Breaking Bratton’s Windows
Alto a Bratton

  • English
  • Español

Breaking Bratton’s Windows

By Josmar Trujillo

DirDiaLogoBack on a frigid December afternoon last year on the steps of City Hall, I met with other activists and Parents Against Police Brutality, a group of parents of victims of violence at the hands of the New York Police Department (NYPD).

The group included parents like Nicholas Heyward Sr. (father of Nick Jr.), Iris Báez (mother of Anthony) and Margarita Rosario (mother of Anthony), all of whom had lost children during Commissioner Bill Bratton’s first stint as NYPD Commissioner between 1994-96.

We were all there to protest the return of Bratton as Commissioner.

Losing a child leaves one with incalculable amounts of sorrow.

It can also make one a very determined activist.

Heyward, Báez, Rosario and Juanita Young (mother of Malcolm Ferguson, killed in 2000), have been very determined. Their work includes The Stolen Lives Project, a film and book which documented the names of police brutality victims across the country, including New York City, where they are all based.

The Stolen Lives Project was something we referenced when we explained to people over the next few months that Bratton had blood on his hands and should not have ever returned to New York when Mayor-elect Bill de Blasio announced his appointment on December 5th. There had been over 30 unarmed New Yorkers killed during 1994-96, when Bratton was last here.

He had failed to hold those officers accountable.

Eric Garner murió mientras estaba bajo custodia policial.

Eric Garner died while in police custody.

For Iris Báez, the recent death of Staten Island grandfather and father Eric Garner, hit especially close to home. Many New Yorkers might remember her son Anthony was choked to death by cop Frank X. Livoti in 1994. Thought a State Supreme Court acquitted him of Anthony Baez’s death, Livoti served six and a half years after being convicted in Federal court of violating Anthony’s civil rights.

But that case never reached any semblance of real justice.

And that’s why Iris was there with the other parents that day in December as we pleaded with numerous City Councilmembers as they shuffled past us up the steps. Ydanis Rodríguez, who has been critical of the police on occasion, and Jumaane Williams, a critic of Stop and Frisk, told us that they supported the Mayor and wouldn’t join us in opposing his recycled Commissioner Bratton.

Fast forward to this summer and the honeymoon for de Blasio and Bratton is seemingly over.

There have been marches in Staten Island and protests at City Hall. Our group, New Yorkers Against Bratton, was joined by Parents Against Police Brutality in calling for deep, fundamental changes to the NYPD. This goes beyond individual officers.

Among some of our demands is a federal probe into the systemic culture of brutality at the NYPD – not just the individual cases.

We’re also calling for the resignation (or firing, take your pick) of Bratton.

And finally, many of us are demanding an end to “Broken Windows”- based policing.

Broken Windows, which is essentially a focus on low-level crimes to prevent larger crime, was introduced, institutionalized and operationalized by Bratton in the 1990’s. After historic drops in crime, Bratton and Broken Windows were credited with those reductions. Ever since then, the myth of Bratton as some sort of “super-cop” was born.

But crime was going down all over the country.

Various experts have pointed out that the end of the crack era and the growth of the economy were the main contributors to those reported sharp declines in crime. But both Bratton and then-mayor Rudy Giuliani were masters of the media, and they were successful at putting out the narrative that their policing approach was chiefly responsible, and so they got all the credit.

But most academic research doesn’t support a causal link between Broken Windows and that historic decline in crime. Professor Bernard Harcourt, formerly at the University of Chicago and now at Columbia, as well as Brooklyn College Professor Alex Vitale, have done research and written books that make these points.

Josmar Trujillo.

Josmar Trujillo.

Hopefully, now people will start to listen. But they shouldn’t listen to only academics like Harcourt and Vitale, they should listen also to parents who’ve lost everything. They should listen to groups like Parents Against Police Brutality.

The NYPD needs to change fundamentally. Broken Windows will criminalize people for selling cigarettes, riding a bike on a sidewalk or having small amounts of marijuana on them.

That can no longer be our focus in 2014.

Our prisons are filled with Blacks and Latinos.

Our children are being thrown into a meat-grinder of a criminal justice system.

Change starts now.

It stops today.

Fire Bratton.

End Broken Windows.

It is time for a federal investigation into the culture of brutality at the NYPD.

Josmar Trujillo is a writer, activist and parent based in New York City. He has written and organized around education, policing and disaster recovery. He writes a column for Fairness and Accuracy in Reporting (FAIR) and lives in Spanish Harlem with his two sons. He is currently organizing with New Yorkers Against Bratton. 

Alto a Bratton

Por Josmar Trujillo

DirDiaLogoEn una tarde fría de diciembre del año pasado, en las escalinatas de la alcaldía, me reuní con otros activistas y Padres contra la Brutalidad Policial, un grupo de padres de las víctimas de violencia a manos del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD por sus siglas en inglés).

El grupo incluía a padres como Nicholas Heyward Sr. (padre de Nick Jr.), Iris Báez (madre de Anthony) y Margarita Rosario (madre de Anthony), quienes perdieron a sus hijos durante el primer período de Bill Bratton como Comisionado de la policía de Nueva York entre 1994 y1996.

Todos estábamos ahí para protestar contra el regreso de Bratton como Comisionado.

La pérdida de un hijo te deja con cantidades incalculables de tristeza.

También puede convertirlo en un activista muy decidido.

Heyward, Báez, Rosario y Juanita Young (madre de Malcolm Ferguson, muerto en 2000), han sido muy decididos.

Su trabajo incluye el Proyecto Vidas Robadas, una película y un libro, que documenta los nombres de las víctimas de la brutalidad policial en todo el país, incluyendo la ciudad de Nueva York, en donde todos viven.

El Proyecto Vidas Robadas era algo a lo que hacíamos referencia cuando le explicábamos a la gente que Bratton tenía sangre en sus manos y no debería haber regresado nunca a Nueva York cuando el alcalde electo Bill de Blasio anunció su nombramiento el 5 de diciembre. Más de 30 neoyorquinos desarmados murieron entre 1994 y1996, la última vez que Bratton estuvo aquí.

Fracasó en lograr que esas autoridades rindieran cuentas.

Josmar Trujillo.

Josmar Trujillo.

Para Iris Báez, la reciente muerte del abuelo y padre Eric Garner de Staten Island, la impactó de cerca. Muchos neoyorquinos pueden recordar a su hijo Anthony, quien fue estrangulado hasta la muerte por el policía Frank X.

Livoti en 1994. Aunque la Corte Suprema del Estado lo absolvió de la muerte de Anthony Báez, Livoti sirvió seis años y medio después de haber sido declarado culpable en una corte federal de violar los derechos civiles de Anthony.

Pero ese caso nunca alcanzó una verdadera justicia.

Y es por eso que Iris estaba ahí, con los otros padres, ese día de diciembre, mientras suplicábamos a los numerosos concejales de la ciudad a medida que se mezclaban con nosotros en las escaleras. Ydanis Rodríguez, un crítico a veces de la policía, y Jumaane Williams, un crítico de la detención y el cacheo, nos dijeron que apoyaban al alcalde y no se unirían a nosotros en la oposición a su reciclado Comisionado Bratton.

Avanzamos rápido hasta este verano y la luna de miel entre de Blasio y Bratton aparentemente ha terminado.

Ha habido marchas en Staten Island y protestas en el Ayuntamiento. Nuestro grupo, los neoyorquinos contra Bratton, estuvo acompañado por Padres contra la Brutalidad Policial para pedir cambios fundamentales y profundos en la policía de Nueva York. Esto va más allá de los agentes individuales.

Entre algunas de nuestras demandas está una investigación federal sobre la cultura sistémica de la brutalidad de la policía de Nueva York, no sólo los casos individuales.

También estamos pidiendo la dimisión (o despido, como quiera llamarlo) de Bratton.

Y, por último, muchos de nosotros estamos exigiendo el fin de “Broken Windows”, basado en la vigilancia policial.

Broken Windows, que es esencialmente un enfoque en los delitos de bajo nivel para prevenir el crimen más grande, fue introducido, institucionalizado y operado por Bratton en la década de 1990. Después de disminuciones históricas en el crimen, Bratton y Broken Windows fueron acreditados con esas reducciones. Desde entonces, nació el mito de Bratton como una especie de “súper-policía”.

Eric Garner murió mientras estaba bajo custodia policial.

Eric Garner murió mientras estaba bajo custodia policial.

Pero el crimen estaba disminuyendo en todo el país.

Varios expertos han señalado que el fin de la era del crack y el crecimiento de la economía fueron los principales contribuyentes de los fuertes descensos reportados en el crimen. Pero tanto Bratton como el entonces alcalde, Rudy Giuliani, eran dueños de los medios de comunicación, y lograron exitosamente difundir la narrativa de que su enfoque de vigilancia policial fue el principal responsable, y por lo tanto se llevaron todo el crédito.

Pero la mayoría de la investigación académica no admite una relación de causalidad entre Broken Windows y ese declive histórico en la delincuencia. El profesor Bernard Harcourt, anteriormente en la Universidad de Chicago y ahora en Columbia, así como Alex Vitale, profesor del Brooklyn College, han realizado investigaciones y escrito libros que demuestran estos puntos.

Esperemos que ahora, la gente empiece a escuchar. Pero no deberían escuchar solamente a académicos como Harcourt y Vitale, deberían escuchar también a los padres que han perdido todo. Deben escuchar a grupos como Padres contra la Brutalidad Policial.

La policía de Nueva York tiene que cambiar radicalmente. Broken Windows criminalizará a las personas por vender cigarrillos, por andar en bicicleta en una acera o tener pequeñas cantidades de marihuana con ellos.

Ese ya no puede ser nuestro objetivo en 2014.

Nuestras cárceles están llenas de negros y latinos.

Nuestros niños están siendo arrojados a una picadora de carne de un sistema de justicia penal.

El cambio empieza ahora. Termina hoy.

Despidan a Bratton.

Terminen con Broken Windows.

Es momento de llevar a cabo una investigación federal sobre la cultura de la brutalidad de la policía de Nueva York.

Josmar Trujillo es escritor, activista y padre que vive en la ciudad de Nueva York. Ha escrito y se ha organizado en torno a la educación, la vigilancia policial y la recuperación en desastres. Escribe una columna para Fairness and Accuracy in Reporting (FAIR) y vive en Harlem con sus dos hijos. Actualmente se organiza con Neoyorquinos contra Bratton.