Residentes responden a la aprobación de la prohibición de soda Print E-mail
Written by Colby Smith   
Friday, September 21, 2012

 

 

 

“I think it’s probably well-intentioned but possibly not well
thought out,” said David Hunt, a co-owner of Coogan’s Restaurant (shown here).

En una votación de 8-0-1, el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York votó el jueves, 13 de septiembre, para prohibir la venta de bebidas azucaradas más grandes de 16 onzas.

Las complejidades de la prohibición están lejos de ser simples, llevando a muchos a creer que la medida no hará lo suficiente para combatir la obesidad.

La prohibición sin precedentes, originalmente propuesta por el Alcalde Bloomberg en la primavera, aplica a aquellas bebidas azucaradas como bebidas energéticas y sodas, pero no aplica a bebidas alcohólicas, jugos de frutas o bebidas que contengan más de un 50% de leche.

Y las complicaciones no acaban aquí.

La prohibición solo aplica a la venta de tales bebidas en establecimientos que reciben evaluación de inspección del Departamento de Salud. Esta categoría incluye restaurantes, vendedores ambulantes y concesiones en cines, pero no incluye a las tiendas de conveniencia o máquinas.

Esta laguna en la prohibición ha llevado a la crítica de que la medida no es lo suficientemente amplia en su esfuerzo de luchar contra el aumento en la obesidad.

“Una persona sencillamente puede comprar dos bebidas pequeñas”, dijo Melissa Katzman, quien trabaja en el vecindario de Washington Heights.

Katzman identifica una pregunta clave, especialmente para los dueños de restaurantes locales: ¿Los clientes realmente comprarían dos bebidas?

“Sería positivo con personas que compran más bebidas”, dijo Kazi Islam, quien administra Dallas BBQ en el 3956 en Broadway, en la esquina de la Calle 166.

“Pero me inclino más hacia lo negativo”, añadió Islam. “No podemos cobrarle al cliente tanto por una bebida pequeña. El precio tiene que bajar, y nosotros sufrimos la diferencia en precio”.

Y aun si los clientes decidieran comprar más soda, ¿Dónde la comprarían?

Josue Feliz, quien administra el McDonald’s en la Calle 170 y Broadway teme perder clientes que prefieren bebidas más grandes. “Irán donde puedan comprar la soda”, dijo Feliz. “La prohibición debería de ser para todas las tiendas”. En una declaración, el Concejal Robert Jackson habló del temor de perder comercios y lo que el llama la “injusticia” de la prohibición y las irregularidades en su aplicación.

“No hace sentido que a un establecimiento se le aplique la prohibición de vender estas bebidas, pero justo al lado una bodega pueda vender estas grandes bebidas azucaradas”, dijo el Concejal Jackson. “Si el verdadero motivo es frenar el comportamiento de los consumidores entonces esta injusta política pierde el motivo”.

El Concejal Jackson también caracteriza la medida como una desagradable intrusión del gobierno en la vida privada.

“Como sociedad, nosotros tenemos la responsabilidad de educar para auto-empoderamiento y no dictarle a mentes libres adultas lo que ellos pueden o no pueden consumir”, dijo el.

Miembros de Neoyorquinos para Opciones de Bebidas, un grupo de defensa que está respaldado por la industria de bebidas, también fue rápido en denunciar la decisión.

“La solución estaba ahí desde el principio, y la junta escogida por el Alcalde siguió sus órdenes en aprobar esta discriminatoria prohibición; pero no ha sido aprobada con el apoyo de los neoyorquinos”, dijo Liz Berman, presidenta de Continental Food & Beverage, Inc., presidenta de Neoyorquinos para Opciones de Bebidas. “Es triste que la junta quiera limitar nuestras opciones. Somos lo suficientemente listos para tomar nuestras propias decisiones acerca de que comer y de que beber”.

Además, recientes estudios han indicado que la mayoría de los neoyorquinos no aprueba la prohibición. En una encuesta citada por ‘The New York Times’, el 60 por ciento de los neoyorquinos piensan que la prohibición es una “mala idea” y la Coalición dice que más de 250,000 neoyorquinos han firmado con la Coalición.

Sin embargo, los residentes del Norte de Manhattan, parecen estar divididos en el asunto.

“Pienso que es absolutamente un paso hacia la dirección correcta”, dijo Larkin McReynolds, Asistente de Profesor del Departamento de Epidemiología de la Universidad Columbia. “Dado el aumento en la obesidad y como es ligada a la diabetes, probablemente es necesario”.

Otros residentes no estaban tan seguros.

“La obesidad no comenzó con una soda de 16 onzas”, dijo Emily Mesler, residente local. “Es como colocar una curita en una herida bien grande”.

Mesler habló incluso de alternativas a la prohibición, estrategias que ella ve como más eficaces, tales como “aumentar la educación en las escuelas acerca de una nutrición adecuada”.

Los residentes parecen coincidir en que la obesidad es un problema que se ha esparcido y que tiene que ser activamente combatido, pero la opinión de si la actual prohibición de sodas está ayudando no es unánime.

“Pienso que probablemente es bien intencionada, pero posiblemente no bien pensada”, dijo David Hunt, quien es codueño del Restaurante Coogan’s con Peter Walsh y Tess O’Connor-McDade.

El Concejal Jackson estuvo de acuerdo.

“Alternativas reales a la prohibición de sodas incluye educación temprana y a largo plazo que comienza en las escuelas, asociaciones comunales con proveedores de salud e inversiones en programas que promueven estilos de vida saludable con acceso a actividades de nutrición y recreativas”, añadió.

La prohibición estará en efecto en seis meses pero se espera que tenga considerable resistencia legal por parte de la industria de las sodas.

La Coalición, por un lado, se ha comprometido en continuar luchando contra la implementación de la prohibición.

“Este no es el final”, dijo el portavoz Eliot Hoff. “Estamos explorando opciones legales y todas las demás alternativas posibles para nosotros”.

 

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