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Los niños de Fresh Youth Initiaves (FYI) del programa en Washington Heights llevó a cabo una colecta de alimentos frente a supermercados locales la semana pasada para recoger alimentos enlatados para llenar su despensa, que alimenta a unas 500 familias cada mes. FOTO: Gloria Pazmiño
La temporada de fiestas ha comenzado con el día de Acción de Gracias, una celebración tradicional donde familia y amigos comparten comida para agradecer por el año que está a punto de terminar.
Pero para muchos, la recesión económica los ha obligando a buscar comida en las despensas comunitarias. Por desgracia, las despensas dependen de la generosidad de otros para llenar sus estantes y ayudar a sus vecinos. Y con la crisis económica, las donaciones han disminuido a medida que aumenta la demanda. El número de personas que reciben ayuda de la despensa de la Asociación Comunal de Dominicanos Progresistas (ACDP como se les conoce en español) en el Alto Manhattan ha disminuido. En la despensa del Jewish Community Council (JCC por sus siglas en inglés) de Washington Heights e Inwood, la situación es similar.
Pero no es porque menos gente tenga hambre o necesite de sus servicios, sino porque en los últimos meses, la despensa en el JCC no ha tenido más remedio que cerrar sus puertas porque no han sido capaces de llenar sus estantes. Según Anat Coleman, Coordinadora Comunitaria, en el JCC que hace pedidos al Banco de Alimentos de Nueva York cada semana, pero a veces simplemente no hay comida para ordenar. "A veces vamos a hacer un pedido con el banco de alimentos y no hay suficiente comida", dijo Coleman.
ACDP y la Oficina del Asambleísta Guillermo Linares han estado estudiando las despensas en el Alto Manhattan para determinar si han sido capaces de mantener la demanda. Después de hablar con una docena de bancos de alimentos y comedores comunitarios de la zona, la respuesta es un rotundo "no". La despensa de alimentos en el JCC, por ejemplo, brinda servicios a un centenar de hogares en los días que abren, y la organización limita la cantidad de veces que un residente puede recoger un paquete de comida a una vez al mes. "Si el banco de alimentos no tiene la comida, preferimos cerrar la despensa y esperar hasta que podamos hacer paquetes decentes de por lo menos diez productos para la gente que servimos", dijo Coleman. "No queremos distribuir un paquete con tres alimentos, porque nos damos cuenta que la gente sólo puede venir una vez al mes. La mayoría de las familias que atendemos son personas mayores y familias,” Coleman dice que el JCC, se ha visto obligado a cerrar sus puertas desde este verano, cuando el Banco de Alimentos comenzó a tener cada vez menos de los artículos que la despensa tiene por costumbre, ya que son limitados debido a la guía kosher que sigue el JCC.
Soledad Hiciano, directora ejecutiva de ACDP indica "La historia del JCC no es única. El año pasado, en ACDP distribuíamos a 150 familias cada semana, pero este año con menos donaciones, han bajado de 90 a 100. Y al hablar con los proveedores de la zona, algunos se han visto obligados a cerrar sus puertas y los afortunados no son capaces de mantenerse al día con la demanda.” El reporte de ACDP, que se lanzará pronto, indica que la Despensa de Washington Heights de Alimentos Ecuménico está sirviendo actualmente de 180 a 200 personas por semana (90 personas por día debido a que están abiertas dos veces por semana). mientras que en el verano del 2011 servía a 300 por día (2 días a la semana), aproximadamente 600 por semana, lo que significa que han reducido a más de la mitad de lo que repartían anteriormente.
En el lado este en Broadway en Fresh Youth Initiatives (FYI por sus siglas en inglés), una organización basada en la comunidad de jóvenes centrada en el servicio como un medio para el desarrollo de habilidades de liderazgo, opera el "Helping Hands Food Pantry," la única despensa dirigida por jóvenes en la Ciudad. Ellos también se han apretado el cinturón.
"Nuestros números han subido de manera espectacular, y parece que seguirán aumentando contínuamente cada año", dijo Steve Ramos, Director Ejecutivo de FYI. Él dice que, aunque cada año se anticipan un aumento del cinco por ciento en la cantidad de personas atendidas en la despensa, ese número se ha duplicado. Como resultado, FYI ha tenido que disminuir sus días de operación de dos veces al mes, a un solo día.
Entre las estrategias empleadas para hacer frente al aumento de la demanda están pidiendo que las personas que recogen paquetes de alimentos en la despensa, presenten prueba de domicilio, identificación y, en ocasiones, una carta de servicios sociales indicando sus necesidades. "Es difícil tener que poner restricciones, cuando antes abríamos nuestras puertas a todos los necesitados, pero es lo que nos vemos obligados a hacer,” dijo.
La población en necesidad varía, Ramos dijo que ha notado un aumento significativo en los más jóvenes, de mediana edad, y profesionales que a veces también están en la línea de alimentos para recoger un paquete. "Estamos acostumbrados a ver a los ancianos, los pobres que trabajan, y la gente que recibe un sueldo fijo,” dijo Ramos. "Ahora estamos viendo gente que simplemente no pueden encontrar un trabajo."
Ramos explica que ha tomado los esfuerzos de FYI para recaudar alimentos un paso más allá mediante la celebración de una campaña de donación frente a varios supermercados de la zona pidiendo a clientes que donen alimentos enlatados o en efectivo.
"Estamos aprendiendo a trabajar en esta economía", dijo Coleman. "La gente cuenta con nosotros, así que tratamos de darles opciones, es lo mejor que podemos hacer por ahora."
El Asambleísta Linares agregó que "estas organizaciones están haciendo un trabajo espectacular; hacen de tripas corazones".
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