What I learned
Lo que aprendí

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What I learned

by Councilmember Ydanis Rodríguez

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“I promised my wife I’d be back for the school interview the next morning.”

Four years ago, the most beautiful and peaceful protests we’ve seen in recent memory erupted in Zuccotti Park. Like-minded progressives of every age, from former anti-Vietnam War activists to college students to parents and their children, came together from across every corner of our city and nation to create the Occupy Wall Street movement.

As a lifelong activist, I was inspired to lead a march of Northern Manhattan residents 11 miles south to highlight our community’s specific needs for a fairer distribution of resources, more affordable housing and better quality education.

However, some of our experiences at the park weren’t as beautiful or peaceful as the movement was.

The night of his arrest.

The night of his arrest.

On the night of Tues., Nov.15th, 2011, I learned about the NYPD plan to remove the peaceful protestors from Zuccotti Park and headed to that location.

As I left my apartment, I promised my wife that I would only observe and be back for my daughter’s elementary school interview the next morning. However, as I walked near a group of protestors, a police officer grabbed me, threw me to the ground and hit me with his baton. I identified myself as a Councilmember observing the actions.

Nevertheless, officers arrested me and put me in a police van with eight other individuals, some of which were members of the media.

owswebAfter we arrived at 1 Police Plaza, officers removed everyone in the van for processing, but inexplicably I remained. For almost 3 hours I sat in the van, cut off from my wife and unable to tell her what had happened, separated from the media and unable to tell of my mistreatment, and unable to contact my lawyer to call for justice.

This experience will forever be etched into my memory.

CCRlogoAfterwards, I, together with some of my fellow protestors who were mistreated, sought justice by suing the city.

Though some of my co-plaintiffs’ cases are ongoing, I settled with the city for a sum of $30,000 this past Friday.

As a person who has participated in hundreds of protests, I was taken aback by my treatment.

And I was glad to finally see justice for my maltreatment.

No protestor, whether an observer or an active participant, should be treated the way I was treated. Our First Amendment rights are some of our most important, and that is why I decided to donate my settlement to the Center for Constitutional Rights. This organization was founded to help attorneys defend the activists in the Civil Rights movement and has since grown into one of the largest human rights legal service organizations in the nation.

Announcing the donation. Photo: William Alatriste

Announcing the donation.
Photo: William Alatriste

When our ability to express our opinions is threatened, the very fabric of our democracy begins to unravel.

As George Washington said, “If the freedom of speech is taken away, then dumb and silent we may be led, like sheep to the slaughter.”

For more information on the Center for Constitutional Rights, please visit www.ccrjustice.org.

Lo que aprendí

por Concejal Ydanis Rodríguez

La noche de su arresto.

La noche de su arresto.

Hace cuatro años, las protestas más bellas y pacíficas que hemos visto en los últimos tiempos estallaron en Zuccotti Park. Progresistas afines de todas las edades, desde ex activistas contra la guerra de Vietnam y estudiantes universitarios, hasta padres y sus hijos, llegaron de todos los rincones de nuestra ciudad y de la nación para crear el movimiento Occupy Wall Street.

Como activista de toda la vida, me inspiré para liderar una marcha de los residentes del norte de Manhattan de 11 millas al sur para destacar las necesidades específicas de nuestra comunidad por una distribución más justa de los recursos, más vivienda asequible y mejor educación de calidad.

Sin embargo, algunas de nuestras experiencias en el parque no fueron tan hermosas o pacíficas como lo fue el movimiento.

En la noche del martes 15 de noviembre de 2011, conocí el plan del Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York para retirar a los manifestantes pacíficos de Zuccotti Park y me dirigí a ese lugar.

Anunciando la donación. Foto: William Alatriste

Anunciando la donación.
Foto: William Alatriste

Cuando salí de mi apartamento le prometí a mi esposa que sólo observaría y volvería para la entrevista en la escuela primaria de mi hija a la mañana siguiente. Sin embargo, mientras caminaba cerca de un grupo de manifestantes, un policía me agarró, me tiró al suelo y me golpeó con su porra. Me identifiqué como concejal mientras observaba las acciones.

Sin embargo, los oficiales me arrestaron y me pusieron en una camioneta de la policía con otros ocho individuos, algunos de los cuales eran miembros de los medios de comunicación.

owswebDespués llegamos al número 1 de Police Plaza, los oficiales bajaron a todos de la camioneta para procesarlos, pero inexplicablemente yo me quedé. Por casi 3 horas estuve sentado en la camioneta, aislado de mi esposa e incapaz de contarle lo que había sucedido, separado de los medios de comunicación, sin poder contarle a nadie sobre el maltrato y sin poder contactar a mi abogado para pedir justicia.

Esta experiencia siempre estará grabada en mi memoria.

"Le prometí a mi esposa que regresaría para la entrevista en la escuela a la mañana siguiente".

“Le prometí a mi esposa que regresaría para la entrevista en la escuela a la mañana siguiente”.

Después, un servidor, junto con algunos de mis compañeros manifestantes que fueron maltratados, buscamos justicia y demandamos a la ciudad.

Si bien algunos de los casos de mis compañeros demandantes están en curso, yo llegué a un acuerdo con la ciudad por una suma de $30,000 dólares el viernes pasado.

Como una persona que ha participado en cientos de protestas, quedé desconcertado por el trato que recibí.

Y me alegré de ver por fin justicia para mi maltrato.

CCRlogoNingún manifestante, ya sea observador o participante activo, debe ser tratado de la forma en que fui tratado. Nuestros derechos de la Primera Enmienda son algunos de los más importantes y por esa razón decidí donar el monto de mi acuerdo al Centro para los Derechos Constitucionales. Esta organización fue fundada para ayudar a los abogados a defender a los activistas en el movimiento de los Derechos Civiles y desde entonces ha crecido hasta convertirse en una de las organizaciones de servicios legales de derechos humanos más grandes de la nación.

Cuando nuestra capacidad de expresar nuestras opiniones se ve amenazada, la estructura misma de nuestra democracia comienza a desmoronarse.

Como dijo George Washington, “Si la libertad de expresión es sustraída, entonces mudos y silenciosos podemos ser llevados, como ovejas al matadero”.

Para obtener más información sobre el Centro para los Derechos Constitucionales, por favor visite www.ccrjustice.org.