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Celebrating a century
Celebrando un siglo

Celebrating a century

Story by Gregg McQueen
Photos courtesy of the
Vélez family


Su compañía durante todo el día es su ave cacatúa ninfa.
His round-the-clock companion is his cockatiel bird.

Geraldo Vélez has many reasons to celebrate his birthday this year — a hundred of them, in fact.

On Wed., 24th, the longtime Inwood resident marked his 100th birthday.

His outlook on life is the same now as it has been for the past century.

“I just love life itself,” said Vélez. “All I ever wanted was to live peacefully and happily.”

Vélez credits his longevity to working hard during his life, and to the support of his relatives, many of whom also live in Inwood.

“Having my family around me has made me strong,” he stated.

“He’s the one who keeps the whole family together,” said Vélez’s grandaughter, Elizabeth.  “He’s the big boss.”

Vélez stays fit by walking around the neighborhood each morning.

“He’s cut back recently due to his age, but he used to go out walking five times a day,” explained Elizabeth.

Otherwise, she said, Vélez is in great health and eats whatever he wants.

Vélez y su esposa, con sus 11 hijos.
Vélez and his wife, with their 11 children.

“My grandfather’s doctors can’t believe he’s one hundred years old,” remarked Elizabeth.  “They’re amazed at how healthy he is.”

Vélez is a native of Gurabo, Puerto Rico and moved to New York City in 1972.

Among other occupations, Vélez worked on a plantation and a sanitation worker. He later sold piraguas, a Puerto Rican shaved ice dessert, from a cart in Inwood until he turned 80 years old.

The walls of his Sherman Avenue apartment are lined with photographs of his extensive family — Vélez has 11 children, 36 grandchildren and 60 great-grandchildren, as well as seven great-great grandkids.

His most cherished photos are those that feature his wife Rafaela, who passed away six years ago.

"Estuvimos casados durante 76 años", dice Vélez de su esposa Rafaela, quien murió hace seis años.
“We were married for 76 years,” says Vélez; his wife Rafaela died six years ago.

“We were married for 76 years,” said Vélez.  “One day I’ll be reunited with my beautiful wife.”

Vélez currently lives alone, and is assisted by a home health aide.

He is also kept company by a colorful cockatiel bird, who often sits on Vélez’s shoulder and serves as his round-the-clock companion.

Vélez said he enjoys living in Inwood because he likes being close to so many family members — and his beloved New York Yankees.

His living room is peppered with Yankees memorabilia, and the centenarian recently stayed up late to watch the final home game of Derek Jeter.

Awake by 4 a.m. every morning, Vélez typically passes his days by playing cards, viewing television and receiving visits from relatives.

On Sat., Sept. 27th, Vélez’s family held a centennial birthday party for him in the basement of Good Shepherd Church.

El residente de Inwood Geraldo Vélez (al centro) y su familia en su fiesta de cumpleaños número 100.
Inwood resident Geraldo Vélez (center) and family at his 100th birthday party.

Family came from all over to attend the party, including relatives from Puerto Rico that Vélez had not seen in a long time.

As a trio performed traditional Puerto Rican music, there was food, dancing and, of course, birthday cake.

“We’re only using one candle on the cake,” joked Elizabeth.  “One hundred would be too many.”

And what did the birthday boy wish for as he blew out his candle?

“To live for a hundred more years,” he remarked with a smile.

Celebrando un siglo

Historia por Gregg McQueen
Fotos cortesía de la familia Vélez


El residente de Inwood Geraldo Vélez (al centro) y su familia en su fiesta de cumpleaños número 100.
El residente de Inwood Geraldo Vélez (al centro) y su familia en su fiesta de cumpleaños número 100.

Geraldo Vélez tiene muchas razones para celebrar su cumpleaños este año, de hecho, cien de ellas.

El miércoles 24, el residente de Inwood de mucho tiempo celebró su centésimo cumpleaños.

Su visión de la vida es la misma hoy que durante el siglo pasado.

“Me encanta la vida misma”, dijo Vélez. “Todo lo que quería era vivir en paz y con alegría”.

Vélez atribuye su longevidad al haber trabajado duro durante toda su vida, y también al apoyo de sus familiares, muchos de los cuales viven en Inwood.

“Tener a mi familia a mi alrededor me ha hecho fuerte”, declaró.

“Él es el que mantiene a toda la familia unida”, dijo la nieta de Vélez, Elizabeth. “Él es el gran jefe”.

Su compañía durante todo el día es su ave cacatúa ninfa.
Su compañía durante todo el día es su ave cacatúa ninfa.

Vélez se mantiene en forma caminando por el barrio todas las mañanas.

“Lo ha reducido recientemente debido a su edad, pero solía salir a caminar cinco veces al día”, explicó Elizabeth.

De cualquier manera, dijo, Vélez está en buena salud y come lo que quiere.

“Los médicos de mi abuelo no pueden creer que tenga cien años de edad”, comentó Elizabeth. “Están sorprendidos de lo saludable que es”.

Vélez es nativo de Gurabo, Puerto Rico, y se mudó a la ciudad de Nueva York en 1972.

Entre otras ocupaciones, Vélez trabajó en una plantación y fue trabajador de saneamiento. Más tarde vendió piraguas, un postre puertorriqueño de hielo raspado, en un carro en Inwood hasta que cumplió los 80 años de edad.

Las paredes de su departamento en la avenida Sherman están llenas de fotografías de su extensa familia: Vélez tiene 11 hijos, 36 nietos y 60 bisnietos, así como siete tataranietos.

Sus fotografías más preciadas son aquellas que muestran a su esposa Rafaela, quien falleció hace seis años.

"Estuvimos casados durante 76 años", dice Vélez de su esposa Rafaela, quien murió hace seis años.
“Estuvimos casados durante 76 años”, dice Vélez de su esposa Rafaela, quien murió hace seis años.

“Estuvimos casados durante 76 años”, dijo Vélez. “Un día voy a reunirme con mi bella esposa”.

Vélez actualmente vive solo y es asistido por un ayudante médico a domicilio.

También se mantiene acompañado por una colorida ave cacatúa ninfa, la que a menudo se sienta en su hombro y actúa como su compañera durante todo el día.

Vélez dijo que disfruta vivir en Inwood porque le gusta estar cerca de tantos miembros de la familia, y de sus amados Yankees de Nueva York.

Su sala de estar está salpicada de recuerdos de los Yankees, y el hombre de cien años de edad recientemente se quedó despierto hasta tarde para ver el último partido en casa de Derek Jeter.

Vélez, quien se despierta a las 4 a.m. todos los días, pasa normalmente sus días jugando a las cartas, viendo televisión y recibiendo visitas de sus familiares.

El sábado 27 de septiembre, la familia de Vélez celebró una fiesta de cumpleaños por su centenario en el sótano de la iglesia del Buen Pastor.

Su departamento en la avenida Sherman está lleno de fotografías de la familia.
Su departamento en la avenida Sherman está lleno de fotografías de la familia.

La familia llegó de todas partes para asistir a la fiesta, incluyendo sus parientes de Puerto Rico a los que Vélez no había visto en mucho tiempo.

Un trío interpretó música tradicional de Puerto Rico y hubo comida, baile y, por supuesto, un pastel de cumpleaños.

“Sólo estamos usando una vela en el pastel”, bromeó Elizabeth. “Cien serían demasiadas”.

¿Y cuál fue el deseo que el cumpleañero pidió mientras apagaba la vela?

“Vivir cien años más”, comentó con una sonrisa.

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