hogar de muchas otras leyendas de la música.

“La última vez que conté iban más de 600 domingos”, dijo su hijo, Rudel Drears. “Las matemáticas son una locura”.

Eliot ha vivido en Triple Nickel durante más de 30 años. El edificio ha sido hogar de muchas otras leyendas de la música, incluyendo a Count Basie, Lena Horne, Duke Ellington, Johnny Hodges y Paul Robeson.

El domingo, afuera, nevaba. Adentro, el jazz era cálido. Eliot, junto con el saxofonista tenor Sedric Shukroon y el trompetista Koichi Yoshihara, comenzó el primer set con “Precious Lord”. Más tarde, Drears intercambió su lugar con su madre en el piano.

La gente estaba sentada en la sala, la cocina y el pasillo, en fila, asintiendo con la cabeza y moviendo los pies al ritmo de los clásicos del jazz de los años 50 y 60 de Bebob.

Onan Smith se sentó en la primera fila. Llegó desde Queens. “No es sólo la música, es el ambiente, tan amigable, tan íntimo”, dijo. “Hay mucho más que una conexión con la música y los artistas”.

Wilhelmina Obatola Grant le hizo homenaje a Eliot.

Wilhelmina Obatola Grant le hizo homenaje a Eliot.

Shukroon ha tocado con Eliot durante 16 años. “La oportunidad de estar aquí tanto tiempo, somos como familia”, dijo. “Tocas de una manera más espiritual. Pienso en los espíritus de todas las personas que están involucradas en esa música, los músicos; en las personas que estamos celebrando, los hijos de Marjorie; en las personas que solían venir y han fallecido. Es muy especial”.

Wilhelmina Obatola Grant, vicepresidente de la Conferencia Nacional de Artistas de Nueva York, dijo que la NCA honra a las personas que ejemplifican las artes. Regaló a Eliot una pintura de la artista Sophia Dawson de sí misma con sus hermanos, titulada “Antes de que fueran estrellas”.

“Esto es por ustedes”, dijo Eliot a la audiencia. “No sé lo que he hecho para realmente merecer esto. No es falsa modestia, lo digo de corazón. Ustedes son todo. Ustedes deciden venir aquí y compartir la belleza de ustedes mismos con nosotros. Ustedes nos han acogido a mis hijos y a mí en su familia, por lo que ustedes son mi familia”.

Eliot, derecha, toca con el saxofonista tenor Sedric Shukroon.

Eliot, derecha, toca con el saxofonista tenor Sedric Shukroon.

Drears dijo que gente de todo el mundo ha llegado a la sala para escuchar música afroamericana. “Lo hemos hecho todos los domingos, incluso cuando parecía difícil, hacíamos el show”, dijo.

Los asistentes a menudo dicen que pueden no ser religiosos, pero los domingos de jazz son incluso mejores que la iglesia. Sienten una fuerte comunión y relación con los demás en la habitación.

“Dicen: esa es mi canción favorita, y sólo la tocamos”, dijo Drears. “Es un toma y daca”.

“Yo”, añadió, “sólo estoy orgulloso… orgulloso de mami. Ella ha sido la fuerza detrás de todos estos domingos. Todos vienen aquí a pasar un buen rato”.