In full flower
A plena flor

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In full flower

Story by Sherry Mazzocchi

Las siete mujeres provienen de todas partes del mundo.

The band’s seven members hail from all over the world.

Flor de Toloache is New York City’s only all-women mariachi band.

It might be its best.

The seven-member group is known for spectacular harmonies and sparkling instrumentation. Their sound is grounded in traditional mariachi music, with hints of cumbia, hip-hop and blues.

They can be heard throughout the city, including at such diverse uptown venues such as Le Chéile Bar and Restaurant, El Museo del Barrio and Pregones Theater.

And on April 4, the band officially rolls out their debut album at the new downtown club Subrosa. Of the 10 songs, five are classics like “Si Se Calla el Cantor” and a heartbreakingly beautiful rendition of “La Llorona.” The rest are original tunes by co-founders Mireya Ramos and Shae Fiol.

Both women came from musical families.

Ramos grew up in Puerto Rico with her Mexican father and Dominican mother. When she wasn’t listening to José Alfredo Jiménez, Mercedes Sosa and Stevie Wonder, she’d watch her father perform mariachi in the family’s Mexican restaurant.

José Alfredo Jiménez.

José Alfredo Jiménez.

“He used to sing to me when I was little,” she said. “He used to sing me to sleep. I have a special bond with that music. But it’s also therapeutic for love, for happiness—for a lot of things.”

Fiol grew up in Portland, Oregon, listening to Whitney Houston, Boyz II Men and Mariah Carey. Her Cuban father and Massachusetts mother had a bluegrass band but also liked funk and rock.

Though Fiol didn’t grow up with mariachi, she says it is the music of love and heartbreak that is intimate and honest. She loves playing for people who have a deep connection to it.

“Like Mireya said, ‘This music reminds me of my dad.’ How many people in the audience get taken to that place—so they are reminded of their family, their country and their home when we are performing?” Fiol said. “It can be really moving.”

They met in New York, and performed together at clubs like CBGBs, The Bitter End and the Elbow Room. Around 2008, Ramos suggested they form an all-woman band.

Both, along with member Veronica Medellin, had just broken up with their boyfriends. “It was so therapeutic,“ said Fiol. “It felt so good. I wanted to feel myself in that kind of music.”

Medellin is from Mexico, but the other members hail from all over the world. They named the band Flor de Toloache, after a white flower used in love potions.

Su álbum lanzará en abril.

The debut album will be out in April.

Clearly, the potion is working.

At Campeón, a Union Square Mexican eatery where the band performs regularly, patrons sway to the music—whether it’s a rollicking version of “Tequila” by The Champs or “Cucurrucuco Paloma” that leaves Lola Beltrán’s version in the dust.

Jason Marzola, the restaurant’s manager, is a fan.

“I’m in love with their music,” he said. “At home, it’s like I’m in withdrawal.”

Ramos and Fiol work hard on the songs, often spending six hours straight testing different melodies, different chords and refining it.  At first they played like a traditional mariachi band. But little by little they layered in other influences. One of the songs on the album, “When We Love,” reflects their multiculturalism. It is performed in English with an R&B melody and a bachata rhythm.

Their costumes have changed too. Flor de Toloache started out wearing traje—­traditional long skirts. But now they wear skin-tight black pants with silver ornaments.  Instead of classic wide brimmed white hats, they tuck white flowers in their hair.

In addition to club dates, they perform traditional mariachi performances at quinceañeras, weddings and parties. Yet it’s easy to see them realizing their dreams: scoring Pedro Almodóvar films and performing with idols like Erykah Badu, Lila Downs and Juan Luis Guerra.

"Ellos sólo quieren oír la música", dice co-fundadora Mireya Ramos de sus fans.

“They just want to hear the music,” says co-founder Mireya Ramos of fans.

They also want to perform in Mexico. The upcoming documentary will record the reaction.

The fact that they’re women wearing men’s clothing hasn’t gone unnoticed in traditional circles. So is the fact that that the band isn’t fully Mexican.

“People in mariachi and in Mexican culture take tradition very seriously,” said Ramos. “They have a problem with change—it’s kind of like the whole machismo thing. I think it’s going to take awhile to for that to change.”

Yet others don’t care what they wear or how they look. “They just want to hear the music,” Ramos said. “They’re proud that there are these women from other countries representing their music.”

For more information, please visit www.mariachinyc.com.

A plena flor

Historia por Sherry Mazzocchi

Su álbum lanzará en abril.

Su álbum lanzará en abril.

Flor de Toloache es la banda de mariachi, conformada sólo por mujeres, de la ciudad de Nueva York.

Podría ser la mejor.

El grupo de siete mujeres es conocido por espectaculares armonías y una brillante instrumentación. Su sonido se basa en la música de mariachi tradicional, con toques de cumbia, hip-hop y blues.

El 4 de abril, la banda lanzará oficialmente su álbum debut en el nuevo club Subrosa. De las 10 canciones, cinco son clásicos como “Si se calla el cantor” y una desgarradoramente hermosa versión de “La llorona”.

El resto son canciones originales de las cofundadoras Mireya Ramos y Shae Fiol.

Ambas mujeres provienen de familias musicales.

Ramos se crió en Puerto Rico con su padre mexicano y madre dominicana. Cuando ella no estaba escuchando a José Alfredo Jiménez, Mercedes Sosa y Stevie Wonder, miraba a su padre interpretar mariachi en el restaurante mexicano de la familia.

José Alfredo Jiménez.

José Alfredo Jiménez.

“Él solía cantarme cuando era pequeña”, dijo. “Lo hacía hasta que me quedaba dormida. Tengo un vínculo especial con esa música. Pero también es terapéutico para el amor, la felicidad, para un montón de cosas”.

Fiol creció en Portland, Oregon, escuchando a Whitney Houston, Boyz II Men y Mariah Carey. Su padre cubano y su madre de Massachusetts tenían una banda de bluegrass, pero también les gustaba el funk y el rock.

Aunque Fiol no creció con mariachi, dice que es música de amor y desamor, que es íntima y honesta. Le encanta tocar para personas que tienen una profunda conexión con ella.

Al igual que Mireya, dijo: esta música me recuerda a mi padre. “¿Cuántas personas en el público son llevadas a ese lugar, recuerdan a su familia, a su país y su hogar cuando estamos tocando?”, dijo Fiol. “Puede ser realmente conmovedor”.

Se conocieron en Nueva York y actuaron juntas en clubes como CBGB, The Bitter End y el Elbow Room. Alrededor de 2008, Ramos sugirió que formaran una banda de mujeres.

Ambas, junto con Verónica Medellín, acababan de romper con sus novios. “Fue muy terapéutico”, dijo Fiol. “Se sintió tan bien. Quería sentirme a mí misma en ese tipo de música”.

La una flor blanca es utilizada en pociones de amor.

La una flor blanca es utilizada en pociones de amor.

Medellín es de México, pero los otros miembros provienen de todas partes del mundo. Llamaron a la banda Flor de Toloache, en honor a una flor blanca utilizada en pociones de amor.

Claramente, la poción está trabajando.

En Campeón, un restaurante mexicano de Union Square donde la banda se presenta regularmente, los clientes se mecen con la música, tanto si es una versión alegre de “Tequila” por The Champs o “Cucurrucucú Paloma”, que deja a la versión de Lola Beltrán hecha pequeña.

Jason Marzola, gerente del restaurante, es un gran fan. “Estoy enamorado de su música”, dijo. “En casa, es como que estoy en retirada”.

Ramos y Fiol trabajan duro en las canciones, a menudo pasan seis horas seguidas probando diferentes melodías y acordes y refinándolos. Al principio tocaban como una banda tradicional de mariachi, pero poco a poco fueron reflejando otras influencias. Una de las canciones del álbum, “Cuando amamos”, muestra su multiculturalismo. Se toca en inglés con una melodía de R&B y un ritmo de bachata.

"Ellos sólo quieren oír la música", dice co-fundadora Mireya Ramos de sus fans.

“Ellos sólo quieren oír la música”, dice co-fundadora Mireya Ramos de sus fans.

Sus trajes cambiaron también. Flor de Toloache comenzó vistiendo traje, las faldas largas tradicionales. Pero ahora visten pantalones negros ceñidos con adornos de plata. En lugar de clásicos sombreros anchos blancos de ala ancha, se ponen flores blancas en el pelo.

Además de las fechas del club, realizan interpretaciones tradicionales de mariachi en quinceañeras, bodas y fiestas. Sin embargo, es fácil verlas que pueden realizar sus sueños: tocar en las películas de Pedro Almodóvar y actuar con ídolos como Erykah Badu, Lila Downs y Juan Luis Guerra.

También quieren tocar en México. El próximo documental registrará la reacción.

El hecho de que son mujeres vistiendo ropa de hombre no ha pasado desapercibido en los medios tradicionales. También lo es el hecho de que la banda no es totalmente mexicana.

“La gente de mariachi y la cultura mexicana se toman muy en serio las tradiciones”, explicó Ramos.

Las siete mujeres provienen de todas partes del mundo.

Las siete mujeres provienen de todas partes del mundo.

Tienen un problema con el cambio, que es algo así como toda la cosa del machismo. Creo que va a tomar un tiempo que eso cambie”.

Sin embargo, a otros no les importa lo que visten o cómo se ven. “Ellos sólo quieren oír la música”, dijo Ramos. “Están orgullosos de que existan estas mujeres de otros países que representen su música”.

Para obtener más información, visite www.mariachinyc.com.