Making second chances real
Hacer reales las segundas oportunidades

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Making second chances real
“Roadblock after roadblock.”

The group promotes community-based alternatives to incarceration.

It is what Michelle DelVecchio said she experienced after leaving prison.

“I had high hopes when I came home,” said DelVecchio, a member of Center for Community Alternatives (CCA). The non-profit, established four decades ago, seeks community-based alternatives to incarceration including advocacy, support services, and public policy development initiatives.

But DelVecchio’s post-release enthusiasm soon dimmed.

“I was rejected from job after job,” she recalled. “I have all the skills and wherewithal to succeed in life, but my past convictions have meant that I don’t have a real second chance.”

DelVecchio revealed these challenges during a virtual rally held on June 29, during which lawmakers, advocates and impacted New Yorkers demanded that state legislators reconvene in Albany this summer to pass the Clean Slate Act.

The proposed legislation would automatically clear a New Yorker’s criminal record once they become eligible. At the rally, lawmakers said the bill is designed to help New Yorkers access jobs and housing by removing an old criminal conviction that would show up on background checks.

In the final days of the latest legislative session, the Senate and Assembly reached a two-way agreement to pass the bill, but have not yet done so.

“We have a moral imperative to pass Clean Slate – not later, not next year, but now,” said Senator Zellnor Myrie, who is the lead sponsor of the legislation. “We cannot wait to get this done. There is a reason why all of us are assembled here fighting for Clean Slate and that is because we understand the power of rehabilitation, of redemption. This is about opportunity. This is about public safety. This is about housing. [This] cannot wait. Let’s get it done.”

“We cannot wait to get this done,” said Senator Zellnor Myrie, lead sponsor of the Clean Slate Act.

“I look forward to getting [Clean Slate] across the finish line soon,” added Senate Deputy Majority Leader Michael Gianaris. “What we need to do is to make it easier for people to get work, get schooling, and provide for their families. This will benefit everyone. We almost got it done a few weeks ago and we should get it done as soon as we possibly can to get things moving for so many people.”

While a 2017 New York State law allows for criminal records to be permanently sealed under certain conditions, less than 1 percent have applied to do so, as the process is considered burdensome.

“I am demanding lawmakers reconvene to pass the Clean Slate Act now,” insisted DelVecchio. Its passage would mean real change: “I can finally obtain decent employment and housing and be the best version of myself.”

According to the American Civil Liberties Union (ACLU), excluding individuals with conviction histories from the workforce costs the national economy between $78 billion and $87 billion in lost domestic product.

The state legislators are being asked to reconvene to pass the legislation.

At the rally, advocates said the Clean Slate Act would also serve to address the wrongs of over-policing and racial disparities in the criminal justice system.

“[This] is not only money-saving, it is also life-saving,” said Rabbi Hilly Haber of Central Synagogue. “It breathes a new spirit of liberation and freedom beyond our legal system, beyond even our state. It is time to end perpetual punishment, and perpetual exile, it is time to remove the constraints which ultimately keep all New Yorkers from thriving.”

For more, please visit communityalternatives.org.

 

Hacer reales las segundas oportunidades
“Bloqueo tras bloqueo”.

El grupo promueve alternativas al encarcelamiento basadas en la comunidad.

Es lo que Michelle DelVecchio dijo que experimentó después de salir de prisión.

“Tenía grandes esperanzas cuando volví a casa”, dijo DelVecchio, miembro del Centro de Alternativas Comunitarias (CCA, por sus siglas en inglés). La organización sin fines de lucro, creada hace cuatro décadas, busca alternativas al encarcelamiento basadas en la comunidad, que incluyen defensa, servicios de apoyo e iniciativas de desarrollo de políticas públicas.

Pero el entusiasmo posterior a la puesta en libertad de DelVecchio pronto fue perdiéndose.

“Me rechazaron de un trabajo tras otro”, recordó. “Tengo todas las habilidades y los medios para tener éxito en la vida, pero mis condenas pasadas han significado que no tengo una segunda oportunidad real”.

DelVecchio reveló estos desafíos durante una manifestación virtual celebrada el 29 de junio, durante la cual legisladores, defensores y neoyorquinos impactados exigieron que los legisladores estatales se volvieran a reunir en Albany este verano para aprobar la Ley Clean Slate (Ley Hacer borrón y cuenta nueva, en español).

La legislación propuesta limpiaría automáticamente los antecedentes penales de un neoyorquino una vez que sea elegible. En la manifestación, los legisladores dijeron que el proyecto de ley está diseñado para ayudar a los neoyorquinos a tener acceso a empleos y viviendas al eliminar una antigua condena penal que aparecería en las verificaciones de antecedentes.

“No podemos esperar a que se haga esto”, dijo el Senador Zellnor Myrie, patrocinador principal del proyecto de ley.

En los últimos días de la más reciente sesión legislativa, el Senado y la Asamblea llegaron a un acuerdo bidireccional para aprobar el proyecto de ley, pero aún no lo han hecho.

“Tenemos un imperativo moral de aprobar la Clean Slate, no más tarde, no el año que viene, sino ahora”, dijo el senador Zellnor Myrie, quien es el principal impulsor de la legislación. “No podemos esperar a lograrlo. Hay una razón por la cual todos estamos reunidos aquí luchando por la Clean Slate y eso es porque entendemos el poder de la rehabilitación, de la redención. Se trata de oportunidades. Se trata de seguridad pública. Se trata de vivienda. [Esto] no puede esperar. Hagámoslo”.

“Espero que [Clean Slate] cruce pronto la línea de meta”, agregó el líder adjunto de la mayoría del Senado, Michael Gianaris. “Lo que tenemos que hacer es facilitar que las personas obtengan trabajo, estudien y mantengan a sus familias. Esto beneficiará a todos. Casi lo logramos hace unas semanas y deberíamos hacerlo tan pronto como sea posible para que las cosas se pongan en marcha para tanta gente”.

Se pide a los legisladores estatales que vuelvan a Albany para aprobar la legislación.

Si bien una ley del estado de Nueva York de 2017 permite que los antecedentes penales sean sellados permanentemente bajo ciertas condiciones, menos del 1 por ciento ha solicitado hacerlo, ya que el proceso se considera engorroso.

“Exijo que los legisladores se vuelvan a reunir para aprobar la Ley Clean Slate ahora”, insistió DelVecchio. Su aprobación significaría un cambio real: “Por fin podría obtener un empleo digno y una vivienda digna y ser la mejor versión de mí misma”.

De acuerdo con la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), excluir de la fuerza laboral a las personas con antecedentes de condenas, le cuesta a la economía nacional entre $78 mil millones y $87 mil millones de dólares en producto interno perdido.

El mitin virtual incluyó a legisladores, defensores y neoyorquinos impactados.

En la manifestación, los defensores dijeron que la Ley Clean Slate también serviría para abordar los errores de la vigilancia excesiva y las disparidades raciales en el sistema de justicia penal.

“[Esto] no solo ahorra dinero, también salva vidas”, dijo la rabina Hilly Haber de la Sinagoga Central. “Respira un nuevo espíritu de liberación y libertad más allá de nuestro sistema legal, más allá incluso de nuestro estado. Es hora de poner fin al castigo y al exilio perpetuos, es hora de eliminar las limitaciones que, en última instancia, impiden que prosperen todos los neoyorquinos”.

Para obtener más información, por favor visite communityalternatives.org.