| Inspirados por el Alto Manhattan: Los artistas y su musa |
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| Written by Gloria Pazmiño | |||
| Wednesday, January 04, 2012 | |||
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Inspirados por el Alto Manhattan: Los artistas y su musa Algunos han sido inspirados por el paisaje, para otros ha sido la gente y lo que necesitan. Son inspirados por historias de amor, culturas e historia. Son inspirados por edificios específicos, por el paisaje y las colinas. Incluso algunos han sido inspirados en sus escuelas, una áspera crianza durante la cual confrontaron problemas. Para ellos, el Alto Manhattan, el vecindario en la punta de la isla es una musa, una inspiración que provee un hogar, un escenario y les brinda una constante historia que narrar. Algunos son mayores; otros jóvenes. Algunos son inmigrantes; otros crecieron aquí. Hombres, mujeres; algunos narran la historia de su vecindario, bailando, para otros el “vecindario” es el contexto en el que se desarrolla una historia. Hay diecisiete retratos, pero historias sin fin. La forma de arte de elección moldea el vecindario que sirve de inspiración. Para Mike Fitelson, fotógrafo y antiguo editor del Manhattan Times por casi una década, el Norte de Manhattan y su gente han permanecido como el centro de cosas que lo inspiran. El Norte de Manhattan también ha sido su fuente de inspiración, creatividad y arte. “Llegué al arte a través de la fotografía. Llegué a la fotografía vía antropología cultural y entre una cosa y otra tuve una fructífera carrera de periodismo”, escribe Fitelson. La exhibición de Fitelson en la Galería NoMAA, “Northern Manhattan as Muse” es una colección de retratos fotográficos, ensayos y trabajos de arte documentando artistas locales. La colección ilustra la gama de artistas que el Alto Manhattan alardea, y coloca su principal escenario donde pertenece. Un experto agudo ojo detrás del lente, Fitelson decidió capturar las caras y trabajos de artistas en el Alto Manhattan. Aquellos que han estado creando por años y aquellos que emergen. El resultado es una colección de retratos emparejados con ensayos y muestras de trabajos de artistas. La musa, inspiración y creatividad han estado en los trabajos, y la presentación de Fitelson -- desde un lírico ganador del Tony y Grammy, a músicos criados en el vecindario, autores que han estado en el tope de los más leídos, una experta miniaturista de renombre mundial, pintores, artistas de graffiti y directores de películas, sólo por nombrar algunos. Sus historias son tan coloridas, variadas y emocionantes como su trabajo. Sandra García-Betancourt, presidenta de la Alianza de Artes del Norte de Manhattan (NoMAA por sus siglas en inglés), rebosa con entusiasmo cuando comparte que “muchos de los artistas que son parte de la exhibición son ganadores de partidas presupuestarias de NoMAA. Nosotros hemos estado suministrando recursos para que ellos puedan hacer lo que hacen mejor: arte. Y Mike Fitelson, con nuestro apoyo, salió y documentó su trabajo y el vecindario que alienta sus creaciones”. JP, como lo llamen sus amigos cercanos, ha optado por tomar el nombre de la calle del vecindario sobre sus hombros para llevarlo con orgullo. El va por “Audubon”, su autodenominación, en un torbellino de pensamientos creativos, para que donde quiera que fuera, representara su calle y su barrio. “La Avenida Audubon es donde viví y crecí”, dijo Audubon, bien vestido, preparado y confiado en su discurso. “Esa fue la calle donde tuve mi primer beso, mi primera pelea, todo. Ese es mi hogar”. La música de Audubon, una colección que hasta ahora incluye cinco cintas mezcladas incluye canciones sobre el amor, rompe corazones, creciendo en las calles de Washington Heights y el bullicio al tratar de ponerlo en escena. Las inspiraciones de Audubon incluyen las personas del vecindario, sus experiencias personales, envueltas en con un toque de melancólicas memorias del tiempo que el pasó creciendo en el oeste de la Calle 184 y la Avenida Audubon. En ese tiempo, un testarudo y rebelde adolescente que a menudo pasaba su tiempo libre en la calle y siempre estaba al borde de los problemas, preocupaba a su madre. “Cuando cumplí trece, ella tuvo suficiente”, dijo el. “Empacamos y nos mudamos a la Florida. Mi madre quería llevarme lejos de un ambiente que sentía no era bueno para mi”. Pero el nunca olvidó donde estaba el hogar. Cuando Audubon cumplió 18, se mudó de vuelta a su antigua casa en la Avenida Audubon y comenzó a escribir. Todo lo demás hasta ahora, es historia en el proceso, mientras anota ritmos que vienen a el mientras viaja en el tren A, cuando está caminando por las calles de Washington Heights, y cuando piensa en un ritmo, lo suena en una grabación en su teléfono, va a un estudio de grabación donde crea la pista. ¿Por ahora la única petición de Audubon? “No me encasille en ninguna categoría”, dijo el, una voz baja y rasposa. “Tenemos metas e ideas. Deseo conectar personas, introducirlas al arte que ocurren a su alrededor, dejándoles saber que hay algo más que sólo un vecindario para vivir. Échele la culpa a Inwood Hill, a los Cloisters, al Parque Bennett o a la vista del puente. Échele la culpa a las bodegas y a sus extensas ofertas; échele la culpa a los edificios color ladrillo, al flaco en la Avenida Hillside y al imperturbable paisaje que ha levantado múltiples generaciones. Cúlpelas a todos.
Estas son las inspiraciones de Natasha Beshenkovsky, miniaturista de renombre mundial y experta de una artesanía que en estos días de tecnología parece del pasado. El hogar de Natasha, un apartamento ubicado en el extremo sur de la Avenida Pinehurst, se siente como un pequeño museo. En las paredes cuelgan sus trabajos, una colección de figuras en miniatura, esculturas, pinturas y un estudio donde ella ha estado creando su trabajo durante casi tres décadas. “¿Dónde más puedes tener espacio para un estudio y tu hogar?”, dice ella, sentada en su estudio adornado con pequeños pedazos de madera, brochas y modelos en papel de futuros proyectos. Natasha, una mujer apacible, de suave hablar con piel como la porcelana, emigró de su nativa Moscú, Rusia exactamente 34 años atrás, y se ubicó en Washington Heights. Refugiada política, graduada de la Escuela de Arte de Moscú y del Instituto de Cine de Moscú, pasó años trabajando como directora de animación 3-D, escenográfa y pintora de objetos inanimados antes de emigrar a los Estados Unidos en los 70. Pero el hogar no siempre fue tan seguro y callado como lo es hoy. “Yo viví aquí a través de los años cuando el vecindario no era muy seguro”, dijo ella. “Estaba criando mi hijo, en la cima de la epidemia de ‘crack’, pero este era nuestro hogar”. También era el hogar de una creciente y en desarrollo comunidad rusa que estaba haciendo un hogar en el extremo oeste de Broadway, a lo largo de las Avenidas Bennett y Pinehurst. Según Beshenkovsky, en el tiempo que ella emigró a los Estados, ella y sus compañeros profesionales que incluían artistas y músicos, la ayudaron a buscar casa en los Heights debido a su “fácil viaje al Bajo Manhattan”. Otros, con antecedentes, de industrias y trabajadores de factoría y oficios, se movieron hacia la Playa Brighton en Brooklyn. Luego de años haciendo trabajos comisionados por coleccionistas, su principal audiencia, Beshenkovsky decidió comenzar a hacer cajas sobre cosas que verdaderamente disfrutaba: sus alrededores, la gente del vecindario y su belleza geográfica. Las piezas, todas pequeñas pero en escala real, son un placer visual. Tienen ángulos, diferentes pliegues, rincones y recovecos que juegan trucos con el ojo mientras usted camina y las mira. Los trabajos de Beshenkovsky son recreaciones tridimensionales de la vida y con los detalles más complejos y delicados. “Fui inspirada por los Cloisters”, dijo ella. “Hice un viaje ahí, la colección de arte es increíble”. Inspirada por los relicarios, antiguos pero creados con el mismo detalle, Beshenkovsky comenzó a hacer sus propias piezas. Algunas son figuras de personas que ve en caminatas alrededor del vecindario, otras son vistas en apartamentos que miran hacia el horizonte de Washington Heights, hay una bodega, y personas de diferentes colores, formas y tamaños hechas de lo que ella describe como “un poco de madera, un poco de pintura y mucho tiempo”. Son los muchos colores los que separan este pequeño pedazo de isla del resto. Es la combinación de culturas, el vecindario define el crisol, y la mejor parte es que su gente no va para ningún lado. Todos los artistas concuerdan en este punto, y como señaló Beshenkovsky durante una corta discusión sobre el vecindario y la burguesía, el vecindario “permanece étnico”. Una comunidad de clase trabajadora como ella la describe, que ahora está prosperando en los sueños y metas de una generación que se crió aquí. Una generación está sembrando raíces en el mismo vecindario donde crecieron. “Es por eso que somos diferentes”, dijo Beshenkovsky. De las creaciones de la vida real de Beshenkovsky, sus imágenes iguales en miniaturas de madera de nuestras aceras, y la dedicada artesanía que emplea, el Norte de Manhattan cuenta con artistas que ahondan en el realismo, y otros, se sumergen en un mundo más abstracto. Un mundo donde la lluvia, la niebla y las hojas son los personajes principales, y la inspiración viene del parque forestal, a los elementos encontrados dentro de sus tierras. Esto es la esencia del trabajo de Sky Pape. Pape, se auto describe como una “tipa solitaria, amante de la ciencia y encantada por la naturaleza”, encuentra su musa en el Parque Inwood Hill. Dibujar es lo central de su práctica creativa. Pero aquí no hay papel y lápiz, el trabajo de Pape incluye grafito, tinta, papel hecho a mano y agua, todos utilizados de maneras poco convencionales. En su trabajo más reciente, Pape pone las típicas herramientas a un lado y utiliza el agua en varias formas, tales como niebla y la lluvia, como su principal medio. En esta colección, no hay brochas o lápices. Residente del vecindario por casi una década, Pape dice que inicialmente se mudó al vecindario que cariñosamente llama “Upstate Manhattan”, seducida por la idea del parque y la oportunidad de siempre tener un asiento en el tren ‘A’ para ir al Bajo Manhattan. Hoy, ella encuentra pocas razones para ir más allá de la Calle Dyckamn. “El estilo de vida que esta área permite es bien conductivo a mi productividad creativa. La proximidad al agua y el bosque tienen un efecto positivo en mi trabajo, que lo impregnan de varias maneras, unos más que otros”, dijo ella. “Encuentro que nuestros vecinos no son pretensiosos, son energéticos pero no frenéticos, buenos vecinos e ingeniosos, y si, atractivos adentro y afuera”. En cuanto a lo que une los artistas del Alto Manhattan, un hilo común que corre a través de todos ellos, Pape piensa, es su obvio compromiso con su trabajo. “Nosotros todos venimos de diferentes orígines, y trabajamos en una gran variedad de disciplinas”, dijo ella. “Yo diría que los artistas de esta área generalmente están bién interesados en conectarse y colaborar unos con otros”, un raro sentimiento en el mundo del arte, dijo ella. Y ninguna colaboración es tan fuerte que aquella entre la naturaleza y el hombre. Una colaboración impulsada por historias de batallas en libros, definiendo personajes luego de la guerra revolucionaria, eventos e historia que sucedieron en el tope de la ciudad. Sí. ¿Historia luego de la guerra revolucionaria? Este vecindario es así de antiguo, y sus parques de bosques naturales, los únicos en la ciudad, no son accidentes. Es sobre eso que Lin-Manuel Miranda, hijo del vecindario, piensa cuando camina a través del Parque Inwood Hill. Algunas veces corre y es quizás cuando imagina a un General George Washington comandando sus tropas y buscando consuelo en el tope de la isla. Quizás es entonces cuando Miranda, corriendo a través de la foresta del vecindario, imagina el parque durante ese tiempo. Sin tocar y al borde del río, flanqueado por precipicios de rocas y un pantano salado. Es entonces, que el comienza a escribir. La historia ha sido la musa de Miranda por los pasados meses. La historia del Alto Manhattan que es, una que comenzó en la remota isla de Santa Cruz, lugar natal de uno de los padres fundadores, Alexander Hamilton, y se extiende a través de la lucha del hombre para hacerlo y tener éxito. Es la historia de Hamilton la que está en el centro del próximo trabajo de Miranda en el Lincoln Center, entre los muchos otros que ya están en progreso. Sí, el sabe. ¿Alexander Hamilton? ¿El Secretario del Tesoro? ¿La mano derecha de Washington? ¿Que? Eso está bien lejos del musical ganador del premio Tony y Grammy ‘In the Heights’. ¿Alexander Hamilton? No hay merengue, ni salsa, ni vecinos ondeando banderas dominicanas a través del escenario. Miranda lo sabe. También sabe que la historia de Hamilton es justo como la de muchos residentes del Norte de Manhattan, una de lucha, apuros, arduo trabajo, sueños e inspiración. En sus líricas, Miranda rapea a lo largo de un ritmo de piano: “El padre fundador del billete de diez sin padre”. “Otro inmigrante que se levanta desde abajo”. Miranda dice que la historia de la gente del Alto Manhattan le da su toque. “Nosotros tenemos generaciones de judíos, irlandeses, de rusos, mucho antes de que los dominicanos y la comunidad latina estuviera aquí. No es sólo acerca de los latinos, sino de generaciones de familias de inmigrantes cuyos primeros capítulos fueron escritos aquí”, dijo el. “El tope de la isla es donde han comenzado muchas historias”. “Este siempre ha sido un vecindario de inmigrantes, la historia de Hamilton es una historia de inmigrante”, dijo el. La historia del hombre que “escribe sobre su lucha”, cuando escribe sobre un devastador huracán en Santa Cruz y pronto viaja a un nuevo país en construcción. Pero Hamilton no fue un ángel enviado de Santa Cruz, y Miranda lo sabe. Hamilton fue a veces auto-destructivo, confrontativo, impulsivo y a lo mejor dejaba que sus pasiones sacaran lo mejor de el. Como Mirando lo describe, “Hamilton tenía quejas de todo el mundo”, pero defendía sus ideales, lo que el creía era correcto, y escribió el infierno de los Federalistas para que todos nosotros lo recordáramos. En cuanto a la preocupación de Miranda, si el hip-hop hubiese estado durante los años de la Guerra Revolucionaria, Hamilton lo habría plasmado, porque todavía lo hace hoy. En lo que refiere hacia donde el vecindario se encamina, nadie puede decir. Los artistas tienen predicciones, deseos y esperanzas de que el vecindario permanezca genuino, agradable, acogedor y siempre creciendo, nutriéndose de sus artistas, de personas trabajadoras, y suministrando el mejor escenario para cualquier historia. Fitelson, el hombre detrás de la exhibición del ‘Northern Manhattan as Muse’, ha estado ayudando a documentar esas historias durante una década. Ahora nos brinda imágenes, una oportunidad de poner la cara en el trabajo, el trabajo con la historia y conocer el Norte de Manhattan a través del interminable retrato de su arte. Nuestros artistas han estado trabajando por décadas, perfeccionando su arte, afilando sus destrezas, construyendo estudios, escribiendo canciones, pintando esculturas, actuando y dirigiendo. Con respecto al Norte de Manhattan, El Alto, o el Alto Manhattan, este Washington Heights/Inwood, bueno, ha estado listo a brillar a lo mejor desde los tiempos de la Guerra Revolucionaria. “Northern Manhattan as Muse” celebrará una recepción de apertura el jueves, 5 de enero entre 6:00 y 8:00 p.m. “Northern Manhattan as Muse” estará hasta el viernes, 10 de febrero en la Galería NoMAA localizada en el Centro Cornerstone en el 178 de la Avenida Bennett cerca de la Calle 189.
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