All hail the hut
Todos saludan el bohío

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All hail the hut

Story and photos by Mónica Barnkow

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“Nobody leaves here empty-handed,” said owner Fausto Enrique.

El Nuevo Bohío might seem, at first glance, the typical Latin Caribbean restaurant.

Like many, the restaurant specializes in Dominican and Puerto Rican fare, and there are the familiar scents of sofrito and freshly ground espresso wafting in the air.

But there is more to the aromatic story.

An immigrant from the Dominican Republic, owner Fausto Enrique took over the restaurant, which translates to “The New Hut,” two years ago.

Enrique, a bodeguero for many years, was relatively new to the restaurant business.

But he was no rookie.

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The shrimp mofongo.

Enrique quickly moved to maximize the customer experience the moment they walk in.

Three screens depict rotating large-scale images of various tantalizing menu items, making it easier for patrons to make their selections.

He also hired a local Dominican artist to paint colorful landscapes of his native country and of Puerto Rico to adorn all walls.

It is a personal touch that connotes childhood for many, including Enrique himself.

“As a child, I used to do that, too,” said Enrique, referring to a mural depicting a woman carrying large barrels of water atop a mule. “Every day, since I was 8 years old, I had to travel more than one kilometer to fetch water.”

Enrique also revamped the menu, ensuring that there is dish to suit one’s appetite – no matter the hour or the “antojo” (whim).

Service with a smile

Service with a smile

There are eggs, prepared any style, with robust sides of bacon, ham, pork, turkey or beef sausage; omelettes, pancakes and French toast round out the morning’s selections.

For lunch and dinner, there are heaping plates of roast chicken and pork, and pepper steak that are served with white rice and beans, plaintains, and salads. Seafood is made to order, and there are hearty soups and satisfying mofongos.

Sandwiches and burgers are prepared all day long, and should you be seeking a more adventurous meal, the menu also offers such delicacies as gizzards and blood sausages.

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The murals were commissioned.

To wash it all down, there are fresh natural juices, including the famed Morir Soñando (a frothy orange juice and milk beverage) and chinola (passionfruit juice), in addition to bottled beers, house wines and soft drinks.

But the real secret, says Enrique, is the kitchen’s sofrito, a sauce made of garlic, onion, peppers, tomatoes, and other ingredients, that forms the base of much of Latin Caribbean cuisine.

“We make it ourselves,” said Enrique. “Instead of using artificial sofrito, we make it from scratch.”

In addition, the food is prepared fresh daily.

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“The flavor is incredible,” said Francis Guzmán.

“We don’t reuse any food,” he explained. “Whatever is left, we discard.”

Or given away to those in need.

“Nobody leaves here empty-handed,” said Enrique. In addition to ensuring no one is turned away hungry, Enrique serves as President of Asociación de Villatapienses Unidos, an organization that helps ease the needs of impoverished people in Dominican Republic.

“If one could put oneself on somebody else’s place the world would be different,” said Enrique, who ensures that his staff adheres to the same ethos of service.

Staff members are attentive and gracious, whether orders are taken at the counter or at the table.

“This is what I like to do,” said server Johanna Peña.

“I like to share with people,” added her colleague Glenys Peralta, who said she had always enjoyed working in the hospitality business.

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The restaurant is busy at all hours.

With a family-friendly atmosphere, the restaurant attracts many regulars.

“The food is very good,” said Francis Guzmán. “The flavor is incredible.”

Andrew Stevenson said he favored “the baked chicken with rice and beans and sweet plantains.”
In addition, the spot is a favorite with local celebrities and elected officials, including Bronx Borough President Rubén Díaz, Jr.

“They order in large quantities for parties,” explained Juan Ventura, a “compadre” of Enrique, who helps out at the restaurant when not driving trucks across the country.

And there are even busier days ahead.

El Pabellón Hispano de la Ciudad, a health care facility, will open across the street from the restaurant in a matter of months.

“There will be more than 1,500 people among health workers and visitors,” said Ventura.
No doubt they will find their way to El Nuevo Bohío, home to what regular patron Derek Smith considers is “the best Latin food in the Bronx.”

El Nuevo Bohío
1155 Webster Avenue
The Bronx, NY 10456
718.293.2954

Todos saludan el bohío

Historia y fotos por Mónica Barnkow

“Nadie se va de aquí con las manos vacías”, dijo su dueño Fausto Enrique.

“Nadie se va de aquí con las manos vacías”, dijo su dueño Fausto Enrique.

El Nuevo Bohío a primera vista puede parecer el típico restaurante Latino Caribeño.

Como muchos, el restaurante se especializa en comida dominicana y puertorriqueña, y en el aire hay los familiares olores de sofrito y café recién molido.

Pero hay más en la aromática historia.

Inmigrante de la República Dominicana, su dueño Fausto Enrique se hizo cargo del restaurante, el cual se traduce a “The New Hut”, dos años atrás.

Enrique, bodeguero por muchos años, era relativamente nuevo en el negocio del restaurante.

Pero no era ningún novato.

El mofongo con camarones.

El mofongo con camarones.

Enrique rápidamente se movió a maximizar la experiencia del cliente tan pronto entró.

Tres pantallas giratorias muestran a gran escala imágenes de varios tentadores platos del menú, facilitándole al cliente el hacer sus selecciones.

También contrató a un artista local dominicano para pintar coloridos paisajes de su nativo país y de Puerto Rico para adornar todas las paredes.

Es un toque personal que implica la niñez para muchos, incluyendo al mismo Enrique.

“Cuando niño, yo también solía hacer eso”, dijo Enrique, refiriéndose al mural representando una mujer cargando grandes barriles de agua en una mula. “Todos los días, desde que tenia 8 años de edad, tenia que viajar más de un kilómetro para buscar agua”.

Enrique también renovó el menú, asegurándose que hubiese un plato para satisfacer su apetito – no importa la hora o el antojo.

Hay huevos, preparados de cualquier manera, con grandes complementos de tocineta, jamón, cerdo, salchicha pavo o  carne; tortillas, panqueques y tostadas francesas para la selección de la mañana.

Para almuerzo y cena, hay platos de pollo y cerdo asado, y ‘pepper steak’ que son servidos con arroz blanco y habichuelas, tostones y ensalada. Los mariscos se hacen por orden, y hay saludables sopas y mofongos.

Todo el día se preparan emparedados y hamburguesas, y se está buscando una comida más aventurera, el menú también ofrece manjares como mollejas y morcillas.

Los murales fueron encargados.

Los murales fueron encargados.

Para bajarlo, hay jugos naturales frescos, incluyendo el famoso Morir Soñando (un espumoso jugo de naranja y leche) y chinola (jugo de parcha), además de cervezas de botella, vinos de la casa y gaseosas.

Pero el secreto real, dice Enrique, es el sofrito de la cocina, una salsa hecha de ajo, cebolla, pimientos, tomates y otros ingredientes, que forman la base de mucha de la comida latino caribeña.

“Lo hacemos nosotros”, dijo Enrique. “En lugar de utilizar sofrito artificial, lo hacemos desde el principio”.

Además, la comida es preparada diariamente fresca.

“El sabor es increíble”, dijo Francis Guzmán

“El sabor es increíble”, dijo Francis Guzmán

“No reutilizamos ningún alimento”, explicó. “Lo que queda, lo desechamos”.

O la regalamos a aquellos que la necesiten.

“Nadie se va de aquí con las manos vacías”, dijo Enrique. Además de asegurar que nadie se va con hambre, Enrique sirve como presidente de la Asociación de Villatapienses Unidos, una organización que ayuda a aliviar las necesidades de personas pobres en la República Dominicana.

“Si uno se pusiera en el lugar de alguien más el mundo seria diferente”, dijo Enrique, quien asegura que sus empleados se adhieren a la misma filosofía de servicio.

Los empleados son atentos y amables, ya sea que las órdenes se tomen en el mostrador o en la mesa.

“Esto es lo que me gustar hacer”, dijo Johanna Peña.

“Me gusta compartir con la gente”, añadió su colega Glenys Peralta, quien dijo siempre ha disfrutado de trabajar en el negocio de la hospitalidad.

El restaurante está ocupado a todas horas.

El restaurante está ocupado a todas horas.

Con un ambiente familiar, el restaurante atraer muchos regulares.

“La comida es bien buena”, dijo Francis Guzmán. “El sabor es increible”.

Andrew Stevenson dijo que el favorece “el pollo al horno con arroz y habichuelas y amarillos”.

Además, el lugar es uno favorito de celebridades locales y oficiales electos, incluyendo al presidente del condado del Bronx, Rubén Díaz, Jr.

“Ellos ordenan en grandes cantidades para fiestas”, explicó Juan Ventura, compadre de Enrique, quien ayuda en el restaurante cuando no está conduciendo camiones a través del país.

Y todavía quedan muchos días ocupados por delante.

Servício con una sonrisa.

Servício con una sonrisa.

El Pabellón Hispano de la Ciudad, una facilidad del cuidado de la salud, abrirá al otro lado de la calle del restaurante en cuestión de meses.

“Habrá más de 1,500 personas entre trabajadores de la salud y visitantes”, dijo Ventura.

No hay duda que conseguir su camino hacia El Nuevo Bohío, hogar de lo que el cliente regular Derek Smith considera es ‘la mejor comida latina en el Bronx”.

El Nuevo Bohío
1155 Avenida Webster
Bronx, NY 10456
718.293.2954