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15,120 Losses

By Kathleen M. Pike

“Two suicides in one week?”

This is the refrain of the day. Yes, the two high profile suicides this week are tragic. First, we learned the iconic handbag designer Kate Spade took her life at age 55. Then the media headlines were filled with news of the death by suicide of superstar chef and storyteller Anthony Bourdain found dead at age 61 in his Paris hotel room.

But it’s not two suicides this week.  It is 15,120 based on conservative estimates from the World Health Organization (WHO).  What do these high profile and anonymous cases together tell us?

  1. Different groups, different rates, moving in different directions. Many factors contribute to increased risk for suicide around the world.  In the 1990’s for example, China had one of the highest suicide rates. By 2014, overall suicide rates declined dramatically, and among rural women under the age of 35, suicide rates dropped by as much as 90%. In contrast, a report this week from the United States Centers for Disease Control shows that suicide rates have been rising in every U.S. state over the past two decades. Half of states have seen an increase of over 30%. Around the globe, suicide rates are increasing, but we need to ask more nuanced questions because the global numbers fail to capture the reality that rates vary depending on more local variables at specific moments in time.
  2. Low probability; high consequence. One million is a big number and one million suicides per year are one million too many. However, we need to keep in mind that there are a number of big numbers. WHO estimates that 450 million people currently suffer from a mental illness or neurological condition, and a total of 55.3 million people die each year. These are both big denominators in relationship to suicide, and despite the serious and troubling absolute numbers of lives lost by suicide, it remains the case that they are low probability, high consequence events that are notoriously difficult to prevent.
  3. Reducing Risk. Strategies for preventing low-probability events include focusing on broad systemic factors (e.g., reducing war and exposure to trauma), proximal intervention efforts (e.g., reducing access to firearms), and individual treatment effort (e.g., providing treatment for someone with depression and substance abuse). The complex interplay of risk variables at each of these levels of analysis are at the heart of the research programs of scholars around the world, including Columbia researchers Barbara Stanley PhD, John Mann MD, and Madeline Gould PhD, MPH. Addressing the big picture, systemic factors reflect population-based strategies that are key for prevention. They are also long-term investments. Evidence-informed treatment strategies are essential at the acute moment of risk for a given individual. Reducing suicide globally requires that we increase what we know about what works at each level of intervention.
  4. Major risk factors. How can we predict a suicide attempt? Like all wicked problems, there is no single cause. Many factors intersect in just the wrong way to make this lethal outcome of suicide a reality for any given individual. We do know that risk factors include a previous suicide attempt, untreated mental health conditions (particularly depression, bipolar disorder, anxiety, or schizophrenia) and substance-abuse disorders. Precipitating factors include proximal factors like substance misuse; stressful life events (e.g., financial crisis, divorce, life transitions or loss) and more distal factors like history of childhood trauma or abuse.  The problem is that the majority of individuals with any one of these health conditions or life experiences will not die by suicide.
  5.  Don’t be a tourist. Today at lunch, while discussing another topic completely, someone said to me how important it is that we not live our lives as tourists. Put another way, if not now, when? If not me, who? Individual efforts will never succeed in getting us to zero suicide, but for each of us knowing the common warning signs and having some guidance about what we might do if we are concerned about someone are essential as a starting point. “R U OK?”  from Australia, Seize the Awkward from the JED foundation in partnership with the Ad Council and the American Foundation for Suicide Prevention, and #BeThe1 campaigns can move us from being tourists to agents for change on this tragic topic.

Most people don’t find it easy to talk about mental illness. Social connection and hope are key factors that can carry each of us when we are most vulnerable. The scientific data are clear, and I know this to be true personally. Our condolences to all of the 15,120 individuals who died by suicide this week, including Kate Spade and Anthony Bourdain.

Kathleen M. Pike, PhD is Professor of Psychology and Director of the Global Mental Health Program at the Columbia University Medical Center (CUMC). For more information, please visit cugmhp.org or call 646.774.5308.

 

15,120 pérdidas

Por Kathleen M. Pike

“¿Dos suicidios en una semana?”

Este es el estribillo del día. Sí, los dos suicidios de alto perfil de esta semana son trágicos. Primero, descubrimos que la icónica diseñadora de bolsos Kate Spade se quitó la vida a los 55 años. Luego, los titulares de los medios se llenaron de noticias sobre la muerte por suicidio del chef superestrella y narrador Anthony Bourdain, hallado muerto a los 61 años en su habitación de hotel en París.

Pero no son dos suicidios esta semana. Son 15,120 de acuerdo con estimaciones conservadoras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Qué nos dicen estos casos de alto perfil y anónimos juntos?

  1. Diferentes grupos, diferentes tasas, moviéndose en diferentes direcciones.Muchos factores contribuyen a un mayor riesgo de suicidio en todo el mundo. En la década de 1990, por ejemplo, China tuvo una de las más altas tasas de suicidio. Para el año 2014, las tasas globales de suicidio disminuyeron drásticamente, y entre las mujeres rurales menores de 35 años, los índices de suicidio se redujeron hasta en un 90%. A diferencia de, un informe de esta semana de los Centros para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos que muestra que las tasas de suicidio han aumentado en todos los estados de Estados Unidos durante las últimas dos décadas. La mitad de los estados ha visto un aumento de más del 30%. Alrededor del mundo, los índices de suicidio están aumentando, pero tenemos que hacer preguntas más matizadas porque los números globales no captan la realidad de que las tasas varían dependiendo de más variables locales en momentos específicos en el tiempo.
  2. Baja probabilidad; alta consecuencia. Un millón es un número grande y un millón de suicidios por año son demasiados. Sin embargo, debemos tener en cuenta que hay una serie de grandes números. La OMS estimaque 450 millones de personas actualmente padecen alguna enfermedad mental o afección neurológica, y un total de 55.3 millones de personas mueren cada año. Estos son ambos grandes denominadores en relación con el suicidio y a pesar del número absoluto y preocupante de vidas perdidas por el suicidio, sigue siendo el caso que son eventos de baja probabilidad y alta consecuencia que son notoriamente difíciles de prevenir.
    La ayuda está disponible.

    La ayuda está disponible.

  3. Reducir el riesgo. Las estrategias para prevenir eventos de baja probabilidad incluyen centrarse en factores sistémicos amplios (por ejemplo, reducir la guerra y la exposición al trauma), esfuerzos de intervención cercana (por ejemplo, reducir el acceso a armas de fuego) y esfuerzo de tratamiento individual (por ejemplo, proporcionar tratamiento a alguien con depresión y abuso de sustancias). La compleja interacción de las variables de riesgo en cada uno de estos niveles de análisis está en el corazón de los programas de investigación de académicos de todo el mundo, incluidos los investigadores Bárbara Stanley PhD, John Mann MD, y Madeline Gould PhD, MPH, todos de Columbia. Abordando el panorama general, los factores sistémicos reflejan las estrategias poblacionales que son clave para la prevención. También son inversiones a largo plazo. Las estrategias de tratamiento basadas en evidencia son esenciales en el momento agudo de riesgo para un individuo determinado. La reducción del suicidio a nivel mundial requiere que aumentemos lo que sabemos sobre lo que funciona en cada nivel de intervención.
  4. Principales factores de riesgo. ¿Cómo podemos predecir un intento de suicidio? Como todos los problemas perversos, no hay una causa única. Muchos factores se cruzan justo en el modo incorrecto para hacer de este resultado letal del suicidio una realidad para cualquier individuo.Sabemos que los factores de riesgo incluyen un intento de suicidio previo, afecciones de salud mental no tratadas (particularmente depresión, trastorno bipolar, ansiedad o esquizofrenia) y trastornos por abuso de sustancias. Los factores precipitantes incluyen los cercanos como el abuso de sustancias; eventos estresantes de la vida (por ejemplo, crisis financiera, divorcio, transición de vida o pérdidas) y factores más distantes, como historial de trauma o abuso infantil. El problema es que la mayoría de las personas con cualquiera de estas condiciones de salud o experiencias de vida no morirán por suicidio.
  5. No sea un turista. Hoy, durante el almuerzo, mientras hablaba sobre otro tema, alguien me dijo lo importante que es que no vivamos nuestras vidas como turistas. Dicho de otra manera, si no ahora, ¿cuándo? Si no soy yo, ¿quién? Los esfuerzos individuales nunca lograrán llevarnos a ningún suicidio, pero que cada uno de nosotros conozca las señales comunes de advertencia y tenga alguna orientación sobre lo que podríamos hacer si nos preocupa alguien, es esencial como punto de partida. “¿Estás bien?”, desde Australia, Seize the Awkwardde la Fundación JED en asociación con el Consejo Ad y la Fundación Estadounidense para la Prevención del Suicidio, y las campañas #BeThe1 pueden movernos de ser turistas a agentes del cambio en este trágico tema.

A la mayoría de las personas no les resulta fácil hablar sobre enfermedades mentales. La conexión social y la esperanza son factores clave que pueden conducirnos a cada uno de nosotros cuando somos más vulnerables. Los datos científicos son claros, y sé que esto es cierto personalmente. Nuestras condolencias a todas las 15,120 personas que murieron por suicidio esta semana, incluidos Kate Spade y Anthony Bourdain.

Kathleen M. Pike, PhD, es profesora de Psicología y directora del Programa Global de Salud Mental en el Centro Médico de la Universidad Columbia (CUMC, por sus siglas en inglés). Para obtener más información, por favor visite cugmhp.org o llame al 646.774.5308.