Minding Main Street
Cuidando la calle principal

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Minding Main Street

Comptroller proposes small business rescue plan

More than 2,800 of the city’s small businesses have permanently closed.

The crisis continues.

Between March 1 and July 10, more than 2,800 of the city’s small businesses have permanently closed, including at least 1,289 restaurants and 844 retail businesses, according to a report from City Comptroller Scott Stringer.

Small business revenues in New York City have dropped 26 percent since early January.
In response, Stringer has proposed “Save Main Street,” a crash relief program to help small businesses struggling due to the pandemic.

Stringer’s plan would deliver immediate financial relief by establishing door-to-door outreach teams to help business owners tap into the remaining $150 billion in the federal Paycheck Protection Program (PPP), offering city tax credits on business income taxes, permanently capping third-party delivery fees, eliminating the city’s 25 percent tax on liquor licenses and granting a grace period to fix violations.

He also proposed expanding the city’s “Open Streets” program to assist clothing stores, bodegas, nail salons, and other businesses that could display their products and offer their services outside of a storefront.

The city should create an inventory of vacant storefronts to help entrepreneurs locate spaces quickly without the need for expensive brokers, Stringer said, while waiving permit and inspection fees for businesses that take over a vacant space in the next 10 months. “This will incentivize businesses to act fast and begin to revive our commercial corridors,” he said.

“We need smart public investment,” said City Comptroller Scott Stringer.

Stringer also called for an extension of the moratorium on commercial evictions, currently set to expire on August 20, as well as a revival of Small Business Services’ Commercial Lease Assistance program, which was scrapped in the city’s recent budget.

Stringer’s proposal was accompanied by an analysis of COVID-19’s impact on businesses, which found that small businesses have accounted for 39 percent of recent job losses. Many of these businesses are in the retail, food services and personal services industries.

Over 60 percent of independent businesses are run by immigrant New Yorkers and over 53 percent of the workforce is foreign-born, accounting in part for why unemployment among these communities has surged more than twice as high as white New Yorkers from February to May, the analysis said.

“Every small business in New York City that hasn’t yet closed is fighting for survival. The city must deliver much-needed relief to help businesses reopen, stay open, and revive high-vacancy corridors that have been devastated by the pandemic,” said Stringer. “We need smart public investment and outside-the-box thinking to meet this moment. It’s time for a comprehensive strategy to infuse local economies with aid, provide tax relief to small businesses, cut red tape, and modernize our infrastructure to support New Yorkers working and raising families in our new normal.”

 

Click image, for the full proposal.

Cuidando la calle principal

Contralor propone plan de rescate para pequeños negocios

Parte del plan incluye una extensión de la moratoria sobre los desalojos comerciales.

La crisis continúa.

Entre el 1 de marzo y el 10 de julio, más de 2,800 de los pequeños negocios de la ciudad han cerrado permanentemente, incluidos al menos 1,289 restaurantes y 844 comercios minoristas, según un informe del contralor de la ciudad Scott Stringer.

Los ingresos de los pequeños negocios en la ciudad de Nueva York han caído un 26 por ciento desde principios de enero. En respuesta, Stringer ha propuesto “Save Main Street” (Salvar la Calle Principal, en español), un programa de alivio de crisis financiera para ayudar a los pequeños negocios con problemas debido a la pandemia.

El plan de Stringer brindaría un alivio financiero inmediato al crear equipos de alcance puerta a puerta para ayudar a los propietarios de negocios a aprovechar los $150 mil millones de dólares restantes en el Programa de Cheques de Pago de Protección (PPP, por sus siglas en inglés) federal, ofreciendo créditos fiscales de la ciudad en impuestos sobre la renta de los negocios, limitando permanentemente a terceros tarifas de entrega, eliminando el impuesto municipal del 25 por ciento sobre las licencias de licor y otorgando un período de gracia para corregir las infracciones.

También propuso expandir el programa “Calles Abiertas” de la ciudad para ayudar a las tiendas de ropa, bodegas, salones de uñas y otros negocios que puedan mostrar sus productos y ofrecer sus servicios afuera de una tienda.

La ciudad debería crear un inventario de escaparates vacíos para ayudar a los empresarios a ubicar espacios rápidamente sin la necesidad de costosos corredores, dijo Stringer, al tiempo que renuncia a las tarifas de permisos e inspección para los negocios que ocupen un espacio disponible en los próximos 10 meses. “Esto incentivará a los negocios a actuar con rapidez y comenzar a reactivar nuestros corredores comerciales”, dijo.

Los ingresos de los pequeños negocios han caído un 26 por ciento desde principios de enero.

Stringer también pidió una extensión de la moratoria sobre los desalojos comerciales, que actualmente vence el 20 de agosto, así como una reactivación del programa de Asistencia de Arrendamiento Comercial de Servicios para Pequeños Negocios, que se eliminó en el presupuesto reciente de la ciudad.

La propuesta de Stringer fue acompañada por un análisis del impacto de COVID-19 en las empresas, que encontró que los pequeños negocios han representado el 39 por ciento de las pérdidas de empleos recientes. Muchas de estas empresas pertenecen al sector minorista, de servicios alimentarios y de servicios personales.

Más del 60 por ciento de los negocios independientes están dirigidos por inmigrantes neoyorquinos y más del 53 por ciento de la fuerza laboral es nacida en el extranjero, lo que explica en parte por qué el desempleo entre estas comunidades ha aumentado más del doble que el de los neoyorquinos blancos de febrero a mayo dice el análisis.

“Todas las pequeñas empresas de la ciudad de Nueva York que aún no han cerrado están luchando para sobrevivir. La ciudad debe brindar un alivio muy necesario para ayudar a los negocios a reabrir, permanecer abiertas y reactivar los corredores de alta desocupación que han sido devastados por la pandemia”, dijo Stringer. “Necesitamos una inversión pública inteligente y un pensamiento innovador para afrontar este momento. Es hora de una estrategia integral para infundir ayuda a las economías locales, proporcionar ayuda financiera fiscal a los pequeños negocios, reducir la burocracia y modernizar nuestra infraestructura para ayudar a los neoyorquinos que trabajan y crían familias en nuestra nueva normalidad”.

 

Para ver la propuesta completa, por favor visite on.nyc.gov/31pOq6Y.