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Niños y jóvenes de programas dentro de ‘The New York Foundling’, una de las organizaciones sin fines de lucro más antiguas sirviendo a niños en el Bronx y a través de la ciudad, se reunieron para decorar coronas en el Restaurante Mickey Mantle’s como parte de la tradición navideña anual.
Historia por Marisol Rodriguez
Fotos por Catherine Fonseca
El momento oficial para el comienzo de la temporada navideña es diferente para todo el mundo.
Puede ser cuando el árbol de Navidad en la casa se pone, o cuando escuchas el tintineo de las campanas de los voluntarios del Ejército de Salvación recogiendo donaciones a través de la ciudad, es entonces cuando ha llegado la temporada.
Para Bill Baccaglini, director ejecutivo de ‘New York Foundling’, una organización sin fines de lucro dedicada a servir los jóvenes del centro y los niños en el sistema de bienestar social, la temporada comienza con una tradición fundada hace ocho años en un exclusivo restaurante en el ‘Central Park South’.
“Para mi, esto da comienzo a la temporada navideña”, dijo Baccaglini. “No es el árbol en el Centro Rockefeller, es la corona decorando en Mickey Mantle’s.”
Habló mientras un grupo de aproximadamente 25 niños y jóvenes del Bronx de varios programas dentro de la organización New York Foundling decoraban coronas de Navidad que adornarían el restaurante de Mickey Mantle’s durante el mes de diciembre.
Para Alan Shatz, director de relaciones comunales del New York Foundling, el evento es una oportunidad para disfrutar la emoción de los niños durante el día, lo cual incluye un almuerzo y una visita de Papa Noel. “La mejor parte es ver a los niños sonreír”, dijo Shatz, quien mencionó que muchos de los jóvenes participantes regresan cada año para ayudar.
Shatz también alabó la generosidad de Frank Villano dueño de Mickey Mantle’s y miembro de la junta, por continuar auspiciando el evento y a Ariston Forest por donar anualmente las frescas coronas de pino para la decoración.
Todos los jóvenes participantes están conectados con la New York Foundling, muchos como estudiantes de la escuela ‘charter’ Academia Mott Haven de la organización. Otros asistieron al Programa de Liderazgo de Foundling Mott Haven, como también a Camp Felix, un campamento de una noche en Piikskill, el cual es operado y subvencionado por Foundling.
Marlin Colon, de 16 años, estudiante de la Escuela Superior Cristo Rey en Harlem, lucía con orgullo su camisa del Campamento Felix. El ha estado asistiendo a Mickey Mantle’s por los pasados tres años. “Cuando vine por primera vez, tenía 13 años. Era un lugar donde podía ser un niño”, dijo Colon. “Ahora me gusta venir porque ayudo a los niños a participar”.
Además de pasar sus veranos en el Campamento Felix, Marlin Colon también es parte del Programa de Liderazgo de Mott Haven, un programa fuera del horario escolar para jóvenes de 8 a 17 años.
El trabaja con los niños más jóvenes del programa de liderazgo, el cual también tiene un grupo separado de niñas. Lo hace así, dijo el, porque le brinda la oportunidad de dar de vuelta a la misma comunidad donde fue criado, y para probar que los estereotipos de los jóvenes del centro de la ciudad están equivocados.
“Yo vengo del Sur del Bronx y todavía puedo ser alguien”, dijo el.
Su hermana, Cello Colon de 9 años, es una estudiante de la Academia Mott Haven, donde ella dijo especialmente disfruta el aprender a tocar la flauta y el piano en sus clases de música. Las decoradas coronas también sirven como motivo de orgullo para los estudiantes de cuarto grado.
“Podemos decorar las coronas y colgarlas, y decir que son de nosotros”, dijo ella. Yobalni Puello, nativo de Inwood actualmente residiendo en el Bronx, ha sido el director interino del programa por los pasados seis años, pero ha estado envuelto con el New York Foundling por más de 16 años. Además de proveerle a los estudiantes ayuda con sus tareas y actividades recreativas, el programa de liderazgo también facilita reuniones de grupo, durante las cuales los estudiantes plantean problemas relevantes tales como el llevarse bien con sus maestros, dijo Puello.
Rodeado de coronas, Puello explicó que el programa es una parte importante de las vidas de los estudiantes, brindándole un sentido de comunidad y proveyéndoles un refugio seguro. “Nosotros les damos un sentido de familia”, dijo el. “También les brinda un lugar donde pueden estar fuera de las calles y estar seguros”.
Antes de los niños regresar al Bronx, estos se alinean para recibir un dulce de St. Nick, un papel desempeñado por Bob Gibson, presidente de 'Triborough Bridge and Tunnel Authority Emerald Society’, un grupo de trabajadores irlandeses. La Sociedad ha estado recogiendo regalos para la entrega de regalos de Foundling por los pasados 25 años. Cuando comenzaron, Gibson recuerda haber colectado siete bolsas de juguetes, lo cual este año ha crecido a cuatro camiones de donaciones de juguetes.
“Nos aseguramos de que cada niño/a reciba algo”, dijo Gibson. “A lo mejor no es un X-Box, pero pueden escoger”.
Este año los niños dejaron Mickey Mantle’s con regalos incluyendo juegos de mesa como Yahtzee, instrumentos y certificados de regalo de $25 de Old Navy, entre otras alternativas.
La decoración de coronas en Mickey Mantle’s es sólo una de las muchas maneras que New York Foundling trata de atraer a jóvenes a actividades a través de la temporada navideña, dijo Bill Baccaglini. La organización también lleva a los jóvenes a viajes para ver espectáculos como el Circo Big Apple y el Espectáculo Navideño en el Radio City Music Hall. Baccaglini dijo que estas actividades son parte de celebrar las fiestas para su propia familia y piensa que también deberían estar accesibles para los niños de Foundling.
“No hay razón por la cual estos niños no deberían de ser expuestos a lo que mi hija está expuesta”, indicó, señalando la importancia de tener cosas que recordar durante la temporada navideña, especialmente para los niños y jóvenes con los que Foundling trabaja.
“La Navidad puede ser una época fuerte, especialmente para los niños en el sistema, porque no están con sus familias”, dijo el.
Entre el grupo en Mickey Mantle’s estaba Tiffany Araya, de 17 años, estudiante de la Escuela Superior Celia Cruz en el Bronx, quien se unió a su hermano menor, un estudiante de la Academia Mott Haven. Araya ha estado asistiendo al evento desde octavo grado y ahora lo considera una tradición que espera todas las Navidades. Reflexiona en la temporada navideña mientras entra a la adultez y se prepara para ser estudiante universitaria.
“Cuando eres joven, es acerca de los regalos, pero mientras vas creciendo es más acerca de estar con la familia y amigos”, dijo Araya. “Es la temporada del año donde todo el mundo se une. Me gusta eso”.
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