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Hablando para que no desaparezca la historia de los judios soviéticos Print E-mail
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Tuesday, November 29, 2011

Yosef Begun, ahora 80 años de edad, sufrió una “severa represión cultural”, como el la llamó, como un joven profesor de hebreo en la antigua Unión Soviética, y fue arrestado y colocado en exilio interno en Siberia y en campos de trabajo y prisiones en la antigua Unión Soviética.

Historia y fotos por Marisol Rodríguez

Cuarenta años atrás, Yosef Begun fue arrestado por lo que muchos podrían consideran una extraña razón: no participar en un trabajo que se considera “socialmente útil”.

Begun era un maestro hebreo en la antigua Unión Soviética, donde los judíos fueron “violentamente asimilados”, y experimentaron una severa represión cultural, explicó el de 80 años de edad durante una reciente visita a Washington Heights.

“En la Unión Soviética, a los judíos se les prohibía ser judíos”, dijo Begun, quien viajó a Nueva York desde su hogar en Jerusalén a principios de este mes para hablar en una conferencia internacional co-auspiciada por la Asociación America de Judíos de la antigua USSR que conmemoraba el 20vo aniversario del colapso de la Unión Soviética.

Begun, quien nació y se crió en Moscú, fue invitado a hablar por la Comunidad de Habla Rusa del Concejo de Manhattan y el Bronx, que se reunió este pasado domingo, 20 de noviembre en el YWHA de Washington Heights e Inwood.

El Concejo Comunal busca “crear mejor conciencia de la comunidad de habla rusa”, explicó el fundador del grupo Dimitri Daniel Glinski.

Antes de que Begun se dirigiera a la audiencia, se pasó un documental que cuenta la historia de un activista judío, “Through Struggle, You Will Gain Your Rights”.

Desde casi el 1971 al 1982, Begun, luego de su arresto, vivió en exilio interno en Siberia y en campos de trabajos y prisiones en la antigua Unión Soviética.

A pesar de las dificultadas que enfrentó durante su sentencia, Begun dijo que ganó un fuerte sentido de “el significado de la vida y la libertad humana” eso reforzó su identidad judía.

“Para ser un judío, usted necesita mucha actividad, aprendizaje y hasta lucha”, dijo el. Parte de la razón por la cual el comenzó a enseñar hebreo en la antigua Unión Soviética fue para preparar a sus compañeros judíos para su anticipado regreso a la tierra prometida de Israel, lo cual incluye educación del lenguaje judío, historia y cultura. “Nosotros nos auto-educamos sobre nuestra propia literatura de Israel y los Estados Unidos”, dijo el.

Otra medida represiva del régimen soviético eran las estrictas leyes que limitaban la inmigración fuera del país a un grupo. Begun dijo que el único lugar a donde se les permitía ir a los judíos a inmigrar era Jerusalén, y este privilegio era específicamente para aquellos judíos que tenían familia viviendo en la ciudad, un pequeño porcentaje de la Unión Soviética nació judía.

La propia petición de Begun para mudarse a Israel fue denegada en el 1971.

“Era como una prisión”, dijo de la vida en la antigua Unión Soviética.

Con la ayuda del gobierno de los Estados Unidos, especialmente la presión del presidente Ronald Regan, cerca de un cuarto de millón de judíos recibió permiso para irse durante el régimen soviético, señaló Begun.

Durante lo que Begun llamó ese periodo de “genocidio espiritual y cultural”, muchos judíos perdieron conexión con su identidad cultural, lo cual dice fue la segunda gran pérdida luego del Holocausto, en el cual la mitad de la población de judíos soviéticos o cerca de 2 millones de personas fueron enviadas a campos de concentración.

A través de la represión soviética, muchos judíos se desconectaron de sus raíces culturales, una fuente de luto para Begun.

“Perdimos una gran parte de judíos”, dijo el. “Los perdimos porque la gente perdió su identidad”.

Veinte años después de la caída de la Unión Soviética, Begun todavía ve los efectos dañinos cuando visita su familia judía en los Estados Unidos, quienes, dijo el, no se identifican fuertemente con su identidad judía. Begun continua asistiendo a muchos compromisos generales, determinado a no dejar que esta importante pieza de la historia judía soviética se desvanezca.

Es una tarea que se toma seriamente, y hace con gran orgullo.

“Yo mantengo la memoria de nuestra gran lucha por la libertad”, dijo el.

Mientras daba su discurso de clausura, Begun exhortó a las personas judías en la audiencia, muchos de los cuales eran envejecientes, a mantenerse conectados con sus raíces y pasar su cultura e historia judía a la generación más joven, la cual es el núcleo de su misión personal.

“Estoy dedicando mi vida a esta importante tarea”, dijo el.

 

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