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Hablándole a estudiantes de intermedia y escuela superior esta pasada semana, la autora dominicana Julia Alvarez tomó la personalidad de “Tía Lola”, la protagonista de su serie de jóvenes adultos. “Los libros son como tías y tíos – cuentan cuentos”, dijo Alvarez.
Historia y fotos por Sherry Mazzocchi
Video por Sherry Mazzocchi
Una idea como una piedrita.
No se puede salir fácilmente de una molestosa, poderosa piedrita presionando la planta de su pie.
Eso dice Julia Álvarez, mientras explica como una idea para una historia puede ser comparada con el proverbio de una piedrita en su zapato.
“No puedes sacarla. Sigues pensando acerca de ella”, dijo ella. “Esa es la semilla de donde viene el libro”.
Las propias piedras de Álvarez, o ideas, han dado paso a poesía, no-ficción, libros de niños y novelas tales como ‘In the Time of the Butterflies’ y ‘How the Garcia Grils Lost Their Accents’. Y este pasado lunes, 17 de octubre, Alvarez vino a Washington Heights a hablar acerca de su niñez dominicana y su profundo impacto en su trabajo, según presentada por la Alianza de Artes de Manhattan (NoMAA), la Asociación Comunal de Dominicanos Progresistas (ACDP) y el Centro Educativo y Conmemorativo Malcolm X y Dra. Betty Shabazz.
La autora dio dos charlas; una en la tarde a estudiantes de intermedia y superior, y otra en la noche a una multitud mayormente de adultos de Washington Heights y el Bronx.
La directora ejecutiva de NoMAA, Sandra García-Betancourt presentó a Alvarez como una de las escritoras latinas más importante de nuestro tiempo.
Alvarez explicó que ella sabía que iba a ser una escritora luego de darse cuenta que habían historias que sólo ella podía contar. En su primera novela, ‘How the Garcia Girls Lost Their Accents’, cuatro hermanas de la República Dominicana aprendieron a sobrevivir, y prosperar en Nueva York. En “In the Time of the Butterflies” está basada en una historia real de las cuatro hermanas Mirabal – tres de las cuales fueron brutalmente asesinadas durante la era de Trujillo. Hasta la serie de Tía Lola presenta cuatro hermanas. No hay sorpresa, entonces, de que Alvarez es una de cuatro hermanas.
“Yo nunca supe el significado de una familiar nuclear”, dijo ella.
Ella nació en Nueva York en el Hospital New York Presbyterian, al otro lado del Centro Shabazz. Pero sus padres extrañaban a su familia y pronto regresaron a la República Dominicana con su nuevo bebé.
Su padre era el más joven de 25 niños. “Yo tenía una gran, enorme, loca familia”, dijo ella orgullosamente, enseñado fotos tras fotos de sus tías y tíos. Señaló al tío que tenia un ojo de cristal, pero los niños nunca supieron cual era cual. Otra tía que vestía solo púrpura y dormía en una caja de muertos. Alvarez y sus primos se salían a jugar, revelando sus adentros púrpuras.
En la República Dominicana, Alvarez creció sin saber acerca de Trujillo. La gran familia tapó el brutal régimen de los niños del brutal. Cuando un tío desaparecía de momento, nadie hablaba acerca de ello. Ocasionalmente, se les escapaba que un hombre estaba escondido y viviendo en el closet de una tía. Pero nada más.
Cuando el gobierno dominicano se interesó en las actividades políticas de su padre, la familia rápidamente se mudó de vuelta a Nueva York. A la edad de 10 y separada de la mayoría de su familia extendida, parte de ella estaba perdida. Todavía peor, no habían muchos dominicanos en Nueva York en el 1960. Otros niños la escupían y la llamaban ‘spic’. “Era un mundo diferente de lo que encontramos hoy”, dijo ella.
En la escuela, su mente divagaba y sus notas se iban.
Fue una maestra quien cambió su vida. “Los maestros ven dentro de ti”, dijo Alvarez. “Donde hay sólo una semilla, ellos pueden ver la flor – una posibilidad”.
Esa maestra le mostró que sus libros ofrecían un mundo donde todo el mundo era bienvenido y contaban historias increíbles. “Me convenció que los libros eran como las tías y los tíos – que contaban historias”, dijo Alvarez.
Y probó un mundo en donde de pronto ella pertenecía. Sus autores favoritos – Emily Dickinson, Jane Austen y George Elliot – levantando la pagina invitándola adentro.
Pero todavía faltaba algo.
“Hubo una historia que no estaba leyendo”, dijo ella. “Era la única que yo podía contar”. Cuando comenzó a escribir, explicó Alvarez, todo lo que había perdido regresó de vuelta.
“Mi proceso de escribir era realmente desorganizado”, dijo ella. “La mujer en púrpura, el ojo de cristal, la persona en el armario. Todas estas pequeñas piezas. Tienes que ver como”.
Alvarez dijo que su escritura es como tejer una alfombra y encontrar su verdadero patrón.
Al final de la noche, un miembro de la audiencia, una mujer del Bronx le habló a Alvarez. “Estoy tan orgullosa de que regresara y que estés orgullosa de donde vienes”.
En respuesta, Alvarez le agradeció y le dijo que todo el mundo tenía talentos. “Todo el mundo tiene un talento”, dijo ella. “El reto es como desarrollarlo”.
Para escuchar Julia Alvarez hablar sobre su proceso literario, la novela ‘Little Women’, y el salario mínimo de escritores, vea el video en: http://bit.ly/MT_008.
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