En el fin de año, Derek Swierk, 4, paro un momento para despedirse de Daniel Ahn, quien esta cerrando su mercado después de casi 30 años en la calle 187.Foto: Mike Fitelson
El mejor amigo de la vecindad cierra sus puertas
Escrito por Mike Fitelson
Como ha echo todas las noches por los pasado 29 años, Daniel Ahn trabajo tarde el sábado, dic. 31 en su tienda Ahn’s Fruits and Vegetables, el mercado que su papa abrió en el oeste de la calle 187 y avenida Pinehurst en el 1982.
En lo que el norte de Manhattan se estaba preparando para celebrar la llegada de un nuevo año Ahn, su esposa Sue, su hijo Paúl, y empleados Nasio y Luis estaban solemnemente marcando un diferente hito en la despensa con latas de cerveza y cócteles servidos en vasos plásticos – los últimos días de el mercado.
En las pasadas semanas es probable que algunos clientes se hayan dado cuenta que había menos mercancía y productos en los estantes. Pero para los locales el cierre de la institución del barrio llego como un golpe repentino. A lo largo del fin de semana flujos constantes de clientes entraron con una sorprendente cantidad de lágrimas solamente para despedirse.
El mensaje que entregaban le decía “son los mejores.” “Ha sido un placer tenerlos aquí.” “Me harán falta.” “Has sido el mejor amigo de la vecindad.”
“Yo no sabia que todas esta gente pensaban en mi,” dijo Ahn, mientras música ligera tocaba por el estereo de la tienda, como siempre sintonizado a 106.7 FM. “La gente es bien buena. Yo amo a esta vecindad.”
El Mercado, cuñado entre una tiende de comida china y una bodega, proveyó a los residentes locales con acceso a productos populares. También era un sitio amable para visitar, con un gato naranja de mascota que les encantaba a los niños.
Leoni Swierk – los veteranos de la vecindad se recordarán de ella por apellido de soltera Ramírez – paro en el mercado la noche del sábado como un preludio de sus festividades del año nuevo. Ella ha conocido a Ahn desde que la tienda abrió y ella tenía 10 años.
El era una cara agradable, es triste que se tenga que ir,” dijo Swierk. “El tenia los mejores pronto en la vecindad.”
Para mantener su reputación de vender frutas de calidad y vegetales Ahn se despertaba a las 4 A.m. para compra los productos en el mercado al por mayor.
Lo que le gano el amor de generaciones de locales al mercado era su servicio a el cliente. Claro Ahn se recordaba de los nombres de los clientes, pero mas importante el se recordaba de los nombres de los hijos de sus clientes. Y le daba bolsas de galletitas gratis a veces.
Aprendiéndose la pronunciación de nombres americano no fue fácil de maestrar para Ahn, quien fue nacido en Corea. El también aprendió español entre los años.
Pero la amabilidad de los Ahns hico que so clientes lo quieran tanto que recibían tarjetas de navidad de familias que se habían mudado de el estado habitualmente.
“Estoy agradecido por la vecindad; tengo un sentimiento feliz dijo Ahn quien vive al cruzar la calle de la tienda con su esposa.
Ahn dijo que su contrato se le acaba en Marzo y que el sabe que la renovación de el contrato le llegaría con incrementos a la renta.
Después que vieron que el negocio estaba lento—se callo bastante en Junio – los Ahns decidieron hace unos cuantos meses que era tiempo de seguir moviéndonos.
Ellos están buscando una nueva ubicación para abrir un nuevo mercado, pero Ahn concede que no será en esta vecindad porque la renta esta muy alta.
Desde que se cierren la puertas de el mercado Ahn hará algo que el no ha hecho en casi 30 años—coger una vacaciones, hasta si eso solo significa que el estará en casa mirando la televisión y su amado futbol.
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