Musings on Mental Health
Reflexiones sobre la salud mental

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Musings on Mental Health

The surgery was a success. So why do I feel so bad?

By Kathleen M. Pike, PhD

Feeling nervous about surgery is normal and expected. But post-operative depression, a common and serious condition, is hardly acknowledged. How come? In the U.S. alone, 60,000 people undergo general anesthesia for surgery every day. Recently my dad was one of them. The surgery went well and post-op healing from the incision and medical procedure itself went swimmingly. But something was wrong. What the doctors failed to tell him, and generally fail to disclose, is that general anesthesia is an assault on the brain. Far better than whiskey, modern anesthesia’s ability to knock us out is not without risk of side effects.

One common, though all-too-little discussed risk? Post-operative depression.

1. Post-operative depression. Up to 65% of people undergoing certain types of surgeries experience depression. It can be short-lived or can linger. Either way, it can have huge health consequences. Symptoms of post-operative depression vary from individual to individual, but common symptoms include changes in appetite and energy levels, shifts in mood such as apathy or irritability, fatigue, and feelings of hopelessness and despair.  Post-operative depression is often overlooked or minimized by surgeons and hospital staff, overshadowed by the post-op focus on the surgery’s outcome – leaving patients like my dad unprepared.

2. But isn’t general anesthesia just a deep sleep? No. Neuroscience and sleep studies clearly demonstrate that general anesthesia is better thought of as a “reversible coma.” Imagine shutting down the power plant that runs your city – everything goes out from your lights to your hot water heater to you refrigerator. When it’s time to power back up, it happens incrementally, maybe block by block, and some things will inevitably need resetting, like the clock on your range. The same is true for our brains after general anesthesia, and this can cause mood alterations.

Certain kinds of surgeries are associated with greater risks.

Certain kinds of surgeries are associated with greater risks.

3. It’s all in your head.  But that doesn’t mean it’s imaginary. General anesthesia has real physical impact on brain functioning (that’s why it works), but that is why it also carries the risk of depression following surgery. In addition, pain has been shown to cause altered synaptic connectivity at the prefrontal cortex and hippocampus, as well as altered dopamine signaling from the ventral tegmental area. These changes trigger symptoms of depression and may be a link between post-operative pain and depression. And there is the stress of surgery itself, which induces inflammatory responses, and genes related to inflammatory cytokines have been implicated in the aetiology of depression.

4. Who is most at risk?  While difficult to predict, we know smoking, high levels of anxiety, high levels of cholesterol, heart disease, and a history of depression may increase risk. Certain kinds of surgeries are associated with greater risk of post-operative depression – with as many as 50% of coronary artery bypass graft patients showing signs of depression in the 6 months after surgery. But even if none of these describes you or your situation, you may be someone who is especially sensitive to this side effect of general anesthesia.

Kathleen Pike.

Kathleen Pike.

5. What’s the big deal?  Well, to start, depression feels pretty awful. That would be bad enough, but post-operative depression, unrecognized and untreated, often leads to unnecessary additional medical appointments and tests, which in turn lead to a greater psychological and financial burden. In many (maybe most) cases, this experience of depression is fleeting. For some, however, it can become a serious and enduring condition associated with increased risk of post-operative infections and increased post-operative pain. If it lingers, it is important to get help.

Generally a gregarious, fun-loving soul who is always ready for a laugh, my dad was so down that he would not talk to any of his kids three days after surgery and wound up back in the Emergency Room in the middle of the night not understanding why he felt so bad. Many tests later, he returned home reassured by the ER staff that he was recovering from his surgery as expected. A few days later, his mood and energy were clearly on the mend as well.

Better prepared, we could have managed those post-op days without the additional emotional worries and medical procedures, all of which detract from healing.

Consider this a heads up for the next time you or a loved one will undergo general anesthesia.

Kathleen M. Pike, PhD is a Professor of Psychology and Director of the Global Mental Health Program at Columbia University Medical Center (CUMC). For more information, please visit cugmhp.org or call 646.774.5308.

Reflexiones sobre la salud mental

La cirugía fue un éxito. Entonces, ¿por qué me siento tan mal?

Por Kathleen M. Pike, PhD

Sentirse nervioso por una cirugía es normal y esperado. Pero la depresión postoperatoria, una condición común y grave, apenas se reconoce. ¿Por qué? Tan solo en los Estados Unidos, 60,000 personas reciben anestesia general para ser operados todos los días. Recientemente mi padre fue uno de ellos. La cirugía se desarrolló bien y la cicatrización postoperatoria de la incisión y el procedimiento médico pasaron ligeramente. Pero algo estaba mal. Lo que los médicos no le dijeron, y generalmente no revelan, es que la anestesia general es un asalto al cerebro. Mucho mejor que el whisky, la capacidad de la anestesia moderna para derribarnos no pasa sin riesgo de efectos secundarios.

¿Un riesgo común, aunque muy poco discutido? Depresión postoperatoria.

The center seeks to eliminate stigmas related to mental health.

El centro busca eliminar los estigmas relacionados con la salud mental.

1. Depresión postoperatoria. Hasta el 65% de las personas sometidas a ciertos tipos de cirugías experimentan depresión. Puede ser de corta duración o puede persistir. De cualquier manera, puede tener enormes consecuencias para la salud. Los síntomas de la depresión postoperatoria varían de individuo a individuo, pero los síntomas comunes incluyen cambios en el apetito y los niveles de energía, cambios en el estado de ánimo como apatía o irritabilidad, fatiga y sentimientos de desesperación y desesperanza. La depresión postoperatoria es a menudo ignorada o minimizada por los cirujanos y el personal del hospital, eclipsada por el enfoque post-operatorio en el resultado de la cirugía, dejando a los pacientes -como mi padre- sin preparación.

2. Pero, ¿no es la anestesia general solo un sueño profundo? No. Los estudios de neurociencia y sueño demuestran claramente que la anestesia general se piensa mejor como un “coma reversible”. Imagine cerrar la central eléctrica con la que funciona su ciudad: todo, desde la electricidad, a su calentador de agua, a su refrigerador. Cuando llegue el momento de volver a activar el sistema, sucede de forma incremental, tal vez manzana por manzana, y algunas cosas inevitablemente necesitarán ser restablecidas, como el reloj de su estufa. Lo mismo es cierto para nuestros cerebros después de la anestesia general, y esto puede causar alteraciones del estado de ánimo.

General anesthesia has real physical impact.

La anestesia general tiene un impacto físico real.

3. Todo está en su cabeza.  Pero eso no significa que sea imaginario. La anestesia general tiene un impacto físico real en el funcionamiento del cerebro (es por eso que funciona), pero es por eso que también conlleva el riesgo de depresión después de la cirugía. Además, se ha demostrado que el dolor produce conectividad sináptica alterada en la corteza prefrontal y el hipocampo, así como señalización alterada de la dopamina desde el área segmentaria ventral. Estos cambios desencadenan síntomas de depresión y pueden ser un vínculo entre el dolor postoperatorio y la depresión. Y existe el estrés de la cirugía en sí, que induce respuestas inflamatorias, y genes relacionados con citosinas inflamatorias han sido implicados en la etiología de la depresión.

4. ¿Quién está en mayor riesgo?  Aunque difícil de predecir, sabemos que fumar, altos niveles de ansiedad, altos niveles de colesterol, enfermedades del corazón y antecedentes de depresión pueden aumentar el riesgo. Ciertos tipos de cirugías están asociados con un mayor riesgo de depresión postoperatoria, hasta el 50% de los pacientes con injerto de bypass coronario muestran señales de depresión en los 6 meses posteriores a la cirugía. Pero incluso si ninguno de estos los describe usted o a su situación, usted puede ser alguien especialmente sensible a este efecto secundario de la anestesia general.

Kathleen Pike.

Kathleen Pike.

5. ¿Cuál es el problema?  Bueno, para empezar, la depresión se siente bastante horrible. Eso sería bastante malo, pero la depresión postoperatoria, no reconocida y no tratada, a menudo conduce a innecesarias citas médicas adicionales y pruebas, que a su vez conducen a una mayor carga psicológica y financiera. En muchos casos (quizás la mayoría), esta experiencia de la depresión es efímera. Para algunos, sin embargo, puede convertirse en una condición seria y duradera asociada con un mayor riesgo de infecciones postoperatorias y un aumento del dolor postoperatorio. Si se prolonga, es importante obtener ayuda.

En general, un alma gregaria y amante de la diversión que siempre está lista para reírse, mi padre estaba tan mal que no hablaba con ninguno de sus hijos tres días después de la cirugía y terminó regresando a la sala de urgencias en medio de la noche sin entender por qué se sentía tan mal. Muchas pruebas más tarde, regresó a casa tranquilizado por el personal de urgencias de que se estaba recuperando de su cirugía como se esperaba. Pocos días después, su estado de ánimo y energía estaban claramente recuperándose también.

Mejor preparados, podríamos haber manejado los días post-operación sin las preocupaciones emocionales adicionales y los procedimientos médicos, todo lo cual distraen de la curación.

Considere esto un aviso para la próxima vez que usted o un ser querido sean sometidos a la anestesia general.

Kathleen M. Pike, PhD, es profesora de Psicología y directora del Programa Global de Salud Mental en el Centro Médico de la Universidad Columbia (CUMC, por sus siglas en inglés). Para obtener más información, por favor visite cugmhp.org o llame al 646.774.5308.