Foam ban looms in new year
Prohibición de espuma se avecina en Año Nuevo

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Foam ban looms in new year

Story by Sherry Mazzocchi

“I just found out about the ban,” said restaurant owner Fuad Alazazi.

A go-to for stuffed pita sandwiches, the take-out spot Falafel Tarboosh sells plenty of its menu items wrapped in foil for easy pick-up.

Fuad Alazazi, owner of the storefront restaurant on Amsterdam Avenue at 144th Street, also uses spongy plastic containers for gyro platters and Kofta kebabs that are served with rice and salad.

But Alazazi and hundreds of thousands of other business owners will have to switch up their take out containers.

On Jan. 1st, the city’s Polystyrene Foam Packaging Law takes effect. It prohibits the use, possession or sale of certain types of expanded polystyrene foam (also known by the acronym EPS).

“I just found out about the ban,” said Alazazi, who attended a Foam Ban Forum held by the New York Women’s Chamber of Commerce on Wed., Dec. 19th.

The NYC Department of Sanitation said the City sent 500,000 mailers to businesses and is making sites visits in all five boroughs. “We are doing our best to notify everyone,” said Pedro Suarez, the Department’s Senior Partnerships and Outreach Specialist.

Quenia Abreu, President of the New York Women’s Chamber of Commerce, said many of the small business owners she spoke to didn’t know about the ban. “What I’ve heard from them is that they were not informed,” she said. “Even though the Sanitation Department sent out the letters, they might not have gotten it. Or they just didn’t read it, which happens sometimes.”

Included in the ban are polystyrene single-service items including the cups, bowls, plates, trays and takeout containers holding the breakfast, lunch and dinner of millions of New Yorkers. The law also prohibits polystyrene loose fill packaging, also known as packing peanuts.

The ban applies to all food service establishments, mobile food commissaries, stores and manufacturers or distributors of polystyrene foam packaging located in any of the five boroughs.

The containers are commonly used for take-out food.

Alazizi said he wants to comply with the new law, but is unsure of the best alternatives. “I use plates and combo boxes,” he said. “It’s easy for me. “

The new law’s grace period ends July 1, 2019. After that date, the ban will be enforced and fines are applicable. Fines start at $250, $500 for a second offense and $1000 for every instance thereafter.  Small businesses with less than $500,000 in revenue may apply for a hardship waiver.

Often referred to as Styrofoam (which is Dow Chemical’s trademark name for the product), EPS is made from fossil fuels and synthetic chemicals. The Department of Sanitation reports that in 2014, it collected 28,500 tons of EPS and estimated about 90 percent of it came from single-use food service products such as cups, trays and containers.

EPS products are also a major source of litter and are not recyclable. It merely breaks down into smaller pieces and contaminates the soil. If it enters the water supply, animals, especially fish and turtles, often mistake the small chemical-filled bits for food. Eating it poisons and kills animals.  The foam also absorbs other contaminants in the water, making it even more toxic.

About 70 cities across the United States have banned EPS, including San Francisco, Oakland, Portland, Seattle and Albany.

Alazazi says he does not want to raise prices even if recyclable containers cost more.

“I don’t want to lose customers,” he said. “If the order is $9.00 and then it’s $9.50, I will lose customers. I want it to be the same price.”

Student activists gathered at City Hall to show support for the ban.
Photo: Cafeteria Culture

Alazazi prefers containers with three compartments, which keeps the meat, rice and salad portions separate.

The online supply company WebrestaurantStores offers an EPS case of 150 three compartment containers for $17.97, or approximately 8 cents each. A similar three-compartment microwavable plastic container costs $1.66. If Alazazi doesn’t mind different components, such as meat, salad and rice, of the meal mingling within the container, he could also purchase a case of 450 22-ounce “eco-friendly” box containers for $94.55, or about 21 cents apiece. The larger 40-ounce container costs 36 cents each.

“It’s a lot cheaper,” said Abreu of the EPS products.

She added that some restaurant owners told her that they just bought a lot of the EPS product, in some cases unwittingly. “They were not aware of the ban and they purchased it. The distributors are trying to get rid of it and are making it cheaper,” she said. “The distributors are not sharing with businesses that this is happening, which is a little concerning. If you didn’t get the letter you might not know and you’ll continue to just stock up on this product thinking it’s on sale and you’re getting a good deal.”

For more information, please visit nyc.gov/foamban or call 311.

Prohibición de espuma se avecina en Año Nuevo

Historia por Sherry Mazzocchi

Falafel Tarboosh, un lugar para llevar sándwiches de pita rellenos, vende una gran cantidad de elementos de su menú envueltos en papel de aluminio para una fácil recolección.

Sin embargo, Fuad Alazazi, propietario del restaurante de la tienda en la avenida Ámsterdam en la calle 144, también usa recipientes de espuma plástica para platillos de gyros y brochetas de kofta que se sirven con arroz y ensalada.

Pero Alazazi y cientos de miles de otros dueños de negocios tendrán que cambiar sus contenedores para llevar.

El 1 de enero, la ley de empaque de espuma de poliestireno de la ciudad entra en vigencia. Prohíbe el uso, posesión o venta de ciertos tipos expandidos de espuma de poliestireno (también conocida por el acrónimo en inglés EPS).

“Me acabo de enterar de la prohibición”, dijo Alazazi, quien asistió a un foro de prohibición de espumas organizado por la Cámara de Comercio de Mujeres de Nueva York el miércoles 19 de diciembre.

El Departamento de Limpieza y Recolección de Basura de la Ciudad de Nueva York dijo que la ciudad envió 500,000 correos a negocios y está realizando visitas a los sitios en los cinco condados. “Estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para notificar a todos”, dijo Pedro Suárez, especialista senior de Asociaciones y Alcance del Departamento.

Quenia Abreu, presidenta de la Cámara de Comercio de Mujeres de Nueva York, dijo que muchos de los propietarios de pequeños negocios con quienes habló no sabían de la prohibición. “Lo que he oído de ellos es que no fueron informados”, dijo. “A pesar de que el Departamento de Limpieza y Recolección de Basura envió las cartas, es posible que no las hayan recibido. O simplemente no lo leyeron, lo que sucede a veces”.

La prohibición incluye artículos de poliestireno de un solo servicio como tazas, tazones, platos, bandejas y recipientes para llevar que almacenan el desayuno, el almuerzo y la cena de millones de neoyorquinos. La ley también prohíbe el envasado de poliestireno de relleno suelto, también conocido como embalaje de maní.

“Estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para notificar a todos”, dijo Pedro Suárez (de pie), especialista Senior de Asociaciones y Alcance del Departamento.

La prohibición aplica a todos los establecimientos de servicio de alimentos, cafeterías móviles de alimentos, tiendas y fabricantes o distribuidores de envases de espuma de poliestireno ubicados en cualquiera de los cinco condados.

Alazazi dijo que quiere cumplir con la nueva ley, pero no está seguro de cuáles son las mejores alternativas. “Yo uso platos y cajas combinadas”, dijo. “Es fácil para mí”.

El período de gracia de la nueva ley finaliza el 1 de julio de 2019. Después de esa fecha, se aplicará la prohibición y también multas. Las multas comienzan en $250 dólares, $500 dólares por una segunda infracción y $1,000 dólares por cada instancia posterior. Los pequeños negocios con menos de $500,000 dólares en ingresos pueden solicitar una exención por dificultades económicas.

A menudo referido como espuma de poliestireno (que es el nombre comercial de Dow Chemical para el producto), el EPS está hecho de combustibles fósiles y químicos sintéticos. El Departamento de Limpieza y Recolección de Basura informa que en 2014, recolectó 28,500 toneladas de EPS y estimó que alrededor del 90 por ciento provino de productos de un solo uso para el servicio de alimentos como tazas, bandejas y contenedores.

Los productos EPS también son una fuente importante de basura y no son reciclables. Simplemente se descompone en pedazos más pequeños y contamina el suelo. Si entra en el suministro de agua, los animales, especialmente los peces y las tortugas, a menudo confunden los pequeños trozos llenos de químicos con alimentos. Comerlo envenena y mata a los animales. La espuma también absorbe otros contaminantes en el agua, haciéndola aún más tóxica.

Los productos EPS no son reciclables.

Alrededor de 70 ciudades en los Estados Unidos han prohibido EPS, incluyendo San Francisco, Oakland, Portland, Seattle y Albany.

Alazazi dice que no quiere subir los precios incluso si los contenedores reciclables cuestan más.

“No quiero perder clientes”, dijo. “Si el pedido es de $9.00 dólares y luego de $9.50, perderé clientes. Quiero que sea el mismo precio”.

Alazazi prefiere recipientes con tres compartimentos, que mantengan las porciones de carne, arroz y ensalada separadas.

El sitio WebrestaurantStore ofrece una caja de EPS de 150 contenedores de tres compartimientos por $17.97 dólares, o aproximadamente 8 centavos cada uno. Un recipiente de plástico para microondas de tres compartimientos similar cuesta $1.66 dólares. Si a Alazazi no le importa que los diferentes componentes -como la carne, la ensalada y el arroz- de la comida se mezclen dentro del contenedor, también podría comprar una caja de 450 contenedores de cajas “ecológicas” de 22 onzas por $94.55 dólares, o aproximadamente 21 centavos cada uno. El contenedor más grande de 40 onzas cuesta 36 centavos cada uno.

Los estudiantes buscaron resaltar el impacto en el suministro de agua.
Foto: Cafetería Culture

“Es mucho más barato”, dijo Abreu de los productos EPS.

Añadió que algunos propietarios de restaurantes le dijeron que acababan de comprar gran parte del producto EPS, en algunos casos sin darse cuenta. “No estaban al tanto de la prohibición y los compraron. Los distribuidores están tratando de deshacerse de él y lo están vendiendo más barato”, dijo. “Los distribuidores no están compartiendo con las empresas que esto está sucediendo, lo cual es un poco preocupante. Si no recibiste la carta, tal vez no lo sepas y continuarás almacenando este producto pensando que está en oferta y estás haciendo un buen trato”.

Para obtener más información, por favor visite nyc.gov/foamban o llame al 311.