Livery Loss
Pérdida de taxis livery

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Livery Loss

For-hire vehicle drivers, base owners denounce “crisis”

Industry advocates at City Hall.

“Chóferes Unidos.”

The bright white letters were spelled out against black t-shirts worn by a number of livery cab and black car drivers gathered at City Hall this past Mon., Nov. 18th.

The deliberate show of unity from “chóferes” (drivers) and base owners occurred before a hearing convened by Councilmember Ydanis Rodríguez, head of the Council’s Committee on Transportation. The hearing involved the Taxi and Limousine Commission (TLC) and industry stakeholders – including the “chóferes” – to address issues impacting their vehicles.

The number of livery cabs in the city has decreased from 50,000 in 2014 to under 10,000 in 2019.

Industry members said that the city’s cap on for-hire vehicles has had the unintended consequence of hurting livery cab drivers, an industry largely comprised of immigrant and working class residents.

“The industry has served New York City for over half a century,” said José Altamirano, President of the Livery Base Owners Association. “We have complied with every step, followed every rule, and fulfilled our mandate to serve areas with limited transportation resources and infrastructure. We have been and still remain a pillar in the city’s for-hire transportation alternatives, and we need immediate intervention before it’s too late.”

The dramatic drop in registered livery cabs has meant that livery base services have dwindled correspondingly, and base owners report that they are completing approximately half as many trips per day as they did in 2014.

Advocates argued that the few hundred livery bases across the city are located in largely underserved transit areas known as “transportation deserts” in Northern Manhattan, the Bronx, Brooklyn, Queens, and Staten Island, and that the policies in place are causing “havoc for passengers” and “major suffering to workers, families and local entrepreneurs whose futures and livelihoods are at risk.”

TLC Acting Commissioner Bill Heinzen.

“The livery industry has been decimated over the last several years and now faces extinction,” insisted livery cab representative Avik Kabessa in a statement. “This not only hurts hundreds of small businesses across the city and threatens jobs, but the individuals who rely on community-based car services may soon find themselves stranded too.”

At the rally, advocates called on the TLC and City Council to ensure that for-hire vehicle regulations and policies are fair to all drivers.

“It is important that we look at all these sectors individually to be able to come up with a solution to the issue rather than simply trying to solve the issue with a one-size-fits-all solution, as we have seen,” said Rodríguez.

“The city has been disingenuous in its effort to counteract high-volume for-hire vehicle services such as Uber, Lyft and the like, and it has failed to recognize that there is a different system of for-hire vehicles, created by the city itself decades ago,” argued Cira Angeles, spokesperson for the Livery Base Owners Association.

The rally was held prior to a hearing by the City Council’s Committee on Transportation, where testimony was heard from TLC Acting Commissioner Bill Heinzen, the Livery Base Owners Association, and individual drivers.

In his remarks, Heinzen concurred that livery bases have offered clients reliable, neighborhood-based service, provided by drivers typically from that community.

The number of livery cabs has decreased to less than 10,000.

“Their passengers may not speak English or have access to a credit card, and livery services can reduce barriers to mobility in immigrant and lower income communities,” Heinzen said.

“Our industry urgently needs the support and protection of the city and its authorities,” said Altamirano. “In recent years we have seen how for-hire vehicle policy-making has turned and centered on benefiting high-volume for-hire vehicle service providers, while we, the small local bases, are being pushed against the corner and put on a path toward disappearance.”

Angeles said the cap on for-hire vehicle licenses was a “blanket-policy approach” that “dismissed the needs of vulnerable New Yorkers” who rely on black cab services in areas where yellow taxis don’t go, or mass transit options are limited. She dismissed claims that livery and black car bases contribute to traffic congestion in parts of Manhattan.

“Our industry was created by the city itself, to serve a particular geography of the five boroughs that needs us to keep moving,” she said.

“That’s why we must ensure that any policies regarding for-hire vehicles take that into account, and that city authorities understand who we are, what we do, and what’s our role within the city’s overall for-hire vehicle landscape.”

Pérdida de taxis livery

Chóferes y propietarios de bases denuncian “crisis”

“La ciudad ha sido poco sincera”, argumentó Cira Ángeles de la Asociación Livery Base Owners.

Chóferes Unidos”.

Las letras blancas brillantes se deletreaban contra las camisetas negras que usaban varios taxistas livery y conductores de automóviles negros reunidos en el Ayuntamiento el pasado lunes 18 de noviembre.

La muestra deliberada de unidad de los “Chóferes Unidos” y los propietarios de base se produjo antes de una audiencia convocada por el concejal Ydanis Rodríguez, jefe del Comité de Transporte del Concejo. La audiencia involucró a la Comisión de Taxis y Limusinas (TLC, por sus siglas en inglés) y a las partes interesadas de la industria, incluidas los “choferes”, para abordar los problemas que afectan a sus vehículos.

El número de taxis livery en la ciudad ha disminuido de 50,000 en 2014 a menos de 10,000 en 2019.

Los miembros de la industria dijeron que el límite de la ciudad a los vehículos de alquiler ha tenido la consecuencia involuntaria de dañar a los conductores de taxis livery, una industria en gran parte compuesta por inmigrantes y residentes de la clase trabajadora.

“La industria ha brindado servicio a la ciudad de Nueva York durante más de medio siglo”, dijo José Altamirano, presidente de la Asociación Livery Base Owners. “Cumplimos con cada paso, seguimos todas las reglas y cumplimos nuestro mandato de atender áreas con recursos e infraestructura de transporte limitados. Hemos sido -y seguimos siendo- un pilar en las alternativas de transporte de alquiler de la ciudad, y necesitamos una intervención inmediata antes de que sea demasiado tarde”.

La caída dramática en los taxis livery registrados ha significado que los servicios profesionales de base han disminuido correspondientemente, y los propietarios de bases informan que están completando aproximadamente la mitad de los viajes por día que en 2014.

Los defensores argumentaron que los pocos cientos de bases en toda la ciudad se encuentran en áreas de transporte en gran medida desatendidas, conocidas como “desiertos de transporte” en el norte de Manhattan, el Bronx, Brooklyn, Queens y Staten Island, y que las políticas vigentes están causando “caos para los pasajeros” y “un gran sufrimiento para los trabajadores, las familias y los empresarios locales, cuyo futuro y sustento están en riesgo”.

La industria realiza un mitin en el Ayuntamiento.

“La industria de los taxis livery y de alquiler ha sido diezmada en los últimos años y ahora se enfrenta a la extinción”, insistió Avik Kabessa, representante de taxis livery, en un comunicado. “Esto no solo perjudica a cientos de pequeñas empresas en toda la ciudad y amenaza los empleos, sino que las personas que dependen de los servicios de automóviles de la comunidad pronto también pueden quedar varados”.

En el mitin, los defensores pidieron a la TLC y al Ayuntamiento que garanticen que las regulaciones y políticas de vehículos de alquiler sean justas para todos los conductores.

“Es importante que analicemos todos estos sectores individualmente para poder encontrar una solución al problema, en lugar de simplemente tratar de resolverlo con una solución única, como hemos visto”, dijo Rodríguez

“La ciudad ha sido poco sincera en su esfuerzo por contrarrestar los servicios de vehículos de alquiler de gran volumen como Uber, Lyft y similares, y no ha reconocido que existe un sistema diferente de vehículos de alquiler, creado por la ciudad, hace décadas”, argumentó Cira Ángeles, portavoz de la Asociación Livery Base Owners.

La manifestación se realizó antes de una audiencia ante el Comité de Transporte del Concejo de la ciudad, en la que se escuchó el testimonio del comisionado interino de la TLC, Bill Heinzen, la Asociación Livery Base Owners y conductores individuales.

En sus palabras, Heinzen coincidió en que las bases livery han ofrecido a los clientes un servicio confiable en el vecindario, provisto por conductores típicamente de esa comunidad.

“Es posible que sus pasajeros no hablen inglés o no tengan acceso a una tarjeta de crédito, y estos servicios pueden reducir las barreras a la movilidad en inmigrantes y comunidades de bajos ingresos”, dijo Heinzen.

El número de taxis livery ha disminuido a menos de 10,000.

“Nuestra industria necesita con urgencia el apoyo y la protección de la ciudad y sus autoridades”, dijo Altamirano. “En los últimos años, hemos visto cómo la formulación de políticas de vehículos de alquiler ha volteado y se ha centrado en beneficiar a los proveedores de servicios de vehículos de alquiler de alto volumen, mientras nosotros, las pequeñas bases locales, estamos siendo empujadas contra la esquina y puestos en un camino hacia la desaparición”.

Ángeles dijo que el límite de las licencias de vehículos de alquiler es un “enfoque de política general” que “descarta las necesidades de los neoyorquinos vulnerables” quienes dependen de los servicios de taxi negro en áreas donde los taxis amarillos no van, o las opciones de transporte público son limitadas. Ella desestimó las afirmaciones de que las bases de automóviles negros y profesionales contribuyen a la congestión del tráfico en partes de Manhattan.

“Nuestra industria fue creada por la propia ciudad, para servir a una geografía particular de los cinco condados que nos necesita para seguir avanzando”, dijo. “Es por eso que debemos asegurarnos de que cualquier política con respecto a los vehículos de alquiler tenga eso en cuenta, y que las autoridades de la ciudad entiendan quiénes somos, qué hacemos y cuál es nuestro papel dentro del panorama general de vehículos de alquiler de la ciudad”.