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Historia y fotos por Robin Elisabeth Kilmer

El fotografo Gabe Kirchheimer ha identificado más de 700 flores en el Parque Fort Tryon.
Cuando Gabe Kirchheimer fue diagnosticado con ciática hace tres años, encontró un mecanismo de adaptación creativo: tomar fotos de las flores de Fort Tryon.
“Decidí que si me comprometía con este proyecto me mantendría moviéndome todos los días”, dijo Kirchheimer, quien es un editor independiente y fotógrafo. “En diez minutos puedes ver muchas cosas increíbles en el Parque Fort Tryon”.
Kirchheimer está afuera en todas las temporadas y enfrenta todas las inclemencias del tiempo, y su proyecto rápidamente se convirtió en una red de información ‘online’ de más de 700 especies de flores encontradas en el Parque Fort Tryon. El fruto de su labor puede ser visto en alta resolución en su página electrónica, www.forttryonflowers.com, la cual el mismo diseñó.
El proyecto de Kirchheimer no es una empresa para los débiles de corazón.
“Estoy loco”, dijo Kirchheimer. Su propio proceso artístico ayuda a mantener su mente fuera del frío – y el dolor causado por la ciática en su pierna.
“Cuando estas fotografiando, estás tan en el momento que te olvidas de todo lo demás – y necesitas la congelación”, dijo con una sonrisita.
Aclaremos, Kirchheimer nunca se ha congelado.
Sin embargo esta semana pasada, ofreció un día cálido para deambular por el parque y Kirchheimer estaba feliz de cumplir su llamado el miércoles, 30 de enero.
Como Kirchheimer, la presencia de flores es constante en el parque – aun en el invierno.
Fuera de la maraña de flora y biomasa que es el Parque Fort Tryon, Kirchheimer puede discernir plantas individuales y nombrarlas – como si estuviera seleccionando viejos amigos entre una multitud.
Kirchheimer, cuando se le preguntó de su experiencia en flores, solo te dirá que es “solo un fotógrafo”, y que le debe su conocimiento a los jardineros en el parque, que generosamente impartieron su sabiduría a este simple capturador de imágenes.
Las flores en invierno son más pequeñas que sus primas ostentosamente en erupción en primavera, pero no son menos deslumbrantes.
Heath y Heather están en flor, como lo está el jazmín de invierno, que se asemeja a fuegos artificiales en miniaturas. Gotas de nieve están comenzando a salir de sus puntiagudos brotes verdes y el elebor, el cual dice Kirchheimer tiene un olor fétido, está a punto de desplegar su profundo morado.
Aunque Kirchheimer dice que hay algo mal en toda esta belleza.
“Por primera vez, todo está floreciendo dos semanas antes. Esto claramente es evidencia de cambio en el clima”, dijo el, poniendo un ceño de preocupación.
Señala un árbol de cerezo – cuyos brotes estaban comenzado ha hacer su aparición luego de esperar mucho tiempo por el invierno para sacar su cabeza.
Aun los ‘Robins’, esas perennes aves de primavera, han hecho una aparición temprana.
Después de tanto tiempo vagabundeando por el Parque Fort Tryon, ahora el ha pasado a ser algo así como un administrador.
“Me da coraje cuando los fotógrafos están pisando alrededor de los lechos de flores”.
El rápido les dice que tengan cuidado con sus pisadas.
Tan fácilmente como señala flores, también señala alguna presencia familiar que ahora no se encuentra debido a la devastación del huracán Sandy y un número de otras tormentas durante los pasados años.
Todavía hay árboles caídos que una vez dieron sombra a un picnic, y gigantes agujeros en el suelo indican donde árboles maduros han sido arrancados.
“El parque perdió una tremenda cantidad de árboles luego de Sandy. Nunca será igual”, dijo el señalando un tocón en ‘Billings Lawn’.
"En medio del triste recordatorio de lo que se perdió, hay muchos signos de resistencia y cosas buenas por venir. Kirchheimer señaló a un vigoroso grupo de fresas silvestres.
“Estas plantas son increíbles. Viven a través de cualquier cosa”, dijo Kirchheimer. Aunque ha sido testigo de su dureza muchas veces, todavía parece abrumado por su presencia.
Las fresas todavía tienen camino que recorrer antes de dar sus frutos, pero sus tiernas cabezas verdes salen curiosamente de la tierra, desafiando delicadamente los elementos.
Sus minúsculas hojas ofrecen un saludo verde a Krichheimer, su constante e igualmente fuerte compañero.
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