Curiosity in Inwood as The Curiosity approaches Mars
Curiosidad en Inwood, mientras The Curiosity se aproxima al Planeta Marte

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Curiosity in Inwood as The Curiosity approaches Mars

Story and photos by Robin Kilmer

Paul Byron, here with his mother, was part of the audience during a special presentation at the Inwood Library on a new rover expedition to Mars.

Paul Byron, here with his mother, was part of the audience during a special presentation at the Inwood Library on a new rover expedition to Mars.

Curiosity may have killed the cat, but it has had a good alibi since last November.

The Curiosity, NASA’s newest Mars rover, has been traveling to the Red Planet since its Thanksgiving launch and is scheduled to land at 10:30 a.m. on Sun., Aug. 5th.
Mars is 354 million miles away.

The Curiosity’s seven-month trip culminates in a dramatic seven minute descent to Mars’ surface. In those critical minutes, it must reach a full stop after entering the atmosphere at 13,000 miles per hour.

In the final seconds before landing, the Curiosity’s spacecraft will function as a sky crane as it hovers to suspend and lower the rover to Mars’ surface.

But intrepid residents only had to take a simple trip to Inwood this Saturday to learn about the Curiosity’s Martian mission.

Over twenty people, including families with children, gathered in the basement of the New York Public Library’s Inwood branch to hear from Jason Kendall, NASA’s ambassador to New York City.

Diana and Mark Phelan and their daughter Ana came all the way from Clinton Hill in Brookyn for the event.

“She’s very interested in science so we take her to a lot of these events, and she has a lot of fun,” explained her mother.

Children sat on beanbags as they watched projections of the five foot tall rover and listened to Kendall describe several of the Curiosity’s features: a supersonic parachute to help it land, a mineral lab, a laser beam that evaporates solid rock, synthetic human skin to measure the affects of Mars’ atmosphere on our flesh.

“So it’s like we’re bringing an alien to Mars,” interjected one youngster.
While it is doubtful that any Martians will witness this alien landing, scientists are striving to determine if Mars supports life at all.

Jason Kendall, local Inwood resident is NASA’s ambassador to New York City. The Phelan family traveled all the way from Brooklyn to attend the presentation on The Curiosity’s exploration of Mars.

Jason Kendall, local Inwood resident is NASA’s ambassador to New York City.
The Phelan family traveled all the way from Brooklyn to attend the presentation on The Curiosity’s exploration of Mars.

So far, they have made some interesting discoveries. The Spirit, a solar-powered rover that landed in 2004, detected gypsum, a rock than cannot be formed without water.

The Curiosity will spend one Martian year—approximately two Earth years—searching for signs of carbon, one of the building blocks of life.

It will use its built-in laboratory to study the chemical content of rocks and soil on Mars.

The discoveries made by the Curiosity will help determine the course of future Mars exploration as well as increase our knowledge of life in the Universe.

“If we know that life can exist in two planets in one solar system, then we know that life is common in the Universe,” said Kendall.

Despite years of planning, there is no guarantee that the Curiosity will have a safe descent.

“Two thirds of space craft going to Mars have failed,” explained Kendall. “But each step of the way has been an advance in technology.”

And each trip to Mars also provides an opportunity to inspire and teach younger generations.

Paul Byron, age 6, readily shared what he learned: “A day in Mars 24 hours and 37 minutes!”
Though Stephen Attaway, age 8, was excited that so many rovers have been to Mars, he learned that he’s pretty content here on Earth.

“It just doesn’t seem like it would be very comfortable living on a giant sand dune,” he remarked.
With the support of the community, Kendall has done his best to educate kids about their universe.

“We’ve got a really nice spot. We’ve got the library, which wants to have more public outreach in science education, and I’ve been working with the nature center too,” said Kendall. “It’s wonderful to see people show up.”

The local ambassador can often be found in Inwood Hill Park leading astronomy sessions. He recommends a trip to the park on Sat., Aug. 11th to see the upcoming Perseids meteor shower.

“That’s a Saturday night and there’s no moon, so it’s perfect.”

Maps to the park’s best spots are at  www.inwoodhillastronomy.org

 

Curiosidad en Inwood, mientras The Curiosity se aproxima al Planeta Marte

Historia y fotos por Robin Kilmer

La familia Phelan Ana vino desde Clinton Hill en Brooklyn para el evento.

La familia Phelan Ana vino desde Clinton Hill en Brooklyn para el evento.

Puede ser que la curiosidad haya matado al gato, pero a partir de diciembre, esta ha tenido una buena coartada.

The Curiosity, el último vehículo explorador de Marte, ha estado viajando al Planeta Rojo desde su lanzamiento el Día de Acción de Gracias, y está programado para descender el 5 de agosto a las 10:30 a.m.

Marte está a 354 millones de millas de distancia.  El viaje de siete meses de  Curiosity, culmina en un dramático descenso de siete minutos a la superficie de Marte.

En esos minutos, este debe lograr detenerse completamente luego de ingresar a la atmosfera a 13,000 millas por hora.

En los minutos finales antes del descenso, la nave especial  Curiosity funcionará como grúa especial a medida que se desliza para suspender y bajar la nave hacia la superficie de Marte.

Los neoyorquinos solo tienen que darse este sábado un corto paseo hacia Inwood  para conocer sobre la misión Marciana de Curiosity.  Más de veinte personas, incluyendo a familias con niños, se reunieron en el sótano de la sucursal de Inwood de la Biblioteca Pública de Nueva York para escuchar a Jason Kendall, embajador de la NASA en Nueva York.

Diana y Mark Phelan y su hija Ana vinieron desde Clinton Hill en Brooklyn para el evento. “Ella está muy interesada en la ciencia, de manera que la llevamos a muchos de estos eventos, y ella se divierte mucho”, dijo Diana.

Los niños se sentaron en ‘beanbags” (bolsas rellenas de bolitas o puffs’), y vieron proyecciones de una nave de cinco pies de alto y escucharon a Kendall describir varias de las características de Curiosity; un paracaídas supersónico para ayudarle a descender, un laboratorio mineral, un rayo laser que evapora la roca sólida, piel humana sintética para medir los efectos de la atmósfera de Marte sobre nuestra piel.

“Así que es como si trajésemos a un extraterrestre/extraño **  a Marte”, interpuso un jovencito.

Mientras se duda si cualquier Marciano será testigo de este descenso de un extraterrestre/extraño, los científicos se esfuerzan por determinar si Marte soporta vida del todo.

Hasta el momento han hecho algunos descubrimientos interesantes.  El Spirit,  un explorador que descendió en el 2002, y el cual funciona con energía solar, detectó gypsum, una roca que no puede formarse donde no hay agua.

Curiosity pasará un año Marciano—aproximadamente dos años terrestres—buscando señales de carbón, uno de los bloques edificadores de vida y utilizará su laboratorio incorporado para estudiar el contenido químico de las rocas y del suelo en Marte.

Los descubrimientos hechos por Curiosity habrán de contribuir a determinar el curso de la exploración futura en Marte, así como también a incrementar nuestro conocimiento sobre la vida en el Universo.

“Si sabemos que puede existir vida en dos planetas en un sistema solar, entonces sabemos que la vida es común en el Universo”, expresó Kendall

A pesar de los años de planificación, no hay garantía de que Curiosity tendrá un descenso seguro. “Dos tercios de las naves espaciales hacia Marte han fracasado”, explicó Kendall.  “Pero cada paso en el camino ha sido un avance en tecnología”.

Y cada travesía hacia Marte proporciona también  una oportunidad de inspirar y enseñar a las jóvenes.  Paul Byron de 6 años, comparte ya lo que ha aprendido: “Un día en Marte – 24 horas y 37 minutos”!

Aunque Stephen Attaway de 8 años se sintió emocionado de que tantas naves exploradoras hayan estado en Marte,aprendió que está bien contento aquí en La Tierra. “Es que no parece que sería muy cómodo vivir en una gigantesca duna de arena.”

Con el respaldo de la comunidad, Kendall ha hecho lo mejor que ha podido para educar a los niños sobre su Universo. “Tenemos un lugar verdaderamente bueno. Tenemos la biblioteca, la cual quiere más acercamiento con la comunidad sobre la educación científica, y he estado trabajando con la madre naturaleza también.  Resulta maravilloso ver que la gente asiste”.

A Kendall se le puede encontrar con frecuencia  en Inwood Hill Park ,dirigiendo sesiones sobre astronomía.  El recomienda una visita al parque el 11 de agosto para contemplar la próxima lluvia de meteoro Perseid.  “Eso será un sábado en la noche, y no habrá luna, por tanto es perfecto”.

Los mapas hacia los mejores lugares del parque están a disposición en: www.inwoodhillastronomy.org.