In less than 100 days, Latinos can make history in the elections

In less than 100 days, Latinos can make history in the elections
By José López Zamorano | For La Red Hispana
Photos: Shutterstock
With less than a hundred days left until the November 3rd elections, the United States is entering the phase where politics stops being background noise and begins to be felt in our wallets, at the family dinner table, and in workplace conversations.
It may not be a presidential election, but it is a referendum on the country’s direction.
“We can be decisive in tight races.”

At stake is control of Congress, state governments, and thousands of local offices. Also at stake is President Donald Trump’s ability to maintain political support during the second half of his term.
The problem for the White House is clear: Trump enters this home stretch with very weak numbers.
A The Economist/YouGov poll conducted between July 17 and 20 placed his approval rating at 40%, compared to a 58% disapproval rating.
Dissatisfaction extends to his handling of immigration, the conflict with Iran, his use of presidential power, and the general perception that the country is heading in the wrong direction.
But the deepest erosion of support stems from the economy. When it comes to that issue, public opinion is not swayed by speeches: people vote based on their grocery bills, rent, mortgage payments, and the cost of filling the gas tank.
Annual inflation stood at 3.5% in June. Food prices rose by 3% and gasoline by 26.7% compared to the previous year.
“Democracy does not reward those who merely complain; it listens to those who participate.”
These figures translate into less disposable income and increased anxiety for millions of families.
And when the majority feels their economic situation is worsening, the party in power pays the price.
This is where the Latino vote comes in.

With approximately 36.2 million eligible Latino voters in 2024—according to Pew Research Center figures—Latinos make up about 15% of the national electorate and can play a decisive role in tight races.
However, demographic power means little if it does not translate into voter turnout.
It is not enough for political parties to talk about us during the campaign, buy Spanish-language ads, and promise to heed our priorities.
Real influence is exercised by registering to vote, verifying that voter registration details are accurate, knowing the deadlines, and casting a ballot.
November 3rd will determine not only who controls Washington but also who speaks for our communities on issues such as wages, healthcare, education, immigration, housing, and public safety.
There is still enough time to get informed and organized, but too little time to keep believing that politics is someone else’s business. Democracy does not reward those who merely complain; it listens to those who participate.
For more information, visit https://laredhispana.org.
En menos de 100 días, los latinos podemos hacer historia en las elecciones
Por José López Zamorano | Para La Red Hispana
Photos: Shutterstock
La cuenta regresiva ya comenzó.
Faltan menos de cien días para las elecciones del 3 de noviembre, y Estados Unidos entra en esa etapa en la que la política deja de ser ruido de fondo y comienza a sentirse en el bolsillo, en la mesa familiar y en las conversaciones del trabajo.
No será una elección presidencial, pero sí un referéndum sobre el rumbo del país.
“Podemos ser decisivos en contiendas cerradas”.

Estarán en juego el control del Congreso, de gobiernos estatales y de miles de cargos locales. También estará en juego la capacidad del presidente Donald Trump para conservar respaldo político durante la segunda mitad de su mandato.
El problema para la Casa Blanca es evidente: Trump llega a esta recta final con números muy débiles.
Una encuesta de The Economist/YouGov realizada entre el 17 y el 20 de julio colocó su aprobación en 40 %, frente al 58 % de desaprobación.
La insatisfacción se extiende a su manejo de la inmigración, la guerra con Irán, el uso del poder presidencial y la percepción general de que el país marcha por el camino equivocado.
“La democracia no premia a quien solamente se queja: escucha a quien participa”.
Pero el desgaste más profundo proviene de la economía, porque ahí la opinión pública no vota con discursos: vota con el recibo del supermercado, la renta, la hipoteca y el tanque de gasolina.
La inflación anual fue de 3.5 % en junio. Los alimentos subieron 3 % y la gasolina, 26.7 % respecto al año anterior.
Esos porcentajes se traducen en menos dinero disponible y más ansiedad para millones de familias.

Y cuando la mayoría siente que su situación económica empeora, el partido en el poder paga la factura.
Y aquí entra el voto latino.
Con alrededor de 36.2 millones el número de latinos con derecho al voto en 2024, de acuerdo con cifras del Centro Pew, los latinos representamos alrededor de 15 % del electorado nacional y m podemos ser decisivos en contiendas cerradas.
Pero el poder demográfico no sirve de mucho si no se convierte en participación.
No basta con que los partidos hablen de nosotros durante la campaña, compren anuncios en español y prometan escuchar nuestras prioridades.
La influencia se ejerce registrándose, verificando que los datos electorales estén correctos, conociendo las fechas límite y votando.
El 3 de noviembre no se decidirá únicamente quién controlará Washington, también quién hablará por nuestras comunidades sobre salarios, salud, educación, inmigración, vivienda y seguridad.
Aún hay tiempo suficiente para informarse y organizarse, pero demasiado poco para seguir creyendo que la política es asunto de otros. La democracia no premia a quien solamente se queja: escucha a quien participa.
Para más información, visite https://laredhispana.org.





