In his head
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In his head

Raising awareness for traumatic brain injury

Story by Gregg McQueen

The group gathered at Highbridge.

The group gathered at Highbridge.

When Mauricio Blandino fell at home and bumped his head, he didn’t consider it a cause for great concern.

Though he experienced some mild headaches and dizziness afterwards, he attributed them to his seasonal allergies.

It was three weeks after that 2011 incident, during a routine physical, that Blandino’s life would be changed forever.

After learning of his symptoms, Blandino’s physician ordered a CT scan, which showed a subdural hematoma. Blood was filling Blandino’s cranial cavity and atrophy of brain cells was occurring.

“Doctors pressed the panic button, basically,” he recalled. “A neurologist came down immediately, and said they needed to do surgery right away.”

Blandino said he still can’t believe his good fortune that he happened to have a physical scheduled for that day.

“It saved my life,” he stated. “I had no idea what that was going on in my head after the fall. I was lucky, because I know what the other outcome would have been and it wasn’t pretty.”

When first told of the need for emergency surgery, a petrified Blandino acted instinctively.

“I said I was going to the men’s room, but I ran out of the hospital,” he said. “I just split — I got in a cab and went home.”

Blandino ended up returning to the hospital, and had a successful surgery the next day, which lasted about seven hours. He spent three weeks in the hospital recovering.

To this day, Blandino still experiences effects from his traumatic brain injury (TBI). His right leg drags a bit, and he has difficulty standing with his legs together, needing to rest with a wide stance.

“We’re a group of survivors,” says the activities coordinator.

“We’re a group of survivors,” says the activities coordinator.

Blandino, who was raised in Washington Heights and now resides in Queens, said he suffered from depression for about a year following the surgery, until he discovered the New York City Chapter of the Brain Injury Association (BIA-NYC), which he considers his support network.

“It’s important to share stories,” says Mauricio Blandino.

“It’s important to share stories,” says Mauricio Blandino.

The chapter has about 250 members and holds monthly meetings and support groups

Blandino has dedicated himself to helping other TBI sufferers, serving as the group’s activities coordinator.

“We’re a group of survivors,” said Blandino. “I see what the group did for me, in terms of help pull me from the depression I was in. Having the support of others going through what you did is important. It’s important to share stories and know that you’re not alone.”

Every 13 seconds, someone in the United States sustains a traumatic brain injury, according to the Brain Injury Association of New York State.

Because brain injury often leads to impairment of cognitive abilities and physical function or even behavior, Blandino said that TBI often disrupts relationships and support networks for the person who suffered the injury.

“People often lose contact with loved ones after brain injury; friendships are lost because people don’t know how to deal with a person with TBI,” stated Blandino.

To raise more awareness of brain injury, BIA-NYC hosted its first ever walk on August 27 in Washington Heights. About 80 participants gathered at Highbridge Park in Blandino’s old neighborhood, and walked across the High Bridge into the Bronx.

The group raised approximately $20,000 from the event, said Blandino, who explained that the walk was intended to provide a voice for the brain injury community.

“It helped raise awareness and much-needed funds for the cause,” he stated.

Despite his TBI and walking issues, Blandino is determined not to be defined by his injury. He is an avid runner and completed the New York City marathon last year.

“These are the things that we encourage each other to do in the Brain Injury Association,” said Blandino. “We push each other to persevere.”

For more information on the Brain Injury Association of New York State, visit www.bianys.org.

En su cabeza

Creando conciencia cerebral

Historia por Gregg McQueen

Blandino is an avid runner.

Blandino es un ávido corredor.

Cuando Mauricio Blandino se cayó en su casa y se golpeo su cabeza, no lo consideró una causa de gran preocupación.

Aunque después experimentó algunos leves dolores de cabeza y mareos, Blandino lo atribuyó a sus alergias estacionales.

Fue tres semanas después de su incidente en el 2011, durante un cita médica de rutina, que la vida de Blandino seria cambiada para siempre

Después de enterarse de sus síntomas, el médico de Blandino ordenó una tomografía computarizada, la cual mostró un hematoma subdural. La sangre estaba llenando la cavidad craneal de Blandino y las células del cerebro se estaban atrofiando.

“Básicamente, los doctores presionaron el botón de pánico”, recordó. “Inmediatamente vino un neurólogo, y dijo que tenía que operar de inmediato”.

Blandino dijo que todavía no puede creer su buena suerte de haber tenido un reconocimiento físico para ese día.

“Me salvó mi vida”, señaló. “No tenía idea de lo que estaba sucediendo en mi cabeza luego de la caída. Tuve suerte, porque se lo que hubiera sido el otro resultado y no era bonito”. Cuando le dijeron por primera vez que necesitaba cirugía de emergencia, Blandino estaba petrificado, y actuó instintivamente.

“We’re a group of survivors,” says the activities coordinator.

“Nosotros somos un grupo de sobrevivientes”, dijo el coordinador de actividades.

“Dije que iba para el cuarto de baño, y corrí fuera del hospital”, dijo. “Solo partí – me monté en un taxi y me fui a casa”.

Blandino terminó regresando al hospital, y tuvo una exitosa cirugía el próximo día, la cual duró cerca de siete horas. Pasó tres semanas en el hospital recuperándose.

Hasta este día, Blandino todavía experimenta efectos de su traumática lesión cerebral (TBI, por sus siglas en inglés). Su pierna derecha se arrastra un poco, y tiene dificultad para estar de pie con sus piernas juntas, teniendo que descansar con una amplia postura.

Blandino, quien fue criado en Washington Heights y ahora reside en Queens, dijo que sufrió de depresión por cerca de un año luego de la cirugía, hasta que descubrió la Asociación del Capítulo de Lesiones Cerebrales de la ciudad de Nueva York (BIA-NYC, por sus siglas en inglés), el cual el considera su red de apoyo. El capítulo tiene cerca de 250 miembros y celebra reuniones mensuales y grupos de apoyo. Blandino se ha dedicado a ayudar a otros que sufren de TBI, sirviendo como coordinador de actividades del grupo.

“Nosotros somos un grupo de sobrevivientes”, dijo Blandino. “Veo lo que el grupo hizo por mí, en términos de ayuda me sacaron de la depresión en la que estaba. El tener el apoyo de otros pasando por lo que has pasado es importante. Es importante compartir historias y saber que no estás solo”.

Cada 13 segundos, alguien en los Estados Unidos tiene una lesión traumática en el cerebro, según la Asociación de Lesión de Cerebro del estado de Nueva York.

Debido a que la lesión cerebral a menudo conduce a un deterioro de las habilidades cognitivas y función físico o hasta comportamiento, Blandino dijo que TBI a menudo interrumpe las relaciones y apoya redes para la persona que sufre la lesión.

“La gente a menudo pierde contacto con seres queridos luego de una lesión cerebral, amistades se pierden porque las personas no saben cómo bregar con una persona con TBI”, señaló Blandino.

“It’s important to share stories,” says Mauricio Blandino.

“Es importante compartir historias”, dice Mauricio Blandino.

Para crear más conciencia de lesiones cerebrales, BIA-NYC auspicio su primera caminata el 27 de agosto en Washington Heights. Cerca de 80 participantes se reunieron en el Parque Highbridge en el viejo vecindario de Blandino, y caminaron a lo largo de High Bridge hasta el Bronx.

El grupo recaudó aproximadamente $20,000 del evento, dijo Blandino, quien explicó que la caminata fue diseñada para proveer una voz para la comunidad con lesión cerebral.

“Ayudó a crear conciencia y los fondos tan necesitados para la causa”, afirmó.

A pesar de su TBI y problemas al caminar, Blandino está determinado a no ser definido por su lesión. Es un ávido corredor y completó el maratón de la ciudad de Nueva York el año pasado.

“Estas son las cosas con las que nos animamos los unos a los otros para hacer en la Asociación de Lesión Cerebral” dijo Blandino. “Nos empujamos para perseverar”.

Para más información en la Asociación de Lesión Cerebral del estado de Nueva York, visite www.bianys.org.