Mientras el número de dominicanos mudándose al vecindario
aumentaba en el 80, también la demanda de la comida de Margot.
Es un lugar simple, con algunas mesas y sillas, manteles
plásticos y una profunda cocina detrás de una nevera con algunos
postres en exhibición. Orgullosamente expuesto en la ventana de
Margot’s está una reseña de la Revista Gourmet 2007 escrita por el autor
dominicano ganador del Premio Pulitzer, Junot Díaz, en su conocida
manera de hablar español-inglés.
“No parece un pabellón”, escribió Díaz. “Pero nadie en el área triestatal
satisface mejor los requisitos. Su arroz, sus habichuelas, sus gandules,
su sancocho es cocinado a la perfección de la isla. Y ellos siempre
tienen mi manjar favorito – concón – arroz quemado el cual en mi
mente es la esencia de la comida casera dominicana”.
Margot, ahora cerca de la edad de retiro, no cocina ella, pero tiene
cuatro personas en la cocina. “Yo creo que ya ellos tienen mucho del
sazón de ella”.
Margot puede haber comenzado con almuerzo, pero las tres comidas,
desde mangú (plátano majado con una selección de huevos fritos,
salami o tocineta), en la mañana hasta sopa de rabo de buey para
cena o sancocho puede ser ordenado en Margot.