How Well is your Water?
¿Qué tan buena es su agua?

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How Well is your Water?

By New York League of Conservation Voters

With warm weather just around the corner, we’ll all be seeking to hydrate more.

What better way to cool off than with drinking water right from the tap?

And though water issues might not be making as many headlines anymore, you might remain at risk without knowing it. Given the number of contaminants that can make their way into shared or even private wells, it’s important to make sure your drinking water stays clean and safe.
So how can you safeguard your water supply?

These steps can help identify potential hazards and test for any contaminants.

Are You At Risk?

Drink up.

Drink up.

If you live in an area with cause for concern, you might want to skip right to testing. With over twenty percent of private wells nationwide yielding at least one major contaminant, and potentially a third of wells hosting trace amounts of E. coli, water contamination can cause serious damage. Look no further than the news – lead poisoning incidents have skyrocketed across the country, much of it from tainted water. The New York State government typically warns of a handful of harmful microbes and chemicals, including bacteria, lead, iron, manganese, sodium, nitrates and nitrites. Of course, other chemicals, such as perfluorooctanoic acid (or PFOA), the central chemical in the Hoosick Falls incident, can take their toll as well.

The most common sources of contamination come from outdated septic tanks and poor agricultural infrastructure. Improperly stored livestock waste and aged fertilizing systems can seep toxic agents into the ground, while inadequate sewage can fail to filter out these chemicals.

With new revelations regarding water contamination, however, other sources have made themselves known, including factories that produce mass amounts of poisonous chemicals. In the case of Hoosick Falls, a long-standing Teflon factory wreaked havoc on the populace.

How Can You Tell?

Scientists at the Wadsworth Center.

Scientists at the Wadsworth Center.

Most know to let water run and flush out contaminants if it looks dark, or gives off an unusual odor. Unfortunately, aesthetic signs don’t often go hand-in-hand with the worst contaminants. Lead poisoning does not leave any physical signs; according to a number of government agencies, you cannot know if your water contains hazardous levels of lead unless you test it. Nitrate, meanwhile, shows no physical traits whatsoever, but can cause extreme and potentially life-threatening conditions in infants. Water that looks sullied from a visual perspective – brown or even black – can point to unhealthy amounts of sediment, but the major, problematic chemicals can go unnoticed if you’re looking for a clear signal.

Keep it clean.

Keep it clean.

You can, however, detect chlorine by smell and taste. As a general rule, the easier you notice the sources of contamination, the easier you can get rid of them. Conditioners designed to remove high mineral content such as calcium and magnesium can prove pricey, but straightforward, while a simple carbon filter can cut out the Chlorine.

Get Tested

So what do you do about the heavy hitters – lead, nitrate, E. coli and PFOA just to name a few? Fortunately, the state’s Wadsworth Center has compiled a database of all the labs in the area – simply search for your city, county or zip code and find one that does the right test for you. No test can cover every possible contaminant, so you can do your best by tackling the most common water-borne pathogens. The Center for Disease Control (CDC) offers a broad list of the major risks, though it still lacks some notable entries, such as PFOA.

Color matters.

Color matters.

If you’re already noticing physical signs of water-related health issues, the EPA offers a list of symptoms to help you narrow down the scope of your testing. Items such as recurring gastrointestinal illness and can point to the presence of harmful agents such as coliform bacteria. Not all of these signs are obvious, however, and even something as simple as the rapid wear of water treatment equipment can point to contamination problems.

As always, when it comes to the environment, it’s better to err on the side of caution. Recent events have shown that our water supply remains at risk. With dwindling resources and the increased frequency of droughts, it becomes imperative to make sure the water we have stays clean.

Our health depends on it.

For more information from the Wadsworth Center, please visit www.wadsworth.org.

¿Qué tan buena es su agua?

Por la Liga de Conservación de Votantes de Nueva York

Con el clima cálido a la vuelta de la esquina, todos estaremos tratando de hidratarnos más.

¿Qué mejor manera de refrescarnos que con agua potable del grifo?

Y aunque los problemas del agua no podrían ya estar apareciendo en los titulares, usted podría permanecer en riesgo sin saberlo. Teniendo en cuenta el número de contaminantes que pueden llegar a los pozos compartidos o incluso privados, es importante asegurarse de que su agua potable se mantenga limpia y segura.

Entonces, ¿cómo puede salvaguardar su suministro de agua?

Estos pasos pueden ayudarle a identificar peligros potenciales y examinar cualquier contaminante.

¿Está usted en riesgo?

A Hoosick Falls resident holds a sign with her PFOA levels.

Una residente de Hoosick sostiene un cartel con sus niveles de PFOA.

Si usted vive en una zona con motivo de preocupación, es posible que desee pasar directamente a la prueba. Con más del veinte por ciento de los pozos privados en todo el país tolerando al menos un contaminante importante, y potencialmente un tercio de los pozos albergando trazas de E. coli, la contaminación del agua puede causar graves daños. No vaya más allá de las noticias: incidentes de envenenamiento por plomo se han disparado en todo el país, muchos de ellos por agua contaminada. El gobierno del estado de Nueva York normalmente advierte de un puñado de microbios nocivos y productos químicos, incluyendo bacterias, plomo, hierro, manganeso, sodio, nitratos y nitritos. Por supuesto, otras sustancias químicas, como el ácido perfluorooctanoico (o PFOA, por sus siglas en inglés), el producto químico central en el incidente de Hoosick Falls, también pueden cobrar su cuota.

Las fuentes más comunes de contaminación provienen de fosas sépticas anticuadas y de infraestructura agrícola deficiente. Los residuos de ganado mal almacenados y sistemas viejos de fertilización pueden filtrar agentes tóxicos en el suelo, las aguas residuales pueden no filtrar estos productos químicos.

Independientemente de las nuevas revelaciones con respecto a la contaminación del agua, otras fuentes se han dado a conocer, incluyendo fábricas que producen cantidades masivas de productos químicos venenosos. En el caso de Hoosick Falls, una antigua fábrica de teflón causó estragos en la población.

¿Cómo puede darse cuenta?

Color matters.

El color importa.

La mayoría sabe que debe dejar correr el agua y eliminar los contaminantes si se ve oscura, o emite un olor inusual. Desafortunadamente, las señales estéticas no suelen ir de la mano con los peores contaminantes. El envenenamiento por plomo no deja señales físicas. De acuerdo con una serie de agencias gubernamentales, no puede saber si su agua contiene niveles peligrosos de plomo a menos que la examine. El nitrato no muestra ningún rasgo físico, pero puede causar condiciones extremas y potencialmente mortales en los bebés. El agua que se ve manchada desde una perspectiva visual -marrón o incluso negra- puede apuntar a cantidades insalubres de sedimento, pero los principales productos químicos problemáticos pueden pasar desapercibidos si usted está buscando una señal clara.

Sin embargo, puede detectar el cloro por olor y sabor. Como regla general, cuanto más fácil se note las fuentes de contaminación, más fácil puede deshacerse de ellas. Acondicionadores diseñados para eliminar el alto contenido de minerales como calcio y magnesio puede resultar caro, pero sencillo, mientras que un simple filtro de carbono puede eliminar el cloro.

Examínela

Keep it clean.

Manténgala limpio.

Entonces, ¿qué hacer con los contaminantes como el plomo, nitrato, E. coli y PFOA, solo por nombrar algunos? Afortunadamente, el Centro Wadsworth del estado ha recopilado una base de datos de todos los laboratorios en la zona, simplemente busque su ciudad, condado o código postal y encuentre uno que haga la prueba correcta para usted. Ninguna prueba puede cubrir todos los posibles contaminantes, por lo que es lo máximo que puede hacer para enfrentar a los patógenos más comunes transmitidos por el agua. El Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) ofrece una amplia lista de los principales riesgos, aunque carece de algunas entradas notables, como PFOA.

Scientists at the Wadsworth Center.

Científicos en el Centro Wadsworth.

Si ya está notando signos físicos de problemas de salud relacionados con el agua, la EPA ofrece una lista de síntomas que le ayudarán a reducir el alcance de sus pruebas. Elementos como la recurrente enfermedad gastrointestinal, puede señalar la presencia de agentes nocivos como las bacterias coliformes. No todas estas señales son evidentes, sin embargo, e incluso algo tan simple como el rápido desgaste del equipo de tratamiento de agua, puede apuntar a problemas de contaminación.

Como siempre, cuando se trata del medio ambiente, es mejor errar por el lado de la precaución. Los recientes acontecimientos han demostrado que nuestro suministro de agua sigue en riesgo. Con la disminución de los recursos y el aumento de la frecuencia de las sequías, es imprescindible asegurarnos de que el agua que tenemos se mantenga limpia.

Nuestra salud depende de ello.

Para obtener más información sobre el Centro Wadsworth, por favor visite www.wadsworth.org.