“Endless possibilities”: the work of Teofilo Olivieri
“Posibilidades infinitas”: la obra de Teófilo Olivieri

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“Endless possibilities”: the work of Teofilo Olivieri

Story and photos by Sherry Mazzocchi

Video by Sherry Mazzocchi

Ted Oliviero, artist from Washington Heights, works from a studio that is portable. His shopping cart is filled with supplies.

Ted Oliviero, artist from Washington Heights, works from a studio that is portable. His shopping cart is filled with supplies.

Teofilo Olivieri judges a book by its cover.

He doesn’t care about what’s inside. He rips out the pages and recycles them. Then he lays the cover flat and transforms it into another work of art.

Olivieri, a Washington Heights artist, has been using books as canvas for more than six years. Book covers are usually made of linen, giving him a finer (and less expensive) surface than typical store-bought canvas.

He makes and sells art on the street, typically between the two A train subway exits on Avenue of the Americas between W. 4th and W. 8th Streets. On the hottest day of the year, Olivieri, 46, brought his studio (a small cart containing a stool, paints and covers) and set up shop along the sidewalk.

About 50 pieces of art were propped along alongside the bank on the corner, turning the sidewalk into a gallery.

Multi-colored kangaroos, bulls, aardvarks, giraffes, rhinos, lions and nearly every animal imaginable graced the side of the HSBC bank.

Police rarely bother him, he says, and some of the bank employees have even bought his art. In the steamy, high 90-degree heat, he was doing business.

Molly Bentley and her son, Leo, visiting from Northern California stopped to admire the artwork. Leo bought a lion, a gift for his father’s birthday.

Olivieri collected $60 from the pair as he signed the work and added a birthday greeting to the back of the work.

He prefers selling art on the street, rather than a gallery.

“It cuts off the isolation of being at home, on the computer. It’s just a lot of fun,” he said. “It’s healthier, too. I’m getting Vitamin D and interacting with people.”

Olivieri paints fantastical faces of what look like Vikings and shamans, but animals are the most popular. Bulls, lions, pigeons, pigs and rabbits are his top sellers.

A self-taught artist, he started working as an illustrator and graphic designer right out of high school, working for Soul Train and The New York Times. Along the way, his life took another turn and he landed in a rehab center.

The center had paints, but no canvas. Olivieri was inspired when a counselor gave him a book about Alcoholics Anonymous. He ripped out the pages and used the cover as a canvas. That got him tossed out of rehab, but it ended up being the beginning of his salvation.

Since then, he’s been experimenting with the art form. “I didn’t come up with this technique overnight,” he said.

Books offer him the opportunity to explore textures, typography and composition in a different way every time he sits down to work. “I see it as contained chaos,” he said.

He splashes paint as randomly as possible and when he draws the animal, he lets some of the book cover peek through the paint, like a view into another, distant world.

His work includes multi-colored kangaroos, bulls, aardvarks, giraffes, rhinos, lions and nearly every animal imaginable.

His work includes multi-colored kangaroos, bulls, aardvarks, giraffes, rhinos, lions and nearly every animal imaginable.

“Every book is unique,” he said. “I can never do the same book twice.”

Olivieri is planning on expanding into prints, seeing what his work looks like when it’s blown up to a bigger size. “The possibilities are endless,” he said.

Soon Olivieri will celebrate the sixth anniversary of being clean.

“I’m in a good place in my life,” he said.

To find out what happens to 20 million books a year, how a smart phone helps Teofilo work, please visit http://bit.ly/MT_43.

 

“Posibilidades infinitas”: la obra de Teófilo Olivieri

Historia y fotos por Sherry Mazzocchi

Video por Sherry Mazzocchi

His work includes multi-colored kangaroos, bulls, aardvarks, giraffes, rhinos, lions and nearly every animal imaginable.

Su obra incluye multicolores canguros, toros, cerdos hormigueros, jirafas, rinocerontes, leones y casi cualquier animal que pueda usted imaginar.

Teófilo Olivieri juzga un libro por su cubierta.

A él no le preocupa lo que hay en el interior.  El destruye las páginas y las recicla. Entonces coloca la cubierta y la extiende plana y la transforma en otra obra de arte.

Durante seis años, Olivieri, un artista de Washington Heights, ha estado utilizando libros como un lienzo.

Normalmente, las cubiertas de los libros están hechas de lino, ofreciéndole una mejor (y menos costosa) superficie, que el típico lienzo adquirido en una tienda.

El crea y vende arte en la calle, típicamente entre las dos salidas del tren A en la Avenida de las Américas, entre las calles W 4 y W 8. En el día más caluroso del año, Olivieri de 46 años, trajo su estudio (un pequeño carrito conteniendo un taburete, pinturas y cubiertas) e instaló su taller en la acera.

Unas 50 piezas estaban recostadas en el banco de la esquina, convirtiendo la acera en una galeria.

Multicolores canguros, toros, cerdos hormigueros, jirafas, rinocerontes, leones, y casi todo animal imaginable agraciaban el lado del banco HSBC.

El dice que rara vez la policía le molesta, y hasta algunos de los empleados del banco han comprado su arte.  En la húmeda, calurosa temperatura de 90 grados, el hacía negocios.

Molly Bentley y su hijo Leo, quienes visitan desde Carolina del Norte se detuvieron para admirar la obra de arte.  Leo compró un león, un regalo de cumpleaños para su padre.

Olivieri le cobró $60 a la pareja al tiempo que firmaba la obra, y agregó una felicitación de cumpleaños en la parte posterior de la obra.

El prefiere vender el arte en la calle, y no en una galería.

“Ello elimina el aislamiento de estar en casa, en el computador.  Es muy divertido”, dijo él. “También es más saludable.

Estoy recibiendo vitamina D e interactuando con la gente”.

Olivieri pinta unos fantásticos rostros de cómo son los vikingos y chamanes, pero los animales son los más populares.

Toros, leones, palomas, cerdos y conejos son los más vendidos.

Un artista autodidacta, comenzó como ilustrador y diseñador gráfico acabando de salir de la secundaria, trabajando para Soul Train y The New York Times.  En el trayecto, su vida dió otro giro y terminó en un centro de rehabilitación.

El centro tenía pintura, pero no lienzos.  Olivieri se inspiró cuando un consejero le dio un libro sobre Alcohólicos Anónimos.  El rasgó las páginas y utilizó la cubierta como lienzo. Esto hizo que le botaran de rehabilitación, pero terminó siendo el inicio de su salvación.

A partir de entonces, el ha estado experimentando con la forma de arte.  “Yo no surgí con esta técnica de un día para otro”, dijo él.

Los libros le ofrecen la oportunidad de explorar las texturas, tipografía y composición de una forma diferente cada vez que se sienta a trabajar. “Lo veo como un caos reprimido”, dijo él.

El salpica la pintura al azar hasta donde más se pueda, y cuando dibuja al animal, permite que algo de la cubierta del libro asome a través de la pintura, como una visión dentro de otra, un mundo distante.

“Cada  libro es único”, dijo él. Nunca puedo repetir con un mismo libro”.

Ted Oliviero, artist from Washington Heights, works from a studio that is portable. His shopping cart is filled with supplies.

Ted Oliviero, artista de Washington Heights, trabaja desde un estudio que es portátil. Su carrito de supermercado está repleto de materiales.

Olivieri tiene pensado expandirse a los impresos, para ver como se ve su obra cuando se amplía a un tamaño mayor.

“Las posibilidades no tienen límites”, expresó él.

Dentro de muy poco, Olivieri celebrará  su sexto aniversario de estar libre de vicios.

“Estoy en un buen momento de mi vida”, dijo él.

Para enterarse de lo que sucede anualmente con 20 millones de libros, de cómo un teléfono inteligente ayuda a Teófilo a trabajar, favor de visitar:  http://bit.ly/MT_43.