No nibbling needed
Para picar o nutrir

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No nibbling needed

Story and photos by Robin Elisabeth Kilmer

La Morada offers an intimate space with books and decorated with paintings with which to enjoy your meal.

La Morada offers an intimate space with books and decorated with paintings with which to enjoy your meal.

Forget the cornflakes.

The real breakfast of champions is chilaquiles.

While both foodstuffs are made with corn, the similarities end there.

The base of chilaquiles is a full nest of tortilla chips, softened in a simmering bath of red or green sauce, or even a mole poblano, the traditional Mexican dark red or brown sauce. This savory foundation is built upon and topped with fried eggs or meat, and drizzled with a combination of queso crema and queso fresco.

The chilaquile is a Mexican specialty, and makes for a hearty and filling breakfast for those with a hard day of work ahead, or those looking to put a hard night behind them.

At La Morada Mexican restaurant at Willis Avenue in Mott Haven, the chilaquiles can prepare you for virtually any task, whether you have a long day’s toil or merely a lesiurely Sunday to contend with, explained Marco Saavedra, son of the restaurant’s owners.

Chilaquiles are typically served with refried beans and rice – and avocado.

Chilaquiles are typically served with refried beans and rice – and avocado.

Moreover, much like an omelette, the dish lends itself to whatever degree of cuisine or grade of ingredients you wish to apply.

In other words, feel free to forage.

“Chilaquiles lends itself to whatever’s available,” he said. “It’s more of a working class meal.”

The simple dish is often made from yesterday’s tortillas, and whatever sauce and protein happens to be lying around.

Saavedra would know, as beyond those served at La Morada, chilaquiles often find themselves on the menu in his household.

But at La Morada, where chilaquiles are a specialty, one can order them with freshly grilled, juicy slices of chicken or bistec (steak) that are placed sizzling and snug on the bed of tortillas. The dish is accompanied by rice and refried beans.

Feel free to engage your chefs – they aim to please.

Feel free to engage your chefs – they aim to please.

And when you order your chilaquiles, make sure you’re hungry, or that you have a co-adventurer on this gastronomic endeavor.

The portions are generous, and you won’t want to stop eating.

The tortilla chips, usually a quick snap in the mouth, take on a softer crunch when they have been marinated in chili and tomatillo sauce.

You can down your chilaquile with a nice glass of agua de Jamaica, or hibiscus tea, made from the petals of the hibiscus flower. The tea is packed with vitamin C and other refreshing minerals.

While you eat, you can bask in the purple glow of the restaurant’s painted interior and gaze at the delicate brushstrokes of Saavedra’s paintings.

There are several to study.

Or you can grab a book.

The restaurant uses fresh ingredients.

The restaurant uses fresh ingredients.

Courtesy of Saavedra and his sisters, the restaurant has a well-stocked bookshelf whose contents are often rotated. The family also makes visits to the local library to make sure that the bookshelf is not void of a children’s selection.

If you’re looking for a couple of suggestions on the chilaquiles, Saavedra suggests you try them all, and to improvise ingredients as you go along.

The chefs at La Morada are happy to oblige.

Though he sticks to the basics.

His, he’s decided, are better simple, with eggs, “without too much on top.”

Your own choice awaits.

La Morada
308 Willis Avenue
The Bronx, NY 10454
718.292.0235

Para picar o nutrir

Historia y fotos por Robin Elisabeth Kilmer

La Morada ofrece un espacio íntimo, con libros y retratos, donde puede disfrutar de su comida.

La Morada ofrece un espacio íntimo, con libros y retratos, donde puede disfrutar de su comida.

Olvídese de las hojuelas de maíz.

El verdadero desayuno de los campeones son los chilaquiles.

Si bien ambos alimentos se hacen con maíz, las similitudes terminan ahí.

La base de los chilaquiles es un nido lleno de chips de tortilla, suavizados en un baño a fuego lento de salsa roja o verde, o incluso un mole poblano, la salsa roja o marrón oscura tradicional mexicana. Esta deliciosa base se construye y es cubierta con huevos fritos o carne, y rociada con una combinación de crema y queso fresco.

Los chilaquiles son una especialidad mexicana y es un buen desayuno, y abundante, para los que tienen un día de trabajo duro por delante, o aquellos que buscan dejar atrás una dura noche.

En el restaurante mexicano La Morada, en el 308 de la avenida Willis en Mott Haven, los chilaquiles pueden ser prepararlos prácticamente para cualquier actividad, ya sea que tenga un turno largo o se trate solo de un domingo de diversión, explicó Marco Saavedra, hijo del dueño del restaurante.

Chilaquiles se sirven típicamente con frijoles refritos y arroz – y con aguacate.

Chilaquiles se sirven típicamente con frijoles refritos y arroz – y con aguacate.

Aún más, muchos gustan del omelette, un platillo que le permite incluir cualquier cantidad de ingredientes que desee.

“Los chilaquiles pueden llevar lo que esté disponible”, dijo. “Es más un platillo de la clase trabajadora”.

El plato sencillo está hecho de tortillas del día anterior y cualquier salsa y proteína que resulte estar cerca.

Saavedra lo sabrá, pues detrás de lo que se sirve en La Morada, los chilaquiles normalmente se encuentran en el menú de su casa.

En La Morada, donde chilaquiles son una especialidad, se pueden ordenar con jugosas rebanadas de pollo o bistec (carne) a la parrilla, que se colocan chisporroteando y cómodamente en la cama de tortillas. El plato se acompaña con arroz y frijoles refritos.

No dude en tratarse directamente con sus chefs – buscan agradarte.

No dude en tratarse directamente con sus chefs – buscan agradarte.

Y cuando usted ordene sus chilaquiles asegúrese de tener hambre, o de tener un compañero en esta aventura gastronómica.

Las raciones son generosas y usted no va a querer dejar de comer.

Las frituras de maíz, que por lo general se mastican rápido en la boca, adquieren un crujido suave cuando han sido marinadas en chile o salsa de tomatillo.

También puede derribar sus chilaquiles con un buen vaso de agua de Jamaica o té de hibisco, hecho de los pétalos de la flor de hibisco. El té está lleno de vitamina C y otros minerales.

Mientras usted come, puede disfrutar del resplandor púrpura del interior pintado del restaurante y contemplar las delicadas pinceladas de las pinturas de Saavedra. Hay varios para estudiar.

O usted puede tomar un libro.

Se usa ingredientes frescos.

Se usa ingredientes frescos.

Cortesía de Saavedra y sus hermanas, el restaurante cuenta con una estantería que está equipada de manera consistente. La familia también visita la biblioteca local para asegurarse de que la estantería no carezca de una selección para niños.

Y si usted está buscando un par de sugerencias sobre los chilaquiles, Saavedra sugiere probarlos todos, e improvisar.

Su recomendación: es mejor simple, con huevos, “sin demasiado en la parte superior”.

La Morada
308 de la Avenida Willis
Bronx, NY 10454
718.292.0235