Asunto del cerebro Print E-mail
Written by Sherry Mazzocchi   
Wednesday, September 26, 2012

De izquierda a derecha: Dra. Victoria Arango y Manuela Douglass forman un equipo en el recinto del Centro Médico del Columbia Presbyterian en el cual los cerebros de aquellos que han cometido suicidio son estudiados.

Estudiando suicidio, diapositiva a diapositiva

Manuela Douglass podría considerarse como una nota en la investigación del suicidio, pero ella es una importante.

Douglass ha cortado más especímenes de cerebro que cualquier otra persona en América del Norte, posiblemente hasta en el mundo.

Por los pasados 17 años, ella ha seccionado cerebros en el Norte de Manhattan en el recinto del Centro Médico de la Universidad Columbia para investigación clínica sobre el suicidio. Ella los corta a un ancho de 20 micrones – o 0.000787 pulgadas – y los monta en diapositivas.

Cuando se le preguntó cuantos había creado, se rió y señaló ha varias líneas de tablillas, cada uno con cientos de cajas de diapositivas. Treinta y un congeladores esparcidos por el edificio también están llenos de su trabajo.

Ella cree ha hecho cientos de miles de diapositivas.

“Seré honesta con usted,” ella dijo, “yo grito a veces cuando estoy haciendo esto. Tengo una persona en mi mano. Cada rebanada, cada pedazo que corte es una persona.”

Ella no comenzó su carrera como rebanadora de cerebros.

A la edad de 22, se mudó a los E.U. de Cuba con su marido. Eso fue en el 1970, y ninguno de los dos hablaba inglés con fluidez o tenían mucha educación. Dos semanas después de llegar a Washington Heights, un pariente les encontró trabajo de limpieza en el Centro Médico de la Universidad Columbia.

La historia de Douglass es el sueño americano, impulsado por su ética de trabajo y un apasionado deseo de ayudar a la gente. Ella aprendió inglés e impresionó a sus supervisores con su dedicación aun para las tareas más pequeñas. Hasta los altos ejecutivos, incluyendo a Steven Papp, el antiguo asistente de director de administración del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, o PI, reconoció que ella era alguien especial.

El esposo de Douglass murió prematuramente de un ataque al corazón.

Ella continúo trabajando y crió a sus dos hijas sola. Por 25 años, trazó su camino lentamente a través de trabajos diferentes y mejores. Limpió pisos y platos.

Eventualmente encontró trabajo en un laboratorio de investigación, cuidando animales, alimentándolos y limpiando sus jaulas.

Cuando ese laboratorio de investigación se mudó a Brooklyn, Douglass se quería quedar en Manhattan. Ella le pidió ayuda a Papp para encontrar un nuevo trabajo en PI.

“Este instituto es como mi segundo hogar,” ella explicó. “Sería muy difícil irme.”

Papp arregló una entrevista con la Dra. Victoria Arango, directora asociada de imagen molecular y neuropatología. La Dra. Arango la contrató en el acto. Ella se tomó el tiempo de enseñar a Douglass el cuidadoso arte de crear diapositivas de materia gris. El trabajo impresionantemente delicado requiere trabajar en temperaturas bien frías y es exacto.

“A veces oro mientras que hago este trabajo,” Douglass dijo.

Las diapositivas son utilizadas por un equipo de investigadores encabezado por el Dr. J. John Mann, director y Dra. Arango, en PI.

Los doctores Mann y Arango han investigado el suicidio desde el 1986 en tres instituciones diferentes – la Universidad Cornell, la Universidad de Pittsburgh y la Universidad Columbia.

Su pionera investigación reveló que las personas que cometen suicidio tienen un déficit en la región orbital de la corteza cerebral, localizado en el lóbulo frontal justo detrás de los ojos.

“Esa región está envuelta en detener comportamiento – o comportamiento de inhibición”, dijo la Dra. Arango. También descubrieron anomalías en los receptores recibiendo señales del sistema serotoninérgico, el cual está enlazado con la habilidad del cerebro para inhibir acciones. “Encontramos que hay cambios en el número de células que hay ahí”, dijo la Dra. Arango. “Hay una pérdida de células”.

Las diapositivas que Douglass crea revelan que el cerebro de una persona que muere por suicidio es diferente al de una persona que estaba deprimida y murió por causas naturales.

“Los cambios en el suicidio están mucho más localizados y los cambios en la persona deprimida están mucho más extendidos”, explicó la Dra. Arango.

Añadió que hay demasiada información innecesaria alrededor del suicidio.

Es una enfermedad que es culpa de nadie.

“Las personas que lo hacen están enfermas. Podemos ver eso bajo el microscopio. Podemos conseguir más con investigación y entonces esperamos poder prevenir el suicidio”.

Las metas de la investigación son una de las razones por la que Douglass trata su trabajo tan reverentemente.

“Es un pequeño pedazo de trabajo, comparado con lo que hace la Dra. Arango”, dijo ella. “Pero tienes que poner tu corazón, tu alma y tu espíritu en ello. No es un trabajo fácil”.

La Dra. Arango llama a Douglass humilde.

“Manuella es bien, bien talentosa”, dijo la Dra. Arango. “Ella puede tomar especímenes del cerebro – sin arrugas – sin nada – y colocar esos pedazos de cerebro en un pedazo de vidrio.  Sin eso, no podríamos hacer ninguno de los estudios”.

Para escuchar a Manuella Douglass y a la Dra. Victoria Arango discutir su trabajo, favor de visitar bit.ly/MT_72.

Para observar la ciencia de diapositivas, favor de visitar bit.ly/MT_71.

 

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