Excursión de bebida se convierte en discusión sobre obesidad, elección y punto fundamental Print E-mail
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Thursday, August 23, 2012

Excursión de bebida se convierte en discusión sobre obesidad, elección y punto fundamental

Antony, un cliente local, dijo que el utiliza la educación nutricional para tomar decisiones saludables: "Decidí tomar menos soda".

Historia y fotos por Robin Elisabeth Kilmer

Otro día, otra excursión.

Elliot Hoff, portavoz de Neoyorquinos para Elección de Bebidas, hasta ahora ha ido a ocho de ellas.

Encuentra "las excursiones de impacto" vigorizantes, mientras reconoce que la controversial prohibición de soda del Alcalde Bloomberg probablemente será aprobada por la Junta de Salud.

Sin embargo, el ir a las excursiones de impacto ha tenido sus beneficios.

"Para mi como neoyorquino es interesante ver toda la diversidad de la ciudad", dijo Hoff.

"Haber nacido en Brooklyn y crecer en Queens, resulta en que no he visto todo".

La más reciente excursión de impacto el jueves, lo llevó a Washington Heights como defensor y miembros de la Coalición para Neoyorquinos para la Elección de Bebidas se reunieron con el Concejal de la ciudad de Nueva York Ydanis Rodríguez.

Residentes a los largo de la Avenida St. Nicholas saludaban efusivamente al Concejal Rodríguez mientras le preguntaba sus pensamientos acerca de la prohibición.

José Varientos, un conductor de taxi, lo favorece.

"Es excesivo que un niño tenga una bebida tan grande", dijo Varientos, quien también cuestionó la prioridad que se le da a los tamaños de las bebidas. "El Alcalde debe de tener cosas más importantes por las cuales preocuparse en la ciudad".

La excursión se detuvo en La Sirena en la Calle 182 y la Avenida St. Nicholas.

Ahí, Hoff estimó que el 80 por ciento de las bebidas refrigeradas del restaurante tendrían que ser reemplazadas por tamaños más pequeños.

"No es justo que tengamos que comenzar todo de nuevo", lamentó Santiago, el dueño. Isidro Medina, un cliente, opinó que la prohibición desafía la libre expresión. "La gente puede tomar sus propias decisiones y el Alcalde no se debería involucrar en sus asuntos personales", dijo antes de añadir que la ausencia de sodas grandes no le impediría patrocinar La Sirena en el futuro.

El Concejal Rodríguez no fue uno de los 14 miembros del Concejo de la Ciudad de Nueva York que firmó la carta al Alcalde expresando su oposición a la prohibición, pero el si piensa que los comercios, miembros de la comunidad y los oficiales electos deben de tener voz en el asunto.

"El Concejo debería de ser parte de esta decisión. Deberíamos de tener la oportunidad de reunirnos con nuestros electores, tener nuestras reuniones y llevar al Concejo la voz de nuestra comunidad – algo que no está sucediendo ahora mismo", dijo el. "Espero que el Alcalde reconsidere como está manejando este asunto".

Una parada en la excursión, un Dunkin' Donuts en la esquina de la Calle 178 y Broadway, brevemente pasó a ser el improvisado lugar de un foro donde se debatió la crisis de la obesidad. Se arrojaron varias teorías.

Mark Tumminello, director de operaciones de 13 Burger King y Dunkin' Donuts del área, piensa que la alta fructuosa de jarabe de maíz, utilizado para endulzar muchas bebidas, es el culpable.

"Antes del 1970, ellos utilizaban caña de azúcar pura, así es que si regresas a la caña de azúcar no tienes esta azúcar alta en caloría y sin ninguna nutrición en estas bebidas", dijo el.

También en el 1970 se introdujeron las sodas de 2 litros.

El Concejal Rodríguez argumentó que una educación en nutrición es la clave para resolver el problema. "Vamos a suministrarle a los neoyorquinos las herramientas educativas y dejemos que sean ellos los que tomen la decisión", dijo

La idea pareció resonar con Antony, un cliente en Dunkin' Donuts quien había estado observando la discusión con una pequeña taza de café.

"Yo sigo leyendo acerca de toda la azúcar que estaba ingiriendo así es que decidí tomar menos soda", dijo el. Antony también observó que la cuenta de calorías en los menús ha llevado a decisiones más saludables.

El punto fundamental de Tumminellos será afectado si el consumo de soda es reducido regulando los tamaños o educando al público.

Estima que más de un 30 por ciento de las ganancias de las cadenas vienen de la venta de cosas fritas y las sodas, enfatizando la dependencia de la industria de comidas rápidas en el almidón y la azúcar.

"Ya no podemos cambiar la ganancia a emparedados", dijo Tumminello, "porque el costo de la comida está tan alto".


 

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