DOE, Estudiantes con necesidades especiales en el aire Print E-mail
Written by Elizabeth Soto   
Wednesday, January 04, 2012

Solange and Narobi Rosario

Solange Rosario, quien cuida de su hermana en la escuela intermedia, ha tenido dificultades encontrando servicios luego del horario escolar que ella pueda pagar una vez que el programa de su hermana en la escuela fuera recortado. “El Departamento debería buscar el dinero, para las personas que están trabajando justo solo para pagar las cuentas”, dice ella.

DOE, Estudiantes con necesidades especiales en el aire 

Historia por Debralee Santos y Sandra E. García

Fotos por Sandra E. García

Estudiantes con necesidades especiales a través de la ciudad están sufriendo por la falta de servicios y cuidado apropiado – una pérdida la cual, según algunos, aparenta ser en parte, enteramente evitable.

El jueves, 29 de diciembre, el presidente del condado de Manhattan, Scott Stringer, junto al presidente de la Federación de Maestros Unidos (UFT, por sus siglas en inglés), Michael Mulgrew, llevaron a cabo una conferencia de prensa justo al otro lado de la alcaldía para demandar públicamente que el Departamento de Educación y oficiales respondan a preguntas planteadas acerca del aparente fracaso de la ciudad de solicitar reembolsos de Medicaid para los estudiantes de la ciudad de Nueva York que eran elegibles, de ahí perdiendo más de diez millones de dólares propiedad de los estudiantes con necesidades especiales. “Esto es una crisis real”, dijo Stringer, citando su propia experiencia con escuelas públicas creciendo en el Norte de Manhattan.

“Yo asistí a P.S. 152 y JHS 52. Entiendo el porque necesitamos recursos extras en el salón de clases”, dijo el que espera ser alcalde. “El hecho de que miles de millones de dólares que deberían estar llegando a nuestro sistema escolar no sean aplicados propiamente es sencillamente indignante”.

En septiembre del 2009, nuevas reglas entraron en efecto referente a los reembolsos de Medicaid para estudiantes con necesidades, luego de que una auditoria federal reveló que la ciudad tenía que regresar dinero que había recibido por reclamos que no podían documentar adecuadamente.

Mientras que el DOE ha luchado por adaptarse a las nuevas reglas de presentar los documentos de estudiantes con necesidades, ha fracasado en buscar los fondos a los cuales tiene derecho. “Abandonados a su propia suerte, no han tenido éxito en conseguir estos reembolsos”, dijo Stringer.

Y como se han reforzado las restricciones de presupuesto, cada dólar cuenta. Localmente, los padres y guardianes dicen que esa mala gestión financiera ha afectado adversamente el bienestar de los estudiantes bajo su cuidado, mientras los líderes escolares se mueven para asignar pocos dólares a artículos de prioridad.

“Ella solía ir al horario luego de la escuela, pero este año, no lo iban a tener”, explica Solange Rosario, quien cuida a Nairobi Rosario, su hermana de 13 años quien esta en el séptimo grado en la escuela intermedia  I.S. 90, y vio los programas extra curriculares escasear o desaparecer. “Ahora tengo que pagar de mi bolsillo por un cuido, pero no me puedo dar el lujo con todos mis otros gastos”.

Rosario, quien trabaja tiempo completo, ha buscado solicitar ayuda de sus vecinos para asegurarse que su hermana esté cuidada mientras ella y su madre están trabajando.

De hecho, records del Inspector General de Medicaid de la Oficina del estado de Nueva York muestran que, desde septiembre del 2004 a febrero del 2010, el DOE fracasó en colectar dinero del Programa de Servicios de Salud de Apoyo Escolar para los reembolsos de terapia ocupacional, terapia física o servicios de terapia del habla. Esto sobresale en gran contraste con la ciudad de Buffalo colectando $34.2 millones en reembolsos de Medicaid en SSHSP en las tres categorías mencionadas anteriormente, con sólo 47,000 estudiantes con necesidades especiales en la población general de Buffalo, o 23 veces menos que los estudiantes con necesidades especiales en Nueva York.

 

De hecho, en la ciudad de Nueva York, más de dos tercios de los 168,000 estudiantes con necesidades especiales son los suficientemente pobres para calificar para Medicaid – pero no se hicieron reclamaciones.

El DOE, a cambio, reclama que las regulaciones fueron puestas en lugar en septiembre del 2009 luego que fueron hechas las auditorías para un difícil proceso de reclamación, y que tiene falta de entrenamiento apropiado, recursos y empleados para hacerlo.

“El proceso de reembolso de Medicaid se ha convertido cada vez más incómodo”, dijo en una declaración la portavoz del DOE, Barbara Morgan, al The New York Times, también señalando un nuevo gerente de reclamaciones que el DOE nombró para ayudar a aliviar el estancamiento.

El gobierno federal está requiriendo llenar reclamaciones más documentadas debido a una auditoría que reveló inconsistencias en previos reclamos, y eso forzó a la ciudad de Nueva York a pagar $100 millones al gobierno federal y $332 millones al estado en julio del 2009.

Para poder acatar las reglas más a fondo, oficiales del DOE han colocado un sistema computarizado que sigue toda documentación y servicios suministrados, uno que aparentemente mantendría una papelería más consistente.

Pero según Mulgrew, presidente de UFT, el nuevo sistema de computadoras ha probado ser menos que eficaz.

“Es un desastre total”, dijo Mulgrew. “No funciona y parte de ese sistema computarizado…no reúne los requisitos para recibir los reembolsos”.

El Sistema de Información de Apoyo de Educación Especial (SESIS, por sus siglas en inglés) diseñado para escuelas requiere documentos, en parte, para ser enviados vía facsímil al Departamento de Educación para que los servicios puedan ser suministrados con rapidez.

Pero algunos dicen que el sistema es “confuso”, como declaró Stringer en su carta al Canciller Escolar Walcott.

“Todavía no hemos podido poner todos los archivos en orden, y todavía tan tarde en el año, seguimos teniendo reuniones para asegurarnos que todo esté en SESIS”, dijo una trabajadora social local de una escuela superior que trabaja en una organización independiente dentro de una escuela superior del DOE en el Norte de Manhattan, y escogió permanecer en anonimato.

Sin embargo, la trabajadora social también señaló la falta de fondos que frustran tales esfuerzos. “A mí no me paga el DOE, así es que estoy haciendo trabajo extra para la escuela superior sólo para asegurarme de que el sistema esté exacto”, explicó la trabajadora social.

Los fondos extras que la DOE ha perdido son cruciales para un sistema educativo que está en los “huesos pelados”, como lo describe Stringer.

Mulgrew fue igualmente crítico.

“Esto no es tan complicado”, dijo él. “A lo mejor podríamos traer al alcalde de Buffalo y tratar de entender esto. Imagínese una pérdida de $500 millones al año por los pasados cinco años. Ese es el impacto en las escuelas y los niños, que es por lo cual tenemos clases con más estudiantes y muy pocos suministros”, añadió Mulgrew.

Rosario, quien busca a diario para asegurar un cuidado y servicio después del horario escolar para su hermana, está de acuerdo.

“El departamento debería de hacer lo correcto, y buscar el dinero, para que pueda ser entregado a las personas que están trabajando justo solo para pagar las facturas”, dijo Rosario, que expresó frustración a lo que ella considera un fracaso. “Podría ayudar”, añadió ella.

 

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