The Pro-Tenant Patrol
La patrulla pro-inquilinos

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The Pro-Tenant Patrol

Story and photos by Luis Puntiel and Jacky Teoh

The Ramóns were ready.

Ramón Antonio Sosa Mendoza and his son Ramón Sosa Mendoza Jr. live in a fifth floor walk-up in Hamilton Heights. The younger Ramón is now retired and receives disability benefits.

The group canvassed in West Harlem.

The group canvassed in West Harlem.

The two shared such details during a recent visit to their home‎ by State Senator Marisol Alcántara and members of the city’s Tenant Support Unit (TSU), including Community Engagement Director Karina Jiménez.

The team hit the streets, and in some cases, the living rooms, of West Harlem on Thurs., July 27th to encourage eligible New Yorkers to apply for NYC Rent Freeze Programs.‎

State Senator Marisol Alcántara speaks with residents.

State Senator Marisol Alcántara speaks with residents.

The Senior Citizen Rent Increase Exemption (SCRIE) and Disability Rent Increase Exemption (DRIE) programs allow eligible tenants in rent-regulated apartments to freeze their rent at its current level. Regardless of the rent increase implemented, tenants would continue to pay the same amount as the moment when the rent was frozen, while the city would cover the difference.

SCRIE applicants must be 62 years of age or older, have a combined household income of $50,000 or less, have their name on the lease, and pay more than one-third of their monthly income in rent. To be eligible for DRIE, applicants also need to have been granted a federally qualifying disability benefit.

Alcántara visited various tenants in the neighborhood that TSU had flagged beforehand as potentially eligible for the Rent Freeze programs – which brought them to the Ramóns.‎

Mendoza and his son said they had been unaware of the program.

“I have just learned of this now in this first visit and [with] the papers I was given,” said Mendoza, who said the rent freeze would be of great benefit to the household.

Community Engagement Director Karina Jiménez explained the details to another tenant.

“Let’s say you pay $1,000 dollars in rent right now each month,” she said. “When you renew your lease, your landlord might raise it to $1,500 because that’s what’s legal. What happens is you are going to freeze it at $1000 dollars [as relates to] your income. When it goes up to $1,500, the city will pay the difference. And every time the rent increases, you stay frozen where you are. So in 20 years, when the rent goes up to, heaven forbid, $5,000 dollars, your rent will stay where it was frozen.”

Jiménez explained that these home and neighborhood visits were conducted in part to engage and assist elderly and disabled tenants for whom it would be difficult to travel in order to apply.

Through the afternoon, the group made its way onto the streets and into the residential buildings along the Amsterdam Avenue and 146th Street corridor.

“I have just learned of this now,” said tenant Ramon Sosa Mendoza during the house visit.

“I have just learned of this now,” said tenant Ramon Sosa Mendoza during the house visit.

They encountered tenants along the way who had only started the application process; others had already submitted all paperwork and were awaiting a response. Those in need of assistance were provided contact information, and flyers were distributed to passersby.

Alcántara stopped every few feet to speak with residents, often bantering in Spanish.

With one resident, who said she was 70 years old, Alcántara asked about her birthplace in the Dominican Republic.

“¿Usted es Cibaeña?” she asked, referring to El Cibao, the central valley region of the Dominican Republic.

“No, yo soy del este. Nací en La Romana [No, I am from the East. I was born in La Romana],”

“Se ve muy bien [You look great],” remarked Alcántara, before launching into a quick explanation on the programs.

On the stoop.

On the stoop.

Some residents expressed reservations about applying.

For one, Edis Ventura, a former Home Attendant who lives with her adult son, seemed uncertain at first when approached at her door.

“So this application is for what again?” asked Ventura.

“To freeze your rent,” responded Alcántara. “And that has to be renewed every year.”

Ventura said she wanted to speak to her family before applying, but said she would definitely follow up.

“I don’t work anymore, I live off my pension,” she said. “If my rent goes up, it would be a problem for me.”

Alcántara encouraged Ventura to visit her district office to speak with a staff member who could provide information and help with the application.

The local demand for rent assistance programs was acutely felt in one instance, as the team discovered that one tenant they had identified as eligible had already been evicted and was no longer on the premises.

State Senator Marisol Alcántara’s District Office is located at 5030 Broadway, Suite 701. For more information, please call 212.544.0173.

La patrulla pro-inquilinos

Historia y fotos por Luis Puntiel y Jacky Teoh

Los Ramón estaban listos.

Ramón Antonio Sosa Mendoza y su hijo, Ramón Sosa Mendoza Jr., viven en un quinto piso sin ascensor en Hamilton Heights. El joven Ramón está retirado y recibe beneficios por incapacidad.

SCRIE applicants must be 62 years of age or older.

Los solicitantes de SCRIE deben tener 62 años de edad o más.

Los dos compartieron estos detalles durante una reciente visita a su hogar de parte de la senadora estatal Marisol Alcántara y miembros de la Unidad de Apoyo a los Inquilinos (TSU, por sus siglas en inglés) de la ciudad, incluyendo a Karina Jiménez, directora de Participación Comunitaria.

El equipo salió a las calles, y en algunos casos a las salas de estar de West Harlem, el jueves 27 de julio para alentar a los neoyorquinos elegibles a inscribirse a los programas de congelación de alquiler en Nueva York.

The program also offers assistance to those with qualifying disability benefits.

El programa también ofrece asistencia a quienes tienen beneficios por incapacidad calificada.

Los programas de Exención de Aumento de Renta para los Ciudadanos Adultos Mayores (SCRIE, por sus siglas en inglés) y exención de Aumento de Renta por Discapacidad (DRIE, por sus siglas en inglés) permiten a los inquilinos elegibles en apartamentos con alquiler regulado congelar su alquiler al nivel actual. Independientemente del aumento del alquiler implementado, los inquilinos continuarán pagando la misma cantidad al momento en que el alquiler fue congelado, pues la ciudad cubriría la diferencia.

Los solicitantes de SCRIE deben tener 62 años de edad o más, un ingreso familiar combinado de $50,000 dólares o menos, tener su nombre en el contrato de arrendamiento y pagar más de un tercio de sus ingresos mensuales en alquiler. Para ser elegible para DRIE, los solicitantes también deben haber recibido una prestación por incapacidad federalmente calificada.

Alcántara visitó a varios inquilinos en el barrio que TSU había señalado de antemano como potencialmente elegibles para los programas de renta congelada, que la llevó con los Ramón.

Mendoza y su hijo dijeron que desconocían el programa.

Assistance with the application process was offered.

Se ofreció ayuda con el proceso de solicitud.

“Acabo de enterarme de ello en esta primera visita y con los papeles que me dieron”, dijo Mendoza, explicando que la congelación de la renta sería de gran beneficio para la familia.

La directora de Participación Comunitaria, Karina Jiménez, explicó los detalles a otro inquilino.

“Digamos que usted paga $1,000 dólares en alquiler ahora mismo cada mes”, dijo. “Cuando renueva su contrato de arrendamiento, su arrendador puede aumentarlo a $1,500 dólares porque eso es legal. Lo que sucede es que usted lo va a congelar en $1,000 dólares [en relación con] sus ingresos. Cuando suba a $1,500, la ciudad pagará la diferencia. Y cada vez que aumente el alquiler, usted permanecerá congelado donde está. Así que, en 20 años, cuando el alquiler aumente, Dios no lo quiera, a $5,000 dólares, su alquiler se quedará congelado donde estaba”.

Jiménez explicó que estas visitas domiciliarias y de barrio se llevaron a cabo en parte para involucrar y ayudar a los inquilinos de mayor edad y discapacitados para quienes sería difícil viajar para inscribirse.

Durante la tarde, el grupo se dirigió a las calles y a los edificios residenciales a lo largo de la Avenida Ámsterdam y el corredor de la Calle 146.

Tenant Edis Ventura asks for more information.

La inquilina Edis Ventura solicita más información.

Encontraron a inquilinos a lo largo del camino que apenas habían iniciado el proceso de solicitud; otros ya habían presentado toda la documentación y estaban esperando una respuesta. A los que necesitaban asistencia se les proporcionó información de contacto y se distribuyeron folletos a los transeúntes.

Alcántara se detuvo cada pocos metros para hablar con los residentes, a menudo bromeando en español.

A una residente, quien dijo tener 70 años, Alcántara le preguntó por su lugar de nacimiento en la República Dominicana.

“¿Usted es cibaeña?”, dijo, refiriéndose a El Cibao, la región del valle central de la República Dominicana.

“No, yo soy del este. Nací en La Romana”.

“Se ve muy bien”, comentó Alcántara, antes de lanzar una rápida explicación sobre los programas.

Algunos residentes expresaron reservas sobre inscribirse.

Por ejemplo, Edis Ventura, una ex asistente del hogar que vive con su hijo adulto, parecía insegura al principio cuando se acercaron a su puerta.

“Así que ¿esta solicitud es para qué, de nuevo?”, preguntó Ventura.

“Para congelar el alquiler,” respondió Alcántara. “Y tiene que renovarse cada año”.

On the stoop.

En la escalera de entrada.

Ventura dijo que quería hablar con su familia antes de inscribirse, pero dijo que definitivamente le daría seguimiento.

“Ya no trabajo, vivo de mi pensión”, dijo. “Si mi alquiler sube, sería un problema para mí.”

Alcántara alentó a Ventura a visitar su oficina del distrito para hablar con un miembro del personal que podría proporcionarle información y ayudar con la solicitud.

La demanda local de programas de asistencia para alquiler fue muy sentida en un caso, ya que el equipo descubrió que un inquilino que habían identificado como elegible ya había sido desalojado y no estaba más en las instalaciones.

La oficina distrital de la senadora estatal Marisol Alcántara está ubicada en el No. 5030 de Broadway, Suite 701. Para más información, llame al 212.544.0173.