Bearing witness to battle
Testigo de la batalla

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Bearing witness to battle

Story by Sherry Mazzocchi

The Mansion will host a free event to commemorate the Battle of Harlem Heights. <br/><i>Photo: Morris-Jumel Mansion</i>

The Mansion will host a free event to commemorate the Battle of Harlem Heights.
Photo: Morris-Jumel Mansion

General George Washington’s army was in full retreat when something made them turn around and fight.

“The Battle of Harlem Heights was a turning point in the Revolutionary War,” said Danielle Hodes, Education Director at the Morris-Jumel Mansion Museum.

The museum will commemorate the battle this year with a major family-oriented event on Sept. 20th.

“It was the first major victory in the war, and it was the first time that the Continental soldiers were able to push back the British,” she said.

By mid-September of 1776, soldiers in the Continental Army were sick, hungry and deserting. They’d slept outside for weeks, mostly without a change of clothes. Many hadn’t been paid in months.

Washington wrote John Hancock for supplies. The soldiers desperately needed more rations, tents, blankets and kettles.  They were about to leave the city, moving the sick out first, along with whatever ammunition they had.

On Friday, Sept. 13th, most of the army had marched from Lower Manhattan to Harlem Heights, on route to upstate New York. At the same time, five British warships slowly sailed up the East River.

The British planned to invade Sunday. If they’d waited slightly longer, they could have taken New York City without a battle.

The Brits came ashore at Kips Bay and fired away at a small outpost of soldiers for an hour. Washington was four miles north. Hearing the battle, he raced downtown on his horse, only to see his terrified men panic and retreat.

Part of the day will demonstrate how soldiers spent time during the war.

Part of the day will demonstrate how soldiers spent time during the war.

On the 16th, Washington was occupying the home of Loyalists who’d fled the city. He learned the British were advancing north. A scouting party of about 100 men encountered a pocket of British soldiers. The Continental Army troops fought hard, but they were soon outnumbered.

As they fled, the Brits sounded their bugles with an infuriating call.

It was a foxhunt call, signaling that the fox was in retreat with hounds on its tail.

“The British army might have looked on this as more sport than war,” explained Hodes.

Washington, a Virginia planter and foxhunter, fully understood the disrespect as intended and ordered a counterattack.

Nearly 1,800 men fought about 5,000 British troops in a buckwheat field where Columbia University now stands. The battle lasted for hours, and slowly the red coats lost ground and ultimately fled.

“It was kind of a morale victory, too,” said Hodes. “At this point, they hadn’t really been successful and the whole army hadn’t coalesced as one Continental Army.”

Washington’s headquarters, overflowing with his staff and officers, is now the Morris-Jumel Mansion. Along with Washington, approximately 50 people slept there during wartime, filling the hallways, basement and attic. The rest of the soldiers camped outside on the surrounding countryside.

The home belonged to Mary Philipse Morris and her husband Roger, who fought alongside Washington in the French and Indian War. After the Morris family fled, two of their slaves stayed behind. One of them, Martha, cooked for Washington.

“We know she was paid for her work,” Hodes said.

Washington, who traveled with a full set of china during wartime, ate better than most of his men. Regular soldiers had ration packs with dried meat, salt and rice.

“Originally they were also given whiskey,” said Hodes. “Later it was replaced with coffee.”

The Mansion’s Battle of Harlem Heights event is free with museum admission and explores how soldiers spent time during war. The Sept. 20th event has a variety of family activities.

To find out more about events at the Mansion, please visit: http://www.morrisjumel.org.

Testigo de la batalla

Historia por Sherry Mazzocchi

Parte del día mostrará cómo pasaban el tiempo los soldados durante la guerra.

Parte del día mostrará cómo pasaban el tiempo los soldados durante la guerra.

El ejército del general George Washington estaba en plena retirada cuando algo les hizo dar la vuelta y luchar.

“La batalla de Harlem Heights fue un punto decisivo en la Guerra de Independencia”, dijo Danielle Hodes, directora de educación en el Museo Mansión Morris-Jumel.

El museo conmemora este año la batalla con un gran evento familiar el 20 de septiembre.

“Fue la primera gran victoria en la guerra y fue la primera vez que los soldados continentales fueron capaces de hacer retroceder a los británicos”, dijo.

A mediados de septiembre de 1776, los soldados del ejército continental estaban enfermos, hambrientos y desertando. Habían dormido al exterior durante semanas, la mayoría sin cambiarse de ropa. Muchos no habían recibido un pago en meses.

Washington le escribió a John Hancock solicitando suministros. Los soldados necesitaban desesperadamente más raciones, tiendas de campaña, mantas y hervidores. Estaban a punto de salir de la ciudad, llevando a los enfermos primero junto con cualquier munición que tenían.

El viernes 13 de septiembre la mayor parte del ejército había marchado desde el Bajo Manhattan a Harlem Heights, rumbo al norte del estado de Nueva York. Al mismo tiempo, cinco buques británicos de guerra lentamente navegaban por el East River.

Los británicos planeaban invadir el domingo. Si hubieran esperado un poco más, podrían haber tomado la ciudad de Nueva York sin una batalla.

Los británicos desembarcaron en Kips Bay y dispararon hacia un pequeño puesto de avanzada de los soldados durante una hora. Washington estaba cuatro millas al norte. Al escuchar la batalla, corrió al centro en su caballo sólo para ver a sus aterrorizados hombres entrar en pánico y retirarse.

La mansión será la sede de un evento gratuito para conmemorar la batalla de Harlem Heights. <br/><i>Foto: Mansión Morris-Jumel</i>

La mansión será la sede de un evento gratuito para conmemorar la batalla de Harlem Heights.
Foto: Mansión Morris-Jumel

El día 16, Washington estaba ocupando la casa de los leales que habían huido de la ciudad. Se enteró de que los británicos avanzaban hacia el norte. Un grupo de exploradores de unos 100 hombres encontró una resistencia de soldados británicos. Las tropas del ejército continental lucharon duro pero pronto fueron superados en número.

Mientras huían, los británicos sonaron sus cornetas con un llamado exasperante.

Fue un llamado foxhunt, señalando que el zorro estaba en retirada con perros en su cola.

“El ejército británico podría haber visto esto como algo más deportivo que una guerra”, explicó Hodes.

Washington, un plantador de Virginia y cazador de zorros, comprendió plenamente la falta de respeto como se pretendía, y ordenó un contraataque.

Casi 1,800 hombres lucharon contra unos 5,000 soldados británicos en un campo de trigo sarraceno donde la Universidad de Columbia se ubica actualmente. La batalla se prolongó durante horas y poco a poco los abrigos rojos perdieron terreno y finalmente huyeron.

“Fue un poco una victoria moral también”, dijo Hodes. “En ese momento, no habían sido realmente un éxito y el ejército no se había fusionado como uno continental”.

El cuartel general de Washington, rebosante con su personal y oficiales, es ahora la mansión Morris-Jumel. Junto con Washington, unas 50 personas durmieron allí en tiempos de guerra, llenando los pasillos, sótano y ático. El resto de los soldados acampó al aire libre en los alrededores.

La casa pertenecía a María Philipse Morris y su esposo Roger, quien luchó junto a Washington en la Guerra Francesa e India. Después de  que la familia Morris huyera, dos de sus esclavos se quedaron atrás. Uno de ellos, Martha, cocinó para Washington.

“Sabemos que le pagaron por su trabajo”, dijo Hodes.

Washington, quien viajaba con el juego completo de vajilla en tiempos de guerra, comía mejor que la mayoría de sus hombres. Los soldados regulares tenían paquetes de raciones con carne seca, sal y arroz.

“En un principio también se les dio el whisky”, dijo Hodes. “Más tarde fue sustituido por café”.

El evento de la batalla de Harlem Heights de la Mansión es gratuito con la entrada al museo, y explora cómo pasaban el tiempo los soldados durante la guerra. El evento del 20 de septiembre tiene una variedad de actividades familiares.

Para conocer más sobre los eventos en la Mansión, por favor visite: http://www.morrisjumel.org.