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"El Auto" está lleno de coches y personas que los aman. Este es un Chevy clásico que a menudo se puede observar en el oeste de la Calle 207. FOTO: QPHOTONYC
Por David Keisman
Durante el último año el Manhattan Times ha publicado la columna Viviendo El Alto. El objetivo de nuestro periódico es el compartir ‘The Heights’; lo que significa vivir aquí, respirar aquí, jugar aquí. Luego de doce años de publicar este periódico, he llegado a la conclusión que la columna podría haber sido llamada Viviendo El Auto.
Si Auto, como vehículo, automóvil.
Este vecindario es loco con los carros.
Hay un respeto por los autos, por el suyo y el de otro. Hay un club, un código, camaradería entre personas que poseen y conducen autos en El Alto. Hay reglas de conducir únicas en nuestro vecindario.
Dogma de estacionamiento el cual, si no es seguido, podría llevarlo a encontrarlo encajonado en el día alterno sin modo de salir.
Vecinos, incluso desconocidos, vigilan los autos de otros.
Siempre sentí que, en El Auto, un extraño viene rápido si ve que un auto es vandalizado como si estuvieran presenciando un robo de banco.
En El Auto (me está comenzando a gustar el sonido de eso), muchos de nosotros instalamos sistemas de sonidos de conciertos en nuestros autos. En la Décima Avenida y la Calle 212, al lado de una tienda neumáticos vendiendo llantas y ‘fixing flats’, hay un sinfín de clientes instalando tintes de ventanas y mimando sus autos con accesorios.
Yo argumento que las estaciones de gasolina en El Auto son, esencialmente, salones de belleza para los hombres. Si deseas escuchar noticias y hacer cuentos a la estación de gasolina BP, y mantén tus oídos atentos.
Hombres y mujeres, lo hacen mientras siguen.
En la República Dominicana, de donde vienen muchas de las personas de El Auto, el lavado de auto es una celebración de sábado en la noche. A lo mejor comienzo un lavado de autos aquí. Lo estaría llamando “Lavar y Wepa”.
Hecho: El Auto tiene más estaciones de gasolina, sitios para lavar autos, tiendas de neumáticos, tintes de ventanas, mecánicos, tiendas de coalición e instaladores de sonido que cualquier lugar en Manhattan.
¿Cómo se que eso es cierto? Me fue dicho como hecho en la gasolinera – donde mentiras, especialmente sobre autos, no son permitidas.
Nadie en su sano juicio debería de estar en un auto la noche del viernes o el sábado en El Auto. Sin embargo, TODO EL MUNDO que posee un auto está en la calle esos días. Toma una hora sólo moverse diez bloques.
Y sabemos como conducir en El Auto.
Déle una mirada a las reglas de la calle según publicadas por un lugar de rentas de autos en la República Dominicana. Yo también aprendí estas reglas, pero mientras tomaba ‘Driver’s Ed’ en el Lower East Side.
. La única ley que es aplicada es que utilice el cinturón de seguridad. Si no lo hace, tiene que pagar una multa.
. El derecho al paso se le da al vehículo el cual está en la calle.
. Los camiones tienen prioridades antes que los autos.
. La luz verde indica, que puede seguir; aunque, tenga cuidado, es posible que otros autos crucen.
. La luz roja significa, “por favor deténgase y verifique el tráfico. Si no puede ver a nadie entonces puede conducir”.
. Puede pasarle a un auto al lado derecho o el izquierdo. No importa.
. Los límites de velocidad si existen, pero no hay control. Pero no debería de conducir a más de 120 kilómetros en la autopista y 80 kilómetros en otras calles. Adentro en los pueblos reduzca a 40 kilómetros, porque los niños juegan en las calles.
. Si desea hacer un viraje a la izquierda, es posible que otros autos continúen pasando en el lado izquierdo, aunque puedan ver en la oscuridad su indicación.
La verdad es esa, en El Auto, hay un respeto por los compañeros conductores, un deseo de ayudar a alguien cuyo auto está atascado y ayudarte a palear para salir de una nevada.
Velamos las valiosas posesiones de los otros, nuestros autos.
El otro día me coloqué detrás de un auto para estacionarme. El auto al frente mío, con el motor encendido, estaba preparándose para dejar el espacio, cuando se detuvo abruptamente y un hombre saltó fuera. El estaba agitando su pequeño boleto de ‘Muni-meter’ a mí.
“Oiga, me quedan 15 minutos, ¿los quiere? No le voy a cobrar”, ofreció el.
“No gracias”, dije, “necesito más tiempo”.
Se encogió y se fue.
A mi me gustan los autos, me gusta la gente de los autos.
Tenemos una cultura de autos en El Auto. Tenemos códigos.
Nos cuidamos mutuamente.
Felices Días de Fiesta El Alto; guíe con cuidado.
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