Strokes of unity
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Strokes of unity

Reflections on Charlie Hebdo

DirDiaLogoI have been mourning the loss of my colleagues in Paris in the tragic and unspeakable events last Wednesday January 7th.

There has been a tremendous outpouring of images from political cartoonists and satirists around the world in response to the attack on our fellow cartoonists and freedom of expression.

It is not easy to come up with an image that tells a thousand words.

I have tried to create one that expressed what I felt that day.

I share it here, along with some personal notes.

Feggo’s tribute.

Feggo’s tribute.

My wife and I had just returned from a visit to Paris last week. By coincidence, the last item I bought before heading to the airport was the last issue of Charlie Hebdo.

I had met one of the cartoonists, Georges Wolinski, in 2012 in Portugal.

He was one of the jurors at the Porto Cartoon World Festival in which I won an award. I was invited to attend the ceremonies. I knew about his work and experience in the cartooning field.

It was an honor to receive my award and diploma from his hands.

Together with other colleagues, we spent a few days together and talked about humor, politics, life and his upcoming retrospective of a half-century of cartooning to be exhibited at the Mitterrand Library in Paris. At that time, he invited me to send material for Charlie Hebdo.

After seeing the publication this past Monday, I thought, “Wow, this is really outrageous humor, very satirical. I’m not sure my work would fit here, but maybe I can send him my impressions of Paris seen through the eyes of a Mexican cartoonist who lives in New York.”

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Uptown artist and cartoonist Feggo (right) in 2012 with Georges Wolinski, who was killed in Paris.

Some of the content included in the publication was a spread on “How to recognize if your teenager is becoming a jihadist” (one clue was his replacing his Bob Marley poster with one of Osama Bin Laden). Another was a story about Pope Francis, who has sought to make changes within the Catholic Church, with a cartoon reading “Popes of the world, unite!”

Then on Wednesday, back in New York, we woke up to the horrific news that my friend had been killed in the attack.

I was in shock, sad and trying to make sense of what just had happened. For hours, I remained glued to the news.

Georges Wolinski was among a group of cartoonists in France (Charb, Tignous, Cabu, Honore, among them) known for its fierce defense of freedom of expression.

They took it to heart.

They knew they were a target.

They paid with their lives believing in that ideal, that through their pens they would make people think, question, debate.

If in America, The New Yorker is representative of everyday life and existential humor in the big city, France’s Charlie Hebdo, which was named after Charlie Brown (hebdo means weekly), exists to critique everyone, where no one and nothing is untouchable.

Charlie Hebdo cartoonists killed in the attack.

Charlie Hebdo cartoonists killed in the attack.

The publication has followed a centuries-old tradition of cartoonists ridiculing what can often seem ridiculous: the institutions; organized religions; and the many pretensions, injustices and ills of society.

Its specific brand of humor does not suit everyone, as evidenced by the weekly’s financial struggles.

But, after these attacks, it is arguably now the most known publication on the planet.

A million copies of the next issue, due to arrive this week, will be printed.

The goal of the terrorists backfired.

The latest cover of Charlie Hebdo, released Mon., Jan 12th; it reads “All is forgiven.”

The latest cover of Charlie Hebdo, released Mon., Jan 12th; it reads “All is forgiven.”

Instead of eliminating ideas and drawings, instead of silencing their creators, the opposite has happened – and that tidal wave of awareness and solidarity has reached every corner of the world.

I believe that even if we do not agree with Charlie Hebdo’s kind of humor, the kind of violence perpetrated is not the answer and never will be.

Cartoonists, artists and writers will continue to create work that contributes to the debate about what’s going on in this baffling world.

Myself included.

 

Felipe Galindo (Feggo), New York, January 2015

Pinceladas que unen

Reflexiones sobre Charlie Hebdo

He estado de luto por la pérdida de mis colegas de París en los trágicos e indescriptibles acontecimientos del pasado miércoles 7 de enero.

Ha habido un enorme flujo de imágenes de los políticos y satíricos caricaturistas en todo el mundo en respuesta al ataque contra la libertad de expresión y nuestros compañeros.

El artista y caricaturista del norte del condado, Feggo (a la derecha), en 2012 con Georges Wolinski, quien fue asesinado en París.

El artista y caricaturista del norte del condado, Feggo (a la derecha), en 2012 con Georges Wolinski, quien fue asesinado en París.

No es fácil concebir una imagen que valga más que mil palabras. He tratado de crear una que exprese lo que sentí ese día. La comparto aquí, junto con algunas notas personales.

Mi esposa y yo regresamos de una visita a París la semana pasada. Por coincidencia, el último artículo que compré antes de dirigirme al aeropuerto fue el más reciente número de Charlie Hebdo.

Conocí a uno de los caricaturistas, Georges Wolinski, un par de años antes en Portugal.

Fue uno de los miembros del jurado en el Festival Mundial de Historietas de Porto, en el cual gané un premio. Fui invitado a asistir a las ceremonias. Yo conocía su obra y su experiencia en el campo de la caricatura.

Fue un honor recibir mi premio de sus manos.

Feggo’s tribute.

El homenaje de Feggo.

Junto con otros colegas, pasamos unos días juntos y hablamos sobre el humor, la política, la vida y su próxima retrospectiva de medio siglo de la caricatura que sería exhibida en la Biblioteca Mitterrand en París. En ese momento, me invitó a enviar material para Charlie Hebdo.

Después de ver la publicación el pasado lunes, pensé: “Wow, esto es realmente humor escandaloso, muy satírico. No estoy seguro de que mi obra encaje aquí, pero tal vez le puedo enviar mis impresiones de París visto a través de los ojos de un dibujante mexicano que vive en Nueva York”.

Algunos de los contenidos incluidos en la publicación eran una untada sobre “¿Cómo reconocer si su hijo adolescente se está convirtiendo en un yihadista?” (Una pista era reemplazar su póster de Bob Marley por uno de Osama Bin Laden). Otra era una historia sobre el Papa Francisco, quien ha intentado hacer cambios dentro de la iglesia católica, con una lectura caricatura en la que se leía “¡Papas del mundo, únanse!”.

Luego el miércoles, de vuelta en Nueva York, nos despertamos con la noticia horrible que mi amigo había muerto en el ataque.

Estaba en shock, triste, y tratando de dar sentido a lo que acababa de suceder. Permanecí, durante horas, pegado a las noticias.

Georges Wolinski estaba entre un grupo de caricaturistas de Francia (Charb, Tignous, Cabu, Honore, entre otros) conocidos por su férrea defensa de la libertad de expresión.

Los caricaturistas muertos en el ataque en parís..

Los caricaturistas muertos en el ataque en parís..

Se lo tomaron en serio.

Sabían que eran un blanco.

Pagaron con sus vidas el creer en ese ideal, que a través de sus plumas harían que la gente pensara, cuestionara, debatiera.

Si en América la revista The New Yorker es representativa de la vida cotidiana y el humor existencial en la gran ciudad, en Francia el semanario Charlie Hebdo –el cual fue nombrado en honor a Charlie Brown (Hebdo significa semanal)- existe para criticar a todo el mundo, nada ni nadie es intocable.

La publicación ha seguido una tradición centenaria de caricaturistas que ridiculizan todo lo que a menudo puede parecer ridículo: las instituciones, las religiones organizadas y las numerosas pretensiones, injusticias y males de la sociedad.

Su marca específica de humor no se adapta a todos, como lo demuestran los problemas financieros del semanario.

The latest cover of Charlie Hebdo, released Mon., Jan 12th; it reads “All is forgiven.”

la portada de la edición de Charlie Hebdo esta semana, que dice “todo está perdonado”.

Pero, después de estos ataques, podría decirse que es actualmente la publicación más conocida sobre el planeta.

Un millón de copias de la próxima edición, prevista para llegar esta semana, se imprimirán.

El objetivo de los terroristas fue contraproducente.

En lugar de eliminar las ideas y los dibujos, en lugar de silenciar a sus creadores, ha ocurrido lo contrario, y ese maremoto de sensibilización y solidaridad ha llegado a todos los rincones del mundo.

Creo que incluso si no estamos de acuerdo con el humor de Charlie Hebdo, el tipo de violencia perpetrada no es la respuesta y nunca lo será.

Los caricaturistas, artistas y escritores continuarán creando obras que contribuyan al debate sobre lo que está pasando en este mundo desconcertante.

Incluyéndome a mí.

 

Felipe Galindo (Feggo), Nueva York, enero de 2015