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Las tiendas, las cuales hay tres localmente, son frecuentadas por clientela leal, tal como Debbie Rosenberg. “Luego de tratar el cannelloni, tuve que regresar”, dijo ella.
Historia y fotos por Rebecca Ellis
Algunos hábitos de probar no mueren, especialmente la clase comestible.
Y lo mismo ocurre con lo que ha probado ser una larga tradición para los amantes de la pastelería en el Bronx y el Norte de Manhattan.
Palombo’s Pastry Shop en la Avenida Riverdale y la Calle 238 invita a los visitantes a una atmósfera agradable, animadamente decorada. El café sirve especialmente pastelería y dulces italianos, todo desde ‘cannelloni’ a bizcocho de ‘mousse’ de chocolate y muchas de las recetas datan del 1800.
Como las otras ubicaciones, la tienda de Riverdale ha atraído clientela regular y también a recién llegados, con ventas, naturalmente en los días navideños.
La tienda es espaciosa e invitadora. Tiene una decoración brillante, paredes amarillas y una clásica escalera de madera que lleva al segundo nivel, donde los clientes se pueden sentar y disfrutar una vista completa de la calle mientras descansan en las sillas marrón oscuro de cuero. Discretas decoraciones de Navidad alinean la escalera, y flores y plantas están colocadas a través del local. Más cautivador son las tres lámparas colgantes salpicando un techo ligeramente redondo, pintado de azul con nubes blancas, en saludo a la cúpula de Miguel Angel.
Cannelloni de vainilla y chocolate, como también una exhibición de bizcochos y tártaras les dan la bienvenida a los clientes detrás de los mostradores. El cannelloni tiene una masa ligera y fina, con un toque de canela, y están llenos de ‘heavy cream’.
El bizcocho de mousse de chocolate parece pecaminoso a los ojos.
“Luego de tratar los cannelloni, tuve que regresar”, dijo Debbie Rosenberg de 54 años, una cliente regular. “Es casi una comida. Son tan buenos, debería de ser ilegal”. Rosenberg, oriunda de Riverdale, nació y se crió en el vecindario. Ella trajo a su compañero Fritz Capria de 51 años, quien también vive cerca y frecuenta Palombo’s.
“Lo que me atrajo al café es que esta pastelería es mejor que muchas de por aquí”, dijo Rosenberg. “Pero no me mal interprete. Me sigue gustando un buen ‘rugelach’”.
Ella explicó que ella y Capria le gusta llevar galletas ‘pignoli’ a la casa para acompañar los frescos capuchinos que Capria – un “mesero recobrado”, según Rosenberg – le gusta hacer en casa en su máquina expreso.
“Es algo de herencia para mí”, dijo Capria un italo-americano.
Paul Palombo, el dueño dice que no son secretas las viejas recetas de siglos que los clientes vienen de todos lugares para disfrutar.
“Yo podría darle mi receta, pero no significa que va a saber como el mío”, dijo Palombo. “Es como en la pelota. Usted puede aprender las reglas del juego pero eso no significa que pueda jugar”.
Dijo que también habían introducido nuevos artículos, tales como el rabo de langosta, tubos hechos de fina masa llenos de crema, como también trajo el famoso postre tiramisu italiano a los estados “35 años antes la gente sabía sobre el”. Palombo se refirió a la hoja suelta de la tienda, la cual dice que las tiendas de pastelería han pasado dos guerras mundiales, el Titanic y la Gran Depresión.
“117 años es mucho tiempo”, dijo Palombo de 67 años y dueño, refiriéndose a la primera tienda que su abuelo abrió en la ciudad de Cassino, Italia, entre Naples y Roma en el 1897. La primera tienda americana abrió en el 1912 en la Calle 187 en el Bronx. Cuarenta años después, Palombo vino a los E.U. con su familia cuando tenía 13 años de edad. Se suponía que se fueran en el infame Andrea Doria, el cual se hundió en Nantucket, pero afortunadamente para los Palombos, al niño le dio una infección en el ojo, forzando a la familia a irse en el bote del próximo mes.
Los cafés de Palombo también sirven café, de la manera tradicional italiana.
“Hacemos expresos, lattes y capuchinos noventa años antes que Starbucks”, exclamó Palombo.
Y los clientes parecen estar de acuerdo de que las tradiciones mantenidas en Palombo son precisamente lo que los mantiene leales.
“Esos cannellonis son tan suaves”, dijo Capria mientras recogía su funda de galletas y se dirigía hacia la puerta. “Todo es hecho en casa y fresco”.
Palombo’s Pastry Shops
2043 Avenida Bartow , The Bronx, NY 10475, 718.862.2700
3700 Avenida Riverdale, The Bronx, New York 10463, 718.549.5500
Este 601 Calle 187, The Bronx, NY 10458, 718.329.8800
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