Carrot Top owner found dead in apparent suicide

Dueña de Carrot Top muerta en aparente suicidio

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Carrot Top owner found dead in apparent suicide

Story by Mónica Barnkow and Erik Cuello
Photos by Mónica Barnkow

La restaurantera Renee Mancino fue encontrada muerta en su pastelería.

Restaurateur Renee Mancino was found dead at her pastry shop

Renee Allen Mancino, owner of Carrot Top Pastries, was found dead this past Tues., Nov. 11th in the basement of her Washington Heights restaurant.

Officers responded to reports of gunshots at 9:45 a.m. at the shop at 3931 Broadway near 165th Street.

An NYPD Deputy Commissioner confirmed that “a female, 66 years old, was found unconscious,” adding that “the victim had a gunshot wound to the head”.

The incident is being probed as a suicide.

Mancino, known as the Carrot Cake Queen, was a fixture in the Northern Manhattan community. She opened her first shop in 1979. For all its pastries, sandwiches and muffins, it was Mancino’s carrot cakes that brought her the greatest renown.

Renee con su marido y socio, Roberto Mancino, en años anteriores. Foto: carrottoppastries.com

Renee with her husband and partner, Robert Mancino, in earlier years. Photo: carrottoppastries.com

Over the course of her three decades of work, she was known also for engaging residents and helping to support local arts and community projects.

By late morning, hundreds of shocked residents had gathered outside the restaurant. Standing outside also were the shop’s employees, some of which were reportedly inside the restaurant when Mancino died.

“We are going to give no statement,” said Patty, a former employee of the store. “We are hurt right now.”

Many insisted that Mancino had always seemed a happy and energetic person.

“She seemed alright,” said Fawn Traigis, who had visited the store late last week.

Salvador Marte era un cliente diario.

Salvador Marte was a daily patron.

“It is incredible that someone like her has done such a thing,” added Salvador Marte, who said he was a daily patron.

He was one of many who shared stories of Mancino’s kindness and warmth.

“She was a humanitarian,” said José Cabrera. “She was very friendly. She got me a Spanish version of the Koran.”

Some sought to make sense of the sudden loss.

“It could have been depression,” remarked Marilyn Salcé.

Another man who declined to give his name said that the fact that her death had occurred inside the store surprised him.

“It is as if she was trying to make a statement,” he said.

By the early afternoon, members of METT Medical Emergencies arrived to remove Mancino’s body, using a side entrance on 165th Street.

La tienda fue cerrada.

The store was closed.

In 1970, Mancino, interested in studying forensic science, moved to New York from Cleveland. She fell in love and married, and had a daughter, Tanyika. Her husband passed away, and the single mother turned to baking carrot cakes at home to support her family.

Remaining committed to a career in medicine, she pushed ahead, saving money for her and her daughter’s education paths. But just days before beginning medical school, she suffered a severe car accident and lost much of her memory.

Still, some things endured. Among them was her recipe for carrot cake, which she continued to make for individuals, families, shops and restaurants.

She would later marry Robert Mancino, and together, they established first Carrot Top Pastries, in Inwood, on Broadway and 214th Street in 1979.

Four years later, they opened the second location in Washington Heights.

Mancino could often be found behind the counter or in the kitchen in either locale, thick hair tied back in pigtails, a jaunty cap at an angle and a ready smile.

Una cartulina recortada de Mancino en la tienda de Inwood. Foto: M. Fitelson

A cardboard cut-out of Mancino at the Inwood store.
Photo: M. Fitelson

On Tuesday afternoon, standing just outside the door through which his wife’s body would be carried, a distraught Robert Mancino was consoled by friends and family.

He spoke out in anger, directing his ire at the store landlord.

“For five years, they have been harassing us,” he charged. “For 31 years, since we were very young, we have been in business. You can chop everybody’s head and they don’t care.”

In a 1990 New York Times interview, Mancino reflected – happily – on a life full of hard work, challenge, and success.

“They say God protects babies and fools,” she said. “I fall under that clause.”

 

Dueña de Carrot Top encontrada muerta en aparente suicidio

Historia por Mónica Barnkow y Erik Cuello
Fotos por Mónica Barnkow

La restaurantera Renee Mancino fue encontrada muerta en su pastelería.

La restaurantera Renee Mancino fue encontrada muerta en su pastelería.

Renee Allen Mancino, propietaria de Carrot Top Pastries, fue encontrada muerta el pasado martes 11 de noviembre en el sótano de su restaurante en Washington Heights.

Los oficiales respondieron a reportes de disparos a las 9:45 am en la tienda ubicada en el 3931 de Broadway, cerca de la calle 165.

Un comisionado adjunto del NYPD confirmó que “una mujer de 66 años fue encontrada inconsciente”, y agregó que “la víctima tenía una herida de bala en la cabeza”.

El incidente está siendo investigado como un suicidio.

Mancino, conocida como la reina del pastel de zanahoria, fue una figura en la comunidad del norte de Manhattan. Abrió su primera tienda en 1979. Aun con sus pasteles, sándwiches y panecillos, los pasteles de zanahoria fueron los que le dieron mayor renombre a Mancino.

Una cartulina recortada de Mancino en la tienda de Inwood. Foto: M. Fitelson

Una cartulina recortada de Mancino en la tienda de Inwood. Foto: M. Fitelson

A lo largo de sus tres décadas de trabajo, fue conocida también por involucrar a los residentes y por apoyar las artes locales y los proyectos comunitarios.

A finales de la mañana, cientos de residentes conmocionados se reunieron afuera del restaurante. Afuera estaban también los empleados de la tienda, algunos de los cuales se encontraban -según los informes- dentro del restaurante cuando Mancino murió.

“No vamos a dar ninguna declaración”, dijo Patty, una antigua empleada de la tienda. “Estamos dolidos en este momento”.

Muchos insistieron en que Mancino había parecido siempre una persona feliz y llena de energía.

“Ella parecía estar bien”, dijo Fawn Traigis, quien había visitado la tienda la semana pasada.

“Es increíble que alguien como ella haya hecho algo así”, añadió Salvador Marte, quien dijo que era un cliente diario.

Él fue uno de los muchos que compartieron historias de amabilidad y calidez de Mancino.

“Ella era humanitaria”, dijo José Cabrera.

“Ella era humanitaria”, dijo José Cabrera.

“Era una persona humanitaria”, dijo José Cabrera. “Era muy amable, me consiguió una versión en español del Corán”.

Algunos trataron de dar sentido a la repentina pérdida.

“Pudo haber sido depresión”, comentó Marilyn Salcé.

Otro hombre -que no quiso dar su nombre- dijo que el hecho de que su muerte hubiera ocurrido dentro de la tienda lo sorprendió.

“Es como si ella estuviera tratando de hacer una declaración”, dijo.

Por la tarde, los miembros de Emergencias Médicas METT llegaron a retirar el cuerpo de Mancino, usando una entrada lateral en la calle 165.

En 1970, Mancino, interesada en el estudio de la ciencia forense, se mudó a Nueva York desde Cleveland. Se enamoró, se casó y tuvo una hija, Tanyika. Su marido falleció y la madre soltera empezó a hornear pasteles de zanahoria en casa para mantener a su familia.

La tienda fue cerrada.

La tienda fue cerrada.

Empeñada en seguir una carrera en el campo de la medicina, siguió adelante, ahorrando dinero para su educación y la de su hija, pero apenas unos días antes de comenzar la escuela de medicina, sufrió un accidente de tráfico grave y perdió gran parte de su memoria.

Aun así, logró mantener algunos recuerdos, entre ellos la receta del pastel de zanahoria, que continuó haciendo para individuos, familias, tiendas y restaurantes.

Más tarde se casó con Roberto Mancino y juntos establecieron la primera tienda Carrot Top Pastries, en Inwood, en Broadway y la calle 214, en 1979.

Cuatro años más tarde abrieron la segunda ubicación en Washington Heights.

A Mancino a menudo se le podía encontrar detrás del mostrador o en la cocina, ya fuese con el pelo grueso recogido en coletas, o una gorra alegre en un ángulo y una sonrisa fácil.

El martes por la tarde, de pie junto a la puerta a través de la cual se llevarían el cuerpo de su esposa, un angustiado Roberto Mancino era consolado por amigos y familiares.

El famoso pastel de zanahoria de Mancino.  Foto: M. Fitelson

El famoso pastel de zanahoria de Mancino.
Foto: M. Fitelson

Habló con ira, dirigiéndola al casero donde la tienda esta ubicada.

“Durante cinco años, ellos nos han estado acosando”, acusó. “Durante 31 años, desde que éramos muy jóvenes, hemos estado en el negocio. Ellos le pueden cortar la cabeza a todo el mundo y no les importa”.

En una entrevista en 1990 para el New York Times, Mancino reflexionaba -felizmente- sobre una vida llena de trabajo duro, desafíos y éxito.

“Dicen que Dios protege a los bebés y a los tontos”, dijo. “Caigo en esta cláusula”.