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Viviendo El Alto: Hasta Pronto, nos vemos pronto Print E-mail
Written by Gloria Pazmiño   
Tuesday, November 22, 2011

Sólo esta misma semana pasada estaba escribiendo acerca de mi primer año en El Alto. Y esta semana escribo para decir "hasta pronto", un nos-vemos más-tarde, que no debe ser confundido con un adiós.

Sucedió así, de repente, inesperadamente, como suelen pasar muchas cosas en El Alto. De hecho, muchos de los recuerdos que me llevo conmigo ocurrieron exactamente así, siempre esperar lo inesperado en un barrio que alude a la constancia.

Un año de reportajes en El Alto, trajeron una inmersión total en una comunidad acogedora y una cultura de barrio que esta en crecimiento.

De los parques, a las bodegas, al hombre que vende las Piraguas, al salón de belleza. Al puente George Washington, la puesta de sol desde Ft. Tryon, la comida, la Doñas,  el tren A, y la emocionante pesadilla de conducir en la calle Dyckman, por el  hip-hop en APT. 78, el tipo que te habla español y vende comida china en el oeste de la Calle 207 (el que vende arroz frito y maduros), la torta Dominicana, Guinness en el pub irlandés, y el café.

Lo voy a extrañar todo.

Pero el año no se puede resumir en instalaciones medio clichés de El Alto, también vino repleto de participación comunitaria. Me familiaricé y, a veces me fasciné con la Junta Comunal 12, un grupo de incansables y dedicados residentes del barrio que nos representan a nivel de gobierno de la ciudad. ¿Sientes curiosidad? ¿Confundido? Los insto a que se unan a ellos, o por lo menos infórmese.

Conocí las organizaciones comunitarias que sirven a una serie de causas diferentes. Algunos ayudan a los grupos de inmigrantes en El Alto, una causa cercana a mi corazón. Otros alimentan a los que tienen hambre, están sin techo, enseñan a aquellos que buscan una formación, y a veces simplemente dan una mano.

A los artistas: hicieron cada semana interesante e inspiradora. De aquellos de ustedes que hacen camisetas y las venden para pagar la universidad, a los que son maestros en un lienzo, o poseen un buen ojo detrás de un lente, los compositores y músicos que tocan al ritmo de los latidos del corazón del barrio. Los actores que subieron al escenario para mostrar los problemas y encontrar una solución, al Paseo de las Artes, la energía que nos infundió durante el verano, y por dejarnos con ganas de más, por inspirarnos a seguir creando más.

También hubo momentos de frustración, enojo y tristeza en el momento en que nuestra comunidad se enfrentó a la violencia, el choque del barrio con la autoridad y la incomprensión clara que a veces parece estar viva entre nuestras culturas.

Yo sé que existe un puente el cual conecta y une este barrio, existe un lugar donde podemos encontrarnos a medio camino entre el mangú, tacos y hamburguesas, y de varios pasteles al pastor. Nos encontramos entre el inglés y el español, un poco de ruso e yiddish, para destacar la belleza de nuestros rostros de diferentes colores. Sólo les pido que sigan cruzando esel puente.

Me voy con una riqueza de conocimientos y ganas de aprender más. Gracias por prepararme para el siguiente paso en mi carrera. Por las noches largas de escritura, por sentarme con ustedes para compartir una comida, por fotografiar las noticias con mi cámara, por escribir esta columna en la que me han permitido compartir mis ideas personales, por eso y más, han sido una audiencia increíblemente valiosa.

Espero poder decirle a la gente que todavía nos confunde con el Bronx de nuestro barrio, El Alto Manhattan, donde todo está sucediendo.

Puede ques este dejando de las páginas del Manhattan Times, pero permaneceré en El Alto, un lugar que se ha convertido en un hogar. Estén atentos, siguán leyendo y siempre pidan más.

 

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