| "Áspero y mágico" |
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| Friday, February 08, 2013 | |||
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Una vida forjada por la palabra
"Yo sé por qué estoy escribiendo", dijo la ganadora del Premio Pulitzer Quiara Alegría Hudes. Foto: Robin Elisabeth Kilmer Cuando uno de los premios más prestigiosos del mundo le fue otorgado ella, Quiara Alegría Hudes fue una de las últimas en enterarse. La dramaturga y profesora estaba enseñando su clase avanzada de Dramaturgia en la Universidad Wesleyan, y como es su manera, se encontraba demasiado sumergida en el taller teatral estudiantil para haberse dado cuenta de la noticia que había emocionado a su extensa familia de amigos, familiares y colegas y electrificó su legión de fans. Ganadora en 2008 de un premio Tony (por el libro In the Heights) y finalista del Premio Pulitzer en 2007 (por la obra Elliot, A Soldier´s Fugue), Hudes recibió el año pasado el Premio por su obra Water by the Spoonful, la segunda en lo que se conoce como “La Trilogía de Elliot”. Pero ella no sabía que era esa tarde de abril en la que los premios iban a ser anunciados, ni siquiera sabía que estaba en la lista. "No estaba en mi radar", explicó con un pequeño encogimiento de hombros. Sin embargo, cuando recibió la noticia, la respuesta fue inmediata y potente. "Era difícil ver bien", recordó. Cuando habló con su marido después de clase, ambos estuvieron de acuerdo en que tendría que permanecer en el campus en Middletown, Connecticut, durante unas horas antes de conducir a su hogar en Washington Heights. "Sí, podría chocar el carro", admitió ella, tal fue el impacto y la sensación de haberse convertido en la primera latina y la segunda hispana en ganar tan aclamado premio. Water by the Spoonful, una obra sobre un soldado latino herido que regresa a su vecindario de Filadelfia después de servir en Irak, ha recibido reconocimiento y críticas a nivel nacional. A su regreso de la guerra a Filadelfia, el veterano joven lucha por dejar de lado las imágenes que lo atormentan, mientras que su madre -una adicta en recuperación- lucha contra sus propios demonios. La obra da vida a una familia sacudida por el conflicto y el dolor, y la gente que ambos añoran y el miedo de la calidez de conectarse. Hay demasiados personajes de todo el mundo ya que parte de la obra se sitúa en un chat de Internet. La contradicción de la vida del escritor como una actividad solitaria, y de teatro en vivo como una empresa mucho más ruidosa, no se pierde en Hudes. "Soy una solitaria", dijo sonriendo recientemente. "Me gusta estar inmersa en la vida del escritor. Y también me encanta un evento en vivo. La energía de un concierto en vivo es hermosa, es un regalo". Water recientemente se estrenó en Nueva York en el Second Stage Theater, con entusiastas críticas. "La señorita Hudes escribe con tal empatía y humor vibrante sobre personas ayudándose mutuamente para enfrentar a sus demonios, que la regeneración y la renovación siempre parecen estar a la vuelta de la esquina", exclamó Charles Isherwood, crítico de teatro del New York Times. La tercera parte de la trilogía, The Happiest Song Plays Last, será producida en el Teatro Goodman en la primavera. Personalmente, Hudes, que es mitad-puertorriqueña y mitad judía, tiene una presencia serena, cuyas respuestas bien pensadas son eclipsadas en ocasiones por un rápido destello de risa a todo pulmón. Dada su extensa obra, y el éxito -tanto en teatro musical como dramático- señaló que el proceso para cada pieza es distinto. "Cada proyecto tiene su propia voz", explicó. "Cada obra mía vive en una trayectoria". Originalmente se formó como músico. Hudes estudió piano clásico, piano afro-cubano, música americana y composición, recibiéndose como Licenciada en Composición Musical en la Universidad de Yale y con una maestría en Bellas Artes en Dramaturgia de la Universidad Brown.
Water by the Spoonful es la segunda de la Trilogía Elliot de la dramaturga. Foto: www.broadway.com Escribiendo obras en las que los personajes latinos son centrales para la narrativa -y no sólo periféricos- ella ha sido un catalizador en la generación de trabajo para actores y directores talentosos de color y para muchos en producción y puesta en escena. "Cuando escribo, sí, hay un sentido de orgullo de que estoy creando puestos de trabajo", observó Hudes. "El mundo del teatro es pequeño y es una comunidad a la que regreso. Yo los necesito ahora y los necesitaré más adelante. Se trata de una vida que estoy preparando para mí misma". Zabryna Guevara, actriz del Harlem, desempeñó el papel de Yazmín "Yaz" Ortiz en Water. El personaje es una maestra de música y compositora pasando por un divorcio, a la vez que lucha por brindar apoyo emocional a su familia. Lo que atrajo a Guevara a la obra fueron los personajes íntimamente tejidos y formados por Hudes. "Quiara tiene un hermoso sentido de familia que resuena en mí mucho. Yo vengo de una familia muy grande.Tengo 187 tías, tíos y primos por parte de mi mamá ", dijo. "El sentido de familia es lo más importante". "Estoy familiarizada con el camino que ha recorrido", dijo. "Uno no puede escoger su familia, pero si puedes elegir amarla." Fue la madre de Hudes quien la impulsó hacia la dramaturgia. Amante de las palabras y la poesía, su madre también era ferozmente independiente y amorosa. "Éramos una familia muy física, siempre teníamos las manos el uno en el otro", explicó sobre el muy unido grupo de mujeres que la rodeaban en la infancia. Su madre era una de cuatro hermanas, y junto con su abuela, la suya era una familia matriarcal, basada en el norte de Filadelfia. "El instinto de nutrir y sin embargo tener que ser fuerte, vino a mi de mano en mano", explicó. "Ese fue mi defecto, ver el mundo a través de los ojos de una mujer." Un recuerdo imborrable de su niñez se creó durante una visita a Puerto Rico, tierra natal de su madre. "Yo tenía 4 o 5 años", dijo. "Fuimos a visitar una granja. Mi madre estaba conmigo en una colina y leía poemas para mí. Yo no entendía todas las palabras, pero me gustó su sonido". El recuerdo de descansar en lo alto de un exuberante espacio de tierra al lado de su madre se ha quedado con ella, al igual que algunas de las palabras pronunciadas ese día: el pecho, la tierra. "Recuerdo bien el color verde, la música de las palabras", agregó. "Y el lenguaje del cuerpo en relación con la tierra". El instinto de Hudes para la familia se extiende a la red de artistas, escritores y colegas que ella clama como suyos. Se involucra activamente con el grupo invitándolos al salón informal de clases en su sala de estar, en donde leen el trabajo de cada uno y comparten reflexiones.
"Es en la seguridad y la privacidad de mi casa, así que es muy áspero y mágico", dijo Hudes. Ella es a la vez modesta y filosófica sobre su obra, que ha visto su regreso al norte de Filadelfia, a los personajes latinos y a muchas de las hermanas, tías y primas que conoce profundamente.
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