Heart Health and Mental Health
Salud cardíaca y salud mental

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Heart Health and Mental Health

By Kathleen M. Pike

While mental illness is the leading cause of disability worldwide, heart disease is the leading cause of death worldwide. And the data increasingly suggest that these two health conditions are intimately linked.

1. How are heart disease and mental illness connected? In a word: closely. Just last month, the American Heart Association issued a statement in their flagship journal,Circulation. Titled “Psychological Health, Well-Being and the Mind-Heart-Body Connection,” the piece asserts that mental health can have a positive or negative impact on our health and the risk factors for heart disease and stroke. The bi-directional relationship appears to be particularly strong for depression and heart health. People with heart disease have elevated rates of mental disorders, and vice versa; people with serious mental disorders, particularly major depressive disorder, have an increased risk of heart disease. The data on depression are so clear that it is recognized as an independent risk factor for coronary heart disease.

2. What do we know about depression following cardiac operations and heart attacks? Depressed mood is common following certain kinds of cardiac surgeries, even for people who do not have a history of serious mental illness. Up to 15% of patients with cardiovascular disease, and up to 20% of patients who have undergone surgery for cardiac illness, experience depression. When a person has both heart disease and depression, the prognosis for both conditions can worsen. The good news is that treating one health condition can reduce the risk associated with the other.

3. Is our mental health based in our heads or our hearts? It is not either/or. Our heart and brain are in continuous dialogue with each other — a conversation that gives rise to what we ultimately call our mental health. Our emotions alter the signals that the brain sends to the heart, and our hearts send essential signals to our brains based on the feelings we are experiencing. We talk about our hearts skipping a beat when startled or a racing heart when anxious. It’s true. When we experience feelings like anger, frustration, anxiety and insecurity, the brain recognizes these patterns as negative or stressful feelings, and our heart rhythms can become more erratic. Conversely, when we experience emotions like love, care, appreciation and compassion, the heart produces harmonious rhythms that resemble gently rolling hills, indicating cardiovascular efficiency. Our brains get the message that our nervous system is in balance.

4. What can addressing mental health do for our heart health? In everyday life, practices of kindness, gratitude, and appreciation promote positive mindset and positive wellbeing. By recalling a time when we felt sincere appreciation and recreating that feeling, we can increase our heart rhythm coherence, reduce emotional stress and improve our heart health. Meditation works in a similar way. For those who have had more serious heart disease, addressing depression and mood disturbances following a heart attack or surgery will promote a fuller recovery and improve prognosis both in terms of quality of life and longevity. Psychotherapy can help us gain awareness, shift mindset, and develop coping skills that improve mental health and thereby improve heart health as well.

5. Friends and benefits. Strong social networks and close emotional attachments reduce our risk of heart disease. What’s more, such relationships predict better health outcomes if we do fall ill. In other countries, Valentine’s Day is called El Día del Amor y la Amistad – the Day of Love and Friendship. Most fitting, given that both romantic relationships and platonic friendships confer these health benefits.

Salud cardíaca y salud mental

Por Kathleen M. Pike

Si bien la enfermedad mental es la principal causa de discapacidad en todo el mundo, la enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte en todo el mundo. Y los datos sugieren cada vez más que estas dos condiciones de salud están íntimamente relacionadas.

1. ¿Cómo se relacionan las enfermedades cardíacas y las enfermedades mentales? En una palabra: de cerca. El mes pasado, la American Heart Association (Asociación Estadounidense del Corazón, en español) emitió una declaración en su revista insignia, Circulation. Titulado “Salud psicológica, bienestar y conexión mente-corazón-cuerpo”, el artículo afirma que la salud mental puede tener un impacto positivo o negativo en nuestra salud y los factores de riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. La relación bidireccional parece ser particularmente fuerte para la depresión y la salud del corazón. Las personas con enfermedades cardíacas tienen tasas elevadas de trastornos mentales y viceversa; las personas con trastornos mentales graves, en particular un trastorno depresivo mayor, tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. Los datos sobre la depresión son tan claros que se la reconoce como un factor de riesgo independiente de enfermedad coronaria.

2. ¿Qué sabemos sobre la depresión después de operaciones cardíacas y ataques cardíacos? El estado de ánimo depresivo es común después de ciertos tipos de cirugías cardíacas, incluso en personas que no tienen antecedentes de enfermedades mentales graves. Hasta el 15% de los pacientes con enfermedad cardiovascular y hasta el 20% de los pacientes que se han sometido a una cirugía por enfermedad cardíaca experimentan depresión. Cuando una persona tiene una enfermedad cardíaca y depresión, el pronóstico de ambas afecciones puede empeorar. La buena noticia es que el tratamiento de una afección puede reducir el riesgo asociado con la otra.

3. ¿Nuestra salud mental está basada en nuestras cabezas o en nuestros corazones? No es una u otra. Nuestro corazón y nuestro cerebro están en continuo diálogo entre sí, una conversación que da lugar a lo que en última instancia llamamos nuestra salud mental. Nuestras emociones alteran las señales que el cerebro envía al corazón, y nuestro corazón envía señales esenciales a nuestro cerebro basadas en los sentimientos que estamos experimentando. Hablamos de que nuestro corazón se detiene cuando se sobresalta o de un corazón acelerado cuando está ansioso. Es verdad. Cuando experimentamos sentimientos como ira, frustración, ansiedad e inseguridad, el cerebro reconoce estos patrones como sentimientos negativos o estresantes, y nuestros ritmos cardíacos pueden volverse más erráticos. Por el contrario, cuando experimentamos emociones como el amor, el cuidado, el aprecio y la compasión, el corazón produce ritmos armoniosos que se asemejan a suaves colinas, lo que indica eficiencia cardiovascular. Nuestros cerebros reciben el mensaje de que nuestro sistema nervioso está en equilibrio.

4. ¿Qué puede hacer el tratamiento de la salud mental por la salud de nuestro corazón? En la vida diaria, las prácticas de bondad, gratitud y aprecio promueven una mentalidad positiva y un bienestar positivo. Al recordar un momento en el que sentimos un aprecio sincero y recrear ese sentimiento, podemos aumentar la coherencia de nuestro ritmo cardíaco, reducir el estrés emocional y mejorar la salud de nuestro corazón. La meditación funciona de manera similar. Para quienes han tenido una enfermedad cardíaca más grave, abordar la depresión y los trastornos del estado de ánimo después de un ataque cardíaco o una cirugía, promoverá una recuperación más completa y mejorará el pronóstico tanto en términos de calidad de vida como de longevidad. La psicoterapia puede ayudarnos a ganar conciencia, cambiar la mentalidad y desarrollar habilidades de afrontamiento que mejoran la salud mental y, por lo tanto, también mejoran la salud del corazón.

5. Amigos y beneficios. Las redes sociales sólidas y los lazos emocionales cercanos reducen nuestro riesgo de enfermedad cardíaca. Es más, estas relaciones predicen mejores resultados de salud si enfermamos. En otros países, el Día de San Valentín se llama El Día del Amor y la Amistad. Muy apropiado, dado que tanto las relaciones románticas como las amistades platónicas confieren estos beneficios para la salud.